Edificios de consumo cero ¿mito o realidad?

Este verano la instalación de aire acondicionado ha batido récords por las sucesivas olas de calor que hemos padecido. Las viviendas no están preparadas para soportar estas altas temperaturas pero ¿sabías que existen edificios de consumo cero que no necesitan aire acondicionado?

Los edificios de consumo cero o pasivos son aquellos que no precisan de ninguna fuente de energía para cubrir sus necesidades energéticas gracias a la forma en la que han sido construidos. En caso de precisar una mínima energía externa siempre procede de fuentes renovables. De este modo se cumple un doble objetivo, reducir el consumo de energías fósiles y la contaminación atmosférica.

En 2020 todos los edificios serán de consumo de energía cero

Las exigencias de la UE sobre reducción de emisiones de carbono del 30% en 2020 han impuesto cambios en la construcción de edificios con el fin de alcanzar este objetivo, pues el consumo energético de los edificios representa el 40% del total. La Directiva Europea 2010/31 establece que en 2020 todos los edificios tendrán que ser de consumo de energía cero, es decir, construidos de tal forma que no necesiten energía o si la necesitan tiene que proceder de fuentes renovables. Este objetivo se consigue construyendo las viviendas cuidando la orientación en función de la zona donde se ubican, asì como el diseño y los materiales para que puedan cubrir todas las necesidades energéticas de forma pasiva.

Existen diferentes estándares que fijan los requisitos que debe cumplir una vivienda de consumo cero o pasiva, todos coinciden en reducir el consumo de calefacción entre un 80% y un 90% respecto a una vivienda convencional. Esta reducción se logra por el aislamiento térmico, gracias a la instalación de ventanas con doble o triple acristalamiento que aíslan del frío y del ruido, y por la ventilación de la vivienda a través de un sistema que permite la recuperación del calor.

En Alemania, Suiza, Austria y los países escandinavos existen miles de viviendas pasivas con el certificado Passivhaus, mientras que en España apenas hay una decena de casas certificadas. Estas casas pasivas tienen una demanda de calefacción y refrigeración inferior a 15 kWh por metro cuadrado, frente a los 100 kwh de una vivienda convencional, lo que se traduce en un importante ahorro en las facturas de gas y electricidad.

Además del ahorro económico en consumo energético, también se evalúa la reducción de la contaminación, que para una vivienda de 90 metros cuadrados supone dejar de emitir 8.500 kg anuales de CO2 a la atmósfera.

Las casas pasivas son más caras, pero se amortiza la inversión

Los edificios de consumo cero requieren una mayor inversión en su construcción por los materiales que se utilizan, lo que incrementa el precio entre un 5% y un 10%. Pero esta mayor inversión se compensa posteriormente con el menor consumo de energía, que permite que en un plazo de entre 5 a 10 años se haya amortizado la inversión.

Ahora se ha presentado un prototipo de vivienda de consumo cero que consigue producir más energía de la que necesita a un coste similar a una vivienda convencional. La casa Solcer ha roto con la idea de que las viviendas de consumo cero son más caras, pues cuesta 1.000 libras  (1.437 euros) por metro cuadrado y se ha construido en 16 semanas.

Ejemplos de viviendas de consumo cero en España

En España, aunque todavía no está muy desarrollado este tipo de construcciones, existen ejemplos de viviendas de consumo cero. Casa Martina es una vivienda unifamiliar ubicada en la comunidad de Madrid que basa su consumo pasivo de energía en la orientación y en fuentes renovables que no contaminan. Ni siquiera necesita abrir las ventanas para su ventilación, pues cuenta con un sistema de tratamiento de aire a través de un pozo canadiense que aporta calor en invierno y frío en verano.

Como bloque de viviendas destaca el Edificio Zero 2020, primer bloque de vivienda protegida de energía cero de Navarra, que utiliza calefacción por suelo radiante bizona, caldera de condensación centralizada de alta eficiencia, placas solares, recuperador de calor, sistema de aislamiento envolvente reforzado y reducción de infiltraciones para reducir el consumo de energía.

Una vivienda de segunda mano se puede convertir en una vivienda pasiva  

Las viviendas ya construidas también pueden rehabilitarse siguiendo los estándares de las viviendas de consumo cero y reducir su gasto energético. Es fundamental en estos casos actuar sobre el aislamiento de las paredes y la estanqueidad de los huecos de las ventanas para convertirse en una vivienda pasiva y no necesitar calefacción ni aire acondicionado.

La rehabilitación de viviendas para mejorar la eficiencia energética de la envolvente o de las instalaciones térmicas cuenta además con ayudas públicas a través de préstamos reembolsables.

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