Descubre Albania mientras sea bueno, bonito y barato

Albania podría ser el último rincón por descubrir del Mediterráneo. Parte de la órbita socialista soviética durante décadas, este país se mantuvo aislado de la realidad que vivía el resto de sus compañeros europeos y ha comenzado a abrirse hace relativamente poco. Será por ello que desconocemos mucho de todo lo que ofrece para el turista.

Algo más de 20 años han pasado desde la caída del régimen comunista en Albania. Por entonces, sólo un puñado de viajeros intrépidos se habían aventurado a recorrer sus paisajes, pueblos y ciudades. Hoy van llegando poco a poco los vecinos europeos a descubrir este rincón mediterráneo que parece (aún) muy exótico. Es el momento, entonces, de mirar con detenimiento qué nos ofrece Albania mientras sea bueno, bonito y barato.

Las mejores playas de Albania

Observando su envidiable ubicación junto al Adriático, abrazada por Grecia y Montenegro, así como sus magníficas playas, nos preguntamos cuánto tardarán las costas de Albania en ser “colonizadas” por hoteles, complejos y resorts de cadenas internacionales. He aquí una buena razón para visitar Albania ahora, cuando conserva aún la naturalidad de su entorno y no encontramos mareas de turistas recorriendo tiendas de recuerdos y bares agolpados en el paseo marítimo.

Entre las mejores playas de Albania tenemos que incluir a Dhërmi, tal vez la más conocida y buscada por los propios habitantes de Tirana. Una extensa playa de varios kilómetros donde se suceden sectores de arena dorada y fina con salientes de roca y pequeñas calas y cuevas para explorar. Hay un sector especialmente bello (Drymades) donde encontraremos alojamiento cercano y a buen precio.

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Otra de las playas a tener en cuenta es Ksamil (al sur de la ciudad de Saranda) que se encuentra a un tiro de piedra de la frontera griega y de islas como Corfú. En su bahía turquesa bordeada de salientes rocosas hay tres pequeñas islas para descubrir a tu aire. En pleno verano, durante las vacaciones de agosto, puede haber muchos visitantes locales, pero seguirás encontrando suficiente espacio para ti. Desde aquí puedes visitar también la ciudad de Butrint, que describimos más adelante, por lo que es una buena alternativa para combinar playa y patrimonio cultural.

Bunec, también cerca de Saranda, es una pequeña cala de aguas impresionantemente transparentes y un paraíso para los buceadores. Puedes navegar por su pequeña bahía y descubrir la fauna subacuática y los colores de lo profundo del mar con solo asomarte.

El que fuera un pequeño pueblo, Himara, se ha convertido en un punto turístico de referencia (aunque aún por desarrollar). Aquí encontramos dos playas: la extensa Livadhia al norte de la localidad y la céntrica Potami, donde encontrarás servicios completos: bares, restaurantes, hoteles y demás.

La playa más larga de Albania es Borsch, de unos 7 kilómetros de extensión, a la que se llega por una ruta paisajística muy bonita, entre olivares. Una amplia playa que seguramente cambiará mucho en un futuro próximo. Pero hoy en día la pequeña localidad de Borsch no está todavía acostumbrada a la presencia de extranjeros merodeando por las tiendas del pueblo y haciendo fotos en la plaza. No dejes de probar su aceite de oliva artesanal sobre una buena rodaja de pan rústico y ensaladas de productos de la zona bien regadas con este oro líquido.

Naturaleza y aventura en el interior de Albania

Uno de los grandes encantos que hoy ofrece Albania es su autenticidad, ese estilo que parece congelado en un tiempo pasado. Podremos vivir ese encanto rústico en innumerables pueblos del interior, que se abren al visitante ofreciendo sus paisaje rurales, pequeñas casas y hoteles de pueblo.

Podemos echarnos a la carretera por variadas rutas, atravesando tierras de cultivo, ríos y montañas, parques, reservas naturales y pueblos, sin que nos encontremos con un excesivo número de turistas.

La geografía albanesa es generosa en muchos espacios naturales de singular belleza. Entre ellos podemos recomendar las visitas a los parques nacionales del Valle de Valbona (una pequeña Suiza); o el de Thethi, atravesado por el río del mismo nombre, rodeado de montañas, con cascadas, ríos, bosques… y con una abundante fauna que incluye linces, osos y gran cantidad de gamos y ciervos.

