¿En cuántos años se amortiza una carrera?

Es muy difícil encontrar al estudiante que se pregunte “¿En cuántos años se amortiza una carrera?” Pero muchos jóvenes al salir de bachillerato o incluso de la ESO se plantean la dicotomía de seguir estudiando o ponerse a trabajar. Por un lado, la esperanza de un enriquecimiento a largo plazo queda eclipsada por el dinero rápido con el que salir los fines de semana y comprarse un coche. Aun así, estamos acostumbrados a pensar que necesitamos ir a la universidad para conseguir un buen trabajo. ¿Cuál de estas dos mentalidades nos conviene?

En la película “Accepted” podemos ver cómo un joven realiza la siguiente cuenta delante de sus padres: “Podríais pagar una matrícula que cuesta 20.000 dólares anuales o podría ponerme a trabajar y ganar 20.000 dólares anuales”. Pero, ¿es esto verdad? ¿Cuesta la universidad lo mismo que un joven es capaz de ingresar en un año?

¿Cuánto cuesta estudiar en una universidad?

Lo cierto es que no existe un precio fijo por carrera a nivel nacional, sino que varía en función de la comunidad autónoma. Hablando del primer año universitario, mientras que la media nacional oscila entre los 870 y los 1.323 euros, aunque comunidades como Madrid o Cataluña el precio mínimo no baja de 1.458. Y en otras como Andalucía el precio no sube de 757 euros.

Para hacer un estudio más exhaustivo habría que tomar la cantidad de alumnos alojados en cada región y realizar una media ponderada, pero para una aproximación podemos coger la media de Madrid y Cataluña, definitivamente significativas como muestra dada su mayor densidad de población, y usar el valor más alto: 2.372 euros.

¿Cuál es el ingreso medio para jóvenes sin formación universitaria?

Una vez que hemos visto que el coste máximo del primer año de matrícula es de 2.372 euros, vamos a compararlo con el salario de un no-titulado recién salido de la ESO o de Bachillerato. Son estos los jóvenes se preguntan si les conviene ponerse a trabajar y ganar 1.000 euros al mes o continuar estudiando e invertir en su formación.

Estimar el ingreso medio para jóvenes sin formación universitaria es algo complicado debido a la gran variación que existe entre los salarios más bajos y los salarios inmediatamente inferiores a los que suele ganar un titulado. Sin embargo, el INE, con datos de 2013, obtuvo las siguientes lecturas:

  • Los asalariados con titulación “superior” ganaron de media 2.159 euros mensuales.
  • Los trabajadores sin estudios se encontraban en un 90 % por debajo de los 1.217 euros.

Entonces, ¿estudio o no estudio?

Echemos cuentas