Del Homo Economicus al Homer Economicus

Homer Simpson

Nadie es perfecto, dice uno de esos lugares comunes extendidos en todo el mundo. Y, efectivamente, así es: incluso como consumidores estamos muy lejos de la perfección: desde ser engañados por nuestro propio cerebro (como demostró el experimento de Ariely) a tener que comprar en entornos diseñados para estimularnos.

Y si nadie es perfecto y lo sabemos, ¿por qué durante mucho tiempo una de las teorías económicas más conocidas ha sido la que concretaba que el ser humano sí lo era? Ésta es la historia del paso del Homo Economicus al Homer Economicus (o de cómo Star Trek y Los Simpson pueden usarse para explicar economía).

¿Qué es el Homo Economicus?

El Homo Economicus es una de las teorías neoclásicas de la economía que más influencia ha tenido desde hace tres siglos. Desde Adam Smith hasta, ya en el siglo XX, el barón Robbins, muchos economistas han estado vinculados a una teoría que, en su sentido más simplificado, asegura que el hombre buscará optimizar al máximo el bienestar propio según el entorno en el que viva y las oportunidades que perciba. O lo que es lo mismo: que el homo economicus es capaz de buscar vivir lo mejor posible al menor coste.

Insisto en que es una definición muy reducida de una teoría que aunque con este nombre no se usó hasta el siglo XX, comienza a usarse ya dos siglos antes. En todo caso queda claro que el Homo Economicus:

* Es racional.
* Busca el máximo beneficio o utilidad.
* Tiene en su poder información relevante para decidir.

En su modelo más abstracto y con la información más perfecta posible, el Homo Economicus no se equivoca. Y si lo hace, es capaz de modificar su conducta para, en la siguiente ocasión, tomar la decisión adecuada.

La economía conductual y Los Simpson

Richard Thaler es uno de los economistas conductuales más famosos. Pese a no haber recibido el Nobel, sí que lo ha hecho su amigo Daniel Kanheman, que en 2002, cuando recibió el premio, citó a Thaler como fundamental para haber logrado desarrollar varias de las teorías que le valieron el reconocimiento.

A Thaler el concepto del Homo Economicus no le resulta válido y, como otros conductualistas, ha querido demostrar mediante experimentos que, en lo económico, el ser humano está limitado por tres factores:

* Racionalidad acotada: no podemos ser perfectos ni al percibir información ni al analizarla. Como lo sabemos, tomamos atajos en nuestras decisiones económicas o, simplemente, tomamos decisiones al azar.

* Fuerza de voluntad acotada: Un ejemplo es el del descuento hiperbólico. Tomamos decisiones que van en contra de nuestros intereses a largo plazo, y las tomamos incluso siendo conscientes de ello.

* Egoísmo acotado: frente al homo economicus que sólo busca su propio interés, los seres humanos actúan muchas veces pensando en el otro (incluso en un extraño)… aunque a veces lo hacen evaluando también la respuesta de quien está enfrente.

Thaler, un amante de la cultura pop televisiva, ha asegurado en múltiples ocasiones (y libros) que el Homo Economicus es como el Doctor Spock, el vulcaniano perfecto de Star Trek, alguien capaz de hacer siempre lo correcto porque analiza todas las posibilidades sin error posible. Alguien, claro, de ciencia ficción.

Por contra, Richard Thaler cree que el ser humano, en sus aspectos y decisiones económicas, es absolutamente imperfecto. Y que nuestro cerebro, de hecho, se comporta de manera dual: la parte más racional, la que controla las elecciones, es vencida muchas veces por la impulsiva, la miope y la irreflexiva. De la lucha entre ambas es de donde nace el Homer Economicus, a imagen y semejanza de Homer Simpson. Y, como vemos en muchos episodios de Los Simpson, es muy fácil conseguir que Homer haga lo que otros quieren.

Es por eso por lo que a veces nos resulta muy fácil planear nuestro ahorro sobre un papel y, sin embargo, muy difícil conseguir que salga bien. Porque nuestro Spock particular prefiere irse al bar de Moe a tomarse una cerveza con Homer.

(Renzo Saavedra da una explicación más detallada del tema, mientras que el concepto de Homer Economicus aparece en libros de Richard Thaler como Nudge o en varios de sus artículos de prensa)

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