El interior de Albania es una invitación a los viajeros activos. Hay rutas especialmente bellas y poco transitadas ideales para hacer senderismo, acampar, alojarse en pequeñas casas rurales o hacer excursiones impresionantes: como cruzar en ferry del pantano Koman, entre las profundas gargantas de los Alpes albaneses.

Un pequeño consejo si vas a recorrer Albania a tu aire: calcula los tiempos teniendo en cuenta que la mayoría de las carreteras son comarcales (y no siempre en el mejor estado) y que los servicios como ferries o autobuses tienen un horario que, por decirlo de alguna manera, es solo orientativo. ¡Relájate!

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Sitios Patrimonio de la Humanidad

En Albania, además, encontraremos sitios que han merecido en los últimos años ser destacados como Patrimonio de la Humanidad:

  • Parque Nacional de Butrint, una antigua ciudad en Epirus que floreció en el siglo VII y en la que aún hoy podemos visitar el Templo de Esculapio, un anfiteatro para mas de 1.500 personas, la Puerta del León o la Fortaleza de Ali Pasha.
  • Gjirokastra o “la ciudad de piedra”, una hermosa ciudad medieval mantenida en el tiempo, pero muy viva (es la ciudad más importante del sur de Albania). Casas blancas y tejados de pizarra negra trepando por la montaña hasta llegar a la magnífica Torre de Antígona. En esta localidad nació Enver Hoxha, quien gobernó con mano de hierro y mantuvo a Albania aislada del mundo por más de 40 años.
  • Berati, la “Ciudad Museo”, donde encontramos muestras de distintos períodos de la historia. Perfecta para perderse entre sus calles y visitar las hermosas iglesias bizantinas, con sus frescos y maderas policromadas.

Además, la UNESCO ha declarado Patrimonio Cultural la iso-polifonía. Si algo tienen los albaneses es un gran orgullo de lo propio. En este caso, este tipo de música y canto vocal polifónico, es uno de sus rasgos de identidad más destacados. Una antiquísima costumbre que se ha practicado en zonas rurales de todas las regiones de Albania desde tiempos inmemoriales. Si quieres saber cómo suena, puedes ver este vídeo de la UNESCO que lo presenta.

Y esto nos lleva a ver otro de los atractivos de Albania para el viajero actual: su folclore vivo. Encontraremos a nuestro paso costumbres, fiestas, trajes y gastronomía que se conservan casi igual generación tras generación. Es muy probable que el completo aislamiento que vivió durante casi todo el siglo XX haya servido para preservar sus costumbres, y también otra razón por la que Albania es un destino emergente para todos aquellos que buscan autenticidad.

Tirana

La ciudad fue fundada en 1614, con una innegable influencia bizantina que define el perfil de la capital de Albania. Hoy en día en Tirana conviven el pasado y el futuro. Encontraremos claros signos de su reciente historia soviética junto a plazas llenas de jóvenes con sus móviles y coches modernos.

La ciudad cambia a ritmo vertiginoso. La arquitectura moderna se va abriendo camino, pero continúan en pie muchos antiguos edificios grises y monótonos del antiguo régimen. La vanguardia ha transformado algunos de ellos con pintura e ideas nuevas, para convertirlos en tiendas o galerías de arte, aunque queda mucho por hacer aún.

El ocio y los negocios se reúnen en el Blloku, el antiguo barrio por donde se movían los jerarcas del gobierno comunista y al que no tenían acceso el resto de los habitantes del país. Hoy encontramos allí plazas, terrazas llenas de bares y cafés donde la gente habla de todo. Si quieres tener una visión panorámica de Tirana, sube con el cablecarril al Monte Dajti y, para conocer un poco más profundamente la historia local, visita el Museo Nacional.

Algunas cosas que no puedes perderte en Tirana: hacer un alto en el café más antiguo de la ciudad, el Ujvara, que soportó todo tipo de presiones y controles y que dio nombre a todo un barrio de la capital. Visitar “la Pirámide”, un curioso monumento (que más parece una carpa de circo) hecho en honor a Enver Hoxa. También un búnker de la Guerra Fría (en el bulevar principal Dëshmorët e Kombit y su cruce con la calle Ismail Qemali) perfectamente reconstruido y con restos del Muro de Berlín.

