El ahorro de las familias dice mucho más de lo que pensamos sobre la situación económica

Ya han pasado las navidades y la cuesta de enero y toca echar las cuentas. Muchas familias habrán logrado sus objetivos de ahorro para el primer mes del año, mientras que muchas otras habrán tenido ciertas dificultades para llegar a fin de mes. Sea como fuere, la importancia del ahorro en la sociedad está fuera de toda duda, no solo ya por ser una de las virtudes más valoradas por nuestras sabias abuelas, sino porque dice mucho más de lo que pensamos sobre la situación económica general.

El ahorro como motor de la inversión de una sociedad

Cuando ahorramos, sin saberlo, estamos permitiendo que nuestro dinero se utilice para fines más productivos. Por ejemplo, al firmar un contrato de depósito a plazo fijo, estamos implícitamente permitiendo que la entidad financiera utilice esos fondos para prestárselo a otras personas o empresas y que éstas, a su vez, puedan acometer sus inversiones.

Es decir, el ahorro sirve para financiar la inversión a través de los intermediarios financieros, es decir, los bancos. Cuando una persona quiere comprar una vivienda, por ejemplo, necesita que alguien le preste su dinero a no ser que tenga ahorrado la totalidad del importe, algo que en la mayor parte de las ocasiones no ocurre.

Pero, ¿y quién nos presta este dinero? Cualquiera de nosotros diría casi sin pensarlo que son los bancos y, efectivamente, tenemos que acudir personalmente a una oficina bancaria y hablar con el director de la sucursal para formalizar la hipoteca. Sin embargo, en su función de intermediarios, el banco ha recibido previamente esos fondos por parte del público en general, quienes han renunciado a su disponibilidad inmediata a cambio de un interés para inmovilizar esos fondos en el banco para que éste, a su vez, lo utilice para prestárselo a otros agentes. Dicho de otro modo, el ahorro de los ciudadanos ha servido para financiar la inversión de otros ciudadanos o de otras empresas.

Por este motivo, el ahorro constituye una magnitud tan importante para el funcionamiento de una economía. Si no hubiese ninguna persona dispuesta a renunciar al disfrute inmediato de su dinero, ninguna empresa ni ninguna familia podría adquirir bienes de consumo duradero o bienes de inversión, como una máquina, un coche o una vivienda.

¿Qué mide la tasa de ahorro de un país?

A nivel de país, el ahorro ocupa, asimismo, un lugar destacado dentro del cálculo económico, representado por la tasa de ahorro. Se trata de una magnitud que mide la parte del PIB que se destina al ahorro. Dicho de otro modo, es la proporción de la renta de familias y empresas, expresado en términos agregados, que se destina al ahorro en lugar de al consumo.

Más allá de constituir un mero cálculo estadístico, la tasa de ahorro tiene implicaciones importantes para la economía. Los países con bajos niveles de ahorro no tendrán recursos suficientes como para financiar las inversiones productivas, y necesitarán de financiación externa, lo que puede causar dos efectos desestabilizadores desde el punto de vista económico:

  • Por un lado, la desestabilización de la moneda. Si las empresas necesitan recursos financieros del exterior,  especialmente si éstos provienen de países con una moneda diferente, tendrán que cambiar la moneda en la que están denominados los préstamos del exterior, por ejemplo en dólares, a euros, provocando el consecuente cambio de valor de la moneda, representado por el tipo de cambio.
  • El desequilibrio creado en la balanza de pagos. Si debemos mucho dinero al exterior, tendremos que producir lo suficiente en nuestro país como para devolver nuestras deudas, algo que en general se consigue mediante aumentos de competitividad de las empresas, que consiguen exportar a otros países buena parte de su producción.

Es decir, si un país no es capaz de financiar toda la inversión que necesita mediante ahorro interno, tendrá que pedir el excedente a otros países, lo que puede suponer un problema para la balanza de pagos que quedaría, de esta manera, descompensada.

¿Cómo se consigue que los ciudadanos ahorremos más?

La pregunta no es retórica. Es cierto que, con la crisis, los esfuerzos por ahorrar de la mayor parte de los ciudadanos han quedado en un segundo plano. No obstante, siempre podemos seguir alguno de los consejos de ahorro que hemos ido proponiendo a lo largo de estos últimos años en este mismo blog.

Aun así,  las autoridades pueden llevar a cabo políticas para atraer capitales extranjeros a nuestro país. Por ejemplo, aumentando los tipos de interés. Si esto ocurre, los inversores dedicarán una cuantía mayor de su renta a adquirir productos de  inversión de renta fija, como los Bonos del Estado, que proporcionan un mayor interés que mantener nuestro dinero en efectivo.

Por ejemplo, si un banco aumenta el interés que da por un depósito a plazo fijo, los clientes tendrán más incentivo para contratar ese producto, ya que la cuantía que recibirán una vez venza será mayor que manteniendo su dinero en forma de efectivo y, por tanto, aumentará la tasa de ahorro. Análogamente, si los tipos de interés son bajos, la tasa de ahorro será menor,  ya que los ciudadanos preferirán mantener el dinero en efectivo y tener total disponibilidad del mismo por la poca rentabilidad que existe en el mercado.

En definitiva, la tasa de ahorro proporciona un indicador esencial para medir la salud de toda economía desarrollada. Por un lado, representa la capacidad de un país para llevar a cabo inversiones productivas sin recurrir a préstamos del exterior y, por otro, a efectos estadísticos, para conocer cuán ahorradores somos los españoles.

Imagen | LoboStudioHamburg

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