El control de gastos innecesarios: ¿sabemos en qué se nos va el dinero?

En muchas ocasiones, y más en los tiempos que corren, las familias tienen que hacer verdaderos malabarismos para conseguir llegar holgados a fin de mes. Los ingresos obtenidos cubren a duras penas los gastos previstos y, como no es posible (o es muy difícil) aumentar los ingresos, la opción por la que se decantan muchos hogares es reducir el consumo.

Sin embargo, en muchas ocasiones, ocurre que todo ese dinero que debería haber servido como remanente para cubrir gastos inesperados o como método para llegar con menor estrés a fin de mes desaparece de nuestra maltrecha cuenta bancaria. Y, ojo, es dinero que ni se regenera ni vuelve. Simplemente, desaparece sin dejar rastro.

El dinero se me va… y no sé muy bien en qué

La frase con la que inicio esta parte del artículo es muy conocida por todos nosotros. Nos disponemos a comprobar el saldo de nuestra cuenta bancaria después de sacar dinero de un cajero pero, como si por arte de magia se tratara, el saldo es muy inferior al que esperábamos ver. ¿Qué ha ocurrido? ¿El banco me está robando? ¿Ha desaparecido mi dinero?

La respuesta a estas preguntas es sencilla: nada de esto ha ocurrido. La explicación a esta repentina reducción de saldo disponible en cuenta bancaria es sencilla: hemos utilizado la tarjeta de crédito en exceso, muy por encima de lo que nos podíamos permitir o de lo que esperábamos haberlo hecho.

Estoy convencido que tu respuesta será ¡a mí eso no me pasa! o ¡Esto no va conmigo!. Sin embargo, te propongo que recapacites acerca de tus últimos gastos. Esa invitación que le has hecho al amigo que vive fuera de tu ciudad, ese pequeño gasto en un capricho en un supermercado o centro comercial o, simplemente, esa propina que dejaste al camarero y que pensaste que no iba a ninguna parte.

Y sí, lo sé. Éstos son gastos que, por nuestra tradición o costumbre, todos realizamos, y yo el primero. Pero son gastos que perfectamente pueden ser evitados, máxime cuando nuestra cuenta corriente está ya bastante resentida.

Entonces, ¿cómo reduzco estos gastos?

En general, los pequeños gastos constituyen una gran parte de nuestro desembolso anual. Tenemos que partir de una premisa básica: todos, en mayor o menor medida, gastamos una buena parte de nuestra renta en bienes o servicios que no nos proporcionan verdadera utilidad y que, por tanto, son innecesarios.

Pero, como habíamos dicho antes, estos gastos son muy difíciles de eliminar puesto que, en numerosas ocasiones, quizá no nos hayamos siquiera enterado de que estamos acometiendo tal consumo. Si esto es así, ¿cómo reducimos entonces ese gasto?

Una buena forma de controlar nuestros gastos puede constar de los siguientes pasos:

  1. Preparar un presupuesto mensual con todos los gastos previstos para el mes en cuestión. Asignar un número en función de su importancia dentro del presupuesto familiar. Por ejemplo, el 1 serían los gastos más necesarios, el 2 los gastos menos importantes y el número 3 los innecesarios.
  2. Ir apuntando en una libreta (o, más sencillo, en nuestro teléfono móvil) los gastos que vayamos acometiendo a medida que se vayan produciendo y asignar, del mismo modo, un número en función de su importancia.
  3. Al finalizar el mes, realizar un control de las desviaciones entre los gastos previstos inicialmente y los gastos efectivamente realizados.

Antes de controlar las desviaciones, tendremos que ver cuál es la proporción de gastos innecesarios entre el total de gastos. Si esta proporción supera el 20%, tendremos que replantearnos hacia dónde va dirigido nuestro dinero o en qué es en lo que nos lo estamos gastando.

Del mismo modo, si este porcentaje es inferior al 20% pero se desvía de lo inicialmente presupuestado en, al menos, un 25-30% también deberemos tomar medidas correctoras, puesto que se ha utilizado el dinero para un fin no previsto inicialmente en el presupuesto. Nos hemos, dicho vulgarmente, pulido el dinero en cosas innecesarias y, por tanto, perfectamente evitables.

En conclusión, métodos para el control de nuestros gastos hay muchos y, posiblemente, mucho más eficientes que el propuesto. En cualquier caso, lo importante, si tenemos problemas para llegar a fin de mes, es utilizar el dinero con cabeza y pensar que el gasto realizado no vuelve y puede llegar a ser muy importante en el futuro.

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Imagen | berent

Conversación

  • minue

    Yo lo que hago es intentar pagarlo todo a débito con la tarjeta, y luego exportar un excel con el que clasificar los gastos más o menos como comentas, para darme cuenta que la mayor parte de mis gastos son lo que llamamos “pequeños gastos”, pero que juntos suman una preocupante cantidad de dinero.