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Si te gustan las construcciones históricas, debes visitar la Fortaleza de Justiniano (siglo XIII) más conocida como “el Castillo de Tirana”, o el Castillo de Petrele, una de las edificaciones más antiguas del país (siglo VI).

Datos prácticos para viajar a Albania

  • Documentación: Albania no forma parte de la Unión Europea. Para entrar en el país se exige pasaporte válido aunque no es necesario tramitar ningún visado (hasta un máximo de 30 días de estancia).
  • Moneda: Lek albano. La equivalencia al día de hoy es de 140 Lek por euro. Hay cajeros automáticos en las ciudades grandes y las tarjetas de crédito pueden usarse para compras importantes, pero para los pagos menores deberás llevar Lek. Tampoco es fácil pagar con cheques de viajero.
  • Accesos: en avión se puede llegar al Aeropuerto Internacional de Tirana. Por carretera desde cualquiera de sus países vecinos.
  • Idioma: el albanés, así como innumerables dialectos. Poca gente habla inglés, salvo en hoteles o los jóvenes que ya se interesan por aprender idiomas.
  • La corriente eléctrica es de 220 Voltios a 50 Hz. Los enchufes son de tipo C (dos machos redondos) y F (dos machos redondos con contactos laterales), como los españoles.
  • Religión: los cultos religiosos fueron autorizados en 1989, después de haber sido prohibidos en 1967. La población es mayoritariamente musulmana, también hay un buen número de albaneses ortodoxos y un mínimo de católicos. Se recomienda respetar los lugares de oración.

Moverse en Albania

El servicio de trenes es antiguo y obsoleto, pero es también una oportunidad única de un viaje diferente. En la actualidad los trenes no llegan a Tirana, que está construyendo una nueva terminal ferroviaria. Mientras tanto, las conexiones ferroviarias se hacen hacia y desde Durrësi, a unos 10 kilómetros de la capital.

Los autobuses son algo mas modernos y bastante económicos. Tendrás que armarte de paciencia para las paradas fuera de programa y los tiempos extendidos de viaje.

Puedes conducir tu propio coche o alquilar uno en destino: debes tener tanto tu licencia de conducir como la Licencia Internacional (que hace las veces de traducción de la misma, por lo que hay que llevar siempre las dos juntas). Ten la precaución de dejar el coche siempre en aparcamientos de pago y elige un hotel que lo tenga.

Es bastante común arreglar con un taxista local una tarifa para tener el coche con conductor a disposición y suele salir más barato que el alquiler. Como curiosidad: no hay vuelos internos dentro de Albania. El único aeropuerto es el de Tirana.

Albania es un país en el cual podemos hacer un verdadero viaje en el tiempo. Un destino turístico que se integra rápidamente al menú de opciones del viajero internacional. Ahora es el momento de visitarlo, mientras no tengamos que compartirlo con gran cantidad de turistas y cuando aún es bueno, bonito y barato.

fiscalidad-dummiesViajera curiosa, ex agente de viajes y blogger desde hace 10 años, compartiendo viajes y experiencias en Diario del Viajero y en mi blog personal El próximo viaje. Autora de la guía de viajes Aventuras en Familia. Puedes seguirme en Twitter (@elproximoviaje) o en Facebook/El próximo viaje

Imágenes | Albinfo, Cultural Heritage Without Borders y Szallashelyek

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Conversación

  • Unsterblich

    Interesante artículo, pero disculpa la matización: Albania no estuvo tantas décadas en la órbita socialista soviética. Albania se desligó de la órbita soviética a raíz de la desestalinización de Jrushchov y su acercamiento a Yugoslavia, que comenzó en 1955. De hecho, en los años 60 se retiró del COMECON y del Pacto de Varsovia.

    Desde el mundo capitalista se tiende a asociar todo lo comunista de aquellos años con la Unión Soviética, pero la realidad fue mucho más compleja.

    Un saludo.

    • minue

      Muchas gracias por la matización Unsterblich