El Factor Latte, o cómo renunciar al café puede convertirnos en ahorradores

Factor latte

El Factor Latte es un término económico popularizado recientemente por David Bach, autor de varios libros de cómo hacerse rico y cómo gestionar la economía doméstica. Básicamente se refiere a las pequeñas cantidades de dinero que gastamos diariamente en cosas prescindibles —como un café Latte en Starbucks— y que podrían suponer una gran suma de dinero al cabo del tiempo si las invirtiéramos en un depósito de interés compuesto.

De esta manera, si ahorramos cuatro euros al día durante cinco días a la semana (20 euros a la semana) y lo invertimos en un fondo que proporcione un 5% de interés anual —algo más razonable que el 10% que propone David Bach en su calculadora del Factor Latte—, al cabo de 10 años habremos ahorrado la nada desdeñable cifra de 13.735 euros, y al cabo de 20, 36.108 euros.

Entendiendo bien el Factor Latte

En realidad, el Factor Latte no va de hacerse rico dejando de tomar café, o renunciando a esa cervecita con los amigos después de trabajar+. Se trata más bien de explicar cómo una pequeña aportación semanal o mensual a un fondo de inversión o de pensiones puede ser muy beneficiosa para nuestros ahorros.

De hecho, si usamos las mismas cifras en el simulador de pensiones de ING Direct, arroja unos resultados muy similares en los planes conservadores, y cifras superiores (entre 40.000 y 50.000 euros) en los equilibrados y agresivos.

Se podría decir que el Factor Latte es una versión moderna de la hormiga y la cigarra, que es importante ir guardando un poco de lo que tenemos ahora para cuando nos pueda hacer falta en el futuro, aunque sea a costa de sacrificar placeres como el café de la mañana o la cerveza de la tarde.

Eso sí, las cifras del Factor Latte, como las de cualquier inversión, hay que entenderlas correctamente, ya que a la rentabilidad ofrecida hay que ajustarle el efecto de la inflación, pues dentro de 20 años 36.000 euros no ofrecen el mismo poder adquisitivo que hoy en día. También hay que tener en cuenta los beneficios fiscales que aporta durante los años en los que realizamos la inversión y los impuestos que deberemos pagar al retirarlo (aunque esto se puede minimizar mucho en el caso de las pensiones)

La otra cara del Factor Latte

Ahora que ya sabemos cómo renunciar a un café puede convertirnos en ahorradores, es importante tratar de ver la otra cara del Factor Latte. Porque ahorrar está muy bien, pero si lo llevamos al extremo podemos convertir nuestra vida en insufrible, y son a veces estos pequeños gastos los que nos hacen felices.

Al fin y al cabo, la idea es conseguir ahorrar cada mes, ya sea en la factura de la luz, la del agua, el ocio, el transporte… a lo mejor nos interesa más ahorrar en grandes gastos como el automóvil y usar el transporte público que renunciar a tomarnos un helado paseando por la playa, ir al cine con nuestra pareja o cualquiera de esos pequeños caprichos que le alegran a uno el día.

Esta es un poco mi filosofía económica, para ahorrar lo que hago es tardar más en cambiarme de móvil, resistirme a comprar esa tableta que acaban de sacar al mercado y, sobre todo, tratar de reducir los gastos que no me suponen placer, como el seguro del coche, la hipoteca, ahorrar en el ADSL

Eso sí, de lo que no cabe duda de que un pequeño ahorro semanal o mensual, a lo largo de los años, supone una gran suma de dinero sobre todo si la invertimos adecuadamente.

Imagen | Calvin W
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