Día Mundial del Ahorro: No me llames tacaño, llámame ahorrador

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Al igual que hay quien confunde el tocino con la velocidad, o mezcla churras con merinas, también hay quien considera que ser tacaño y ser ahorrador son sinónimos, cuando distan bastante de parecerse, hasta el punto de que casi podrían ser antónimos. Así, aprovechando el Día Mundial del Ahorro, proclamo: “no me llames tacaño, llámame ahorrador”.

¿Y en qué consiste esa diferencia abismal? Os estaréis preguntando. Bueno, aún a riesgo de que al desvelar la respuesta no sigáis leyendo, o contestare de forma escueta: el tacaño renuncia a hacer o comprar cosas por su coste, su obsesión es no gastar, mientras que el ahorrador busca la manera de optimizar sus recursos, hacer el mayor número de cosas con la menor cantidad de dinero posible, y guardar un poco para el mañana en el camino.

Ahorrador vs tacaño

Veamos algunos ejemplos bastante claros: un tacaño reprime su deseo de tener un móvil de última generación y estira hasta el imposible la vida útil de aquél móvil que le regaló la compañía telefónica allá por el cambio de siglo, mientras que un ahorrador, después de sopesar que necesita un teléfono inteligente, busca los smartphones con mejor relación calidad/precio del mercado.

Una persona avara o, usando un anacronismo que siempre me ha encantado, pesetera, renunciaría a hacer deporte —con los beneficios que tiene para la salud— a pesar de que hacer deporte no cuesta tanto y que hay cadenas de gimnasios low cost en los que ponerse en forma sin que adelgace nuestra cartera.

A la hora de viajar, las diferencias entre un ahorrador y un tacaño se acrecentan. El ahorrador, para no renunciar a esos viajes que tanto quiere hacer, se las ingenia para exprimir cada euro: vuela en compañías low cost, busca compañeros para compartir coche o también para comprar juntos una mesa en el AVE. En definitiva, utiliza todo tipo de aplicaciones y servicios para ahorrar al irse de viaje, pero no renuncia a sus vacaciones.

En el supermercado, el ahorrador aprende pronto el ahorro que suponen las marcas blancas y estudia con detenimiento las ofertas de los supermercados, pero siempre teniendo en cuenta que ahorrar no siempre es elegir el establecimiento más barato. No renuncia a aquello que quiere comer, pero saca partido de todo lo comprado con recetas de aprovechamiento y congela para no desperdiciar nada en la cocina.

En casa, el tacaño vivirá envuelto en mantas en invierno porque no quiso invertir en el aislamiento de su vivienda y así mantener la casa caliente ahorrando en calefacción. En verano, puede que se muera de calor por no preparar la casa para mantenerla fresca y ahorrar en aire acondicionado.

La idea general que rige al ahorrador, como podéis ver, es intentar disfrutar de la vida al máximo, hacer aquello que le apetece hacer, pero como también es consciente de que sus recursos son limitados, busca la manera de que den para todo. Por ejemplo, si le gusta el cine y la música, buscara la manera de disfrutarla de manera económica, lo mismo si es aficionado al fútbol y quiere ver los partidos de su equipo y ahorrar en el camino.

No obstante, tampoco os vayáis a pensar que el ahorrador es consumista empedernido que solo ahora para consumir más. Es más bien un consumidor inteligente que saca partido de sus recursos, que puede renunciar a un café para comenzar a ahorrar, y que es consciente de la importancia del ahorro a largo plazo para disfrutar de una buena jubilación y de asegurar el futuro de los suyos.

Viva el Día Mundial del Ahorro

Tanto enfrascarme en diferenciar ahorradores de tacaños, casi me olvido que hoy celebramos el Día Mundial del Ahorro, de la importancia de administrar bien nuestra economía para que, sin renunciar a una vida satisfactoria, podamos ir guardando —e invirtiendo, que es un buen momento— para seguir disfrutando de ella durante mucho tiempo.

Imagen | Low Jianwei
En Naranja | “El mejor momento para ahorrar es cuanto antes.” Un momento con… Javier Añorga

Conversación

  • Cris_MD

    ¡Feliz Día Mundial del Ahorro!
    Cada día son más las personas que se preocupan por utilizar bien su dinero. Y es que, en plena crisis y teniendo tantas ofertas y trucos de ahorro que podemos aprovechar para vivir mejor con el mismo dinero, ¡ya no hay excusas! Nos estamos dando cuenta de que no se trata de ser tacaño, sino inteligente.

    Que disfrutéis de esta noche de Halloween 😉

  • Josep Camós

    ¿Tacaño? Ande yo caliente…

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