El auge de los “manitas”: ¿Compensa hacer las reformas en casa por nuestra cuenta?

Dicen que la crisis agudiza el ingenio. Esta frase tan descriptiva se pone de manifiesto especialmente cuando de lo que hablamos es de hacer reformas en nuestro hogar. La filosofía del hazlo tú mismo sin llamar a un profesional cobra fuerza cuando las circunstancias económicas obligan a muchas personas a no desembolsar más dinero de lo estrictamente necesario.

Sin embargo, existen determinadas circunstancias en las que esta filosofía quizá no sea la más adecuada. ¿Compensa hacer las reformas en casa por nuestra cuenta? ¿Conviene llamar a un profesional a pesar de suponer un desembolso que, en muchas ocasiones, puede ser bastante importante? En este artículo lo analizamos.

Hazlo tú mismo y así no te costará nada

Hasta aquí hemos llegado. No podemos reducir más los gastos en casa ni aumentar los ingresos. Cualquier imprevisto pueden hacer que todos los esfuerzos por contener este gasto no hayan servido para nada. Una multa, una rotura de una cañería o el pinchazo en una de las ruedas de nuestro coche y los esfuerzos realizados habrán sido en vano.

Estos imprevistos llevan a muchas personas a solucionar los problemas por su cuenta. Está claro que no podemos dejar de pagar una multa, pero sí podemos arreglar una cañería, un grifo o realizar esa ampliación de la habitación que tanto llevamos esperando. Ninguno de nosotros ha nacido siendo un manitas, pero todos tenemos un par de manos y, desde hace algún tiempo, todas las posibilidades que ofrece Internet como método de formación avanzada e intensiva de reparación y reforma en nuestro hogar. Y sin coste adicional al coste de las materias primas.

Todos hemos hecho de jardineros, albañiles, fontaneros o electricistas a pesar de no tener las habilidades necesarias para cada profesión. Todo tiene ventajas. Aprendemos, adquirimos nuevas habilidades, se agiliza nuestra creatividad y, además, el coste es de cero euros. Parece un negocio redondo pero, en realidad, no es oro todo lo que reluce.

Lo barato puede acabar saliendo caro

Al igual que ocurre cuando compramos productos de baja calidad a un precio asequible, lo barato puede salir caro. Por muy manitas que seamos y por muy sencillo que nos resulte realizar las reformas por nuestra cuenta, nunca podremos adquirir las mismas habilidades que los profesionales de verdad, al menos no en todos los ámbitos. Es decir, no podemos ser fontaneros, albañiles, cocineros o electricistas al mismo tiempo.

Ni siquiera siendo mejor que el resto de profesionales en todas estas profesiones se puede decir que nuestro tarea vaya a estar mejor hecha. Se trata de una cuestión de tiempo. Tu tiempo cuesta dinero, y este tiempo lo dedicamos a ejercer una actividad remunerada. El tiempo libre lo dedicamos generalmente a realizar actividades de ocio sin las cuales quizá nuestra vida valdría menos.

Si realizamos la cuenta del tiempo que nos ha llevado realizar esta tarea y lo comparamos con la remuneración que hubiésemos podido obtener por haber realizado una actividad profesional deduciendo de ella el coste de contratar a un profesional para que lleve a cabo la reforma, podríamos llevarnos más de una sorpresa. Es decir, el coste de oportunidad del tiempo que dedicamos a hacer una chapuza en casa puede ser bastante oneroso como para no contratar a alguien.

Si a todo ello le añadimos que lo más probable es que nuestro desempeño sea peor que el de un profesional y que, por tanto, realizando las tareas por nuestra cuenta tengamos que acudir a alguno de ellos para volver a arreglarlo, no solo habremos perdido el tiempo, sino que, además, tendremos que contratar a otra persona para que nos arregle el desaguisado.

¿Compensa hacer las reformas por nuestra cuenta?

En realidad, todo depende de nuestros gustos y preferencias. Quizá nuestra pasión sea realizar chapuzas en el hogar. En este caso, es posible que gran parte de nuestro tiempo libre se dedique a realizar reformas de la casa por lo que ese tiempo perdido a todas luces compensará, además de ser mucho más barato.

Sin embargo, si no sabemos muy bien cómo hacerlo o cómo va a quedar nuestra obra, además de no poder o no querer renunciar a nuestro tiempo libre, lo mejor es llamar a un profesional que realice esta tarea por nosotros, por muy oneroso que nos pueda parecer a priori. Lo caro resultará barato cuando veamos la obra terminada.

En todo caso, la decisión tiene que ser nuestra. A muchos de nosotros, entre los que me incluyo, nos gusta aprender a hacer las cosas de la casa más por placer que por dinero. Ahora bien, existe un gran número de personas que no se atreven ni a coger un destornillador, y les inspira más confianza contratar a alguien. Desde luego, si optamos por esta segunda opción, además de que la reforma quedará bien, estaremos poniendo nuestro pequeño granito de arena para reactivar la maltrecha economía española. Y eso seguro que el PIB nos lo agradecerá.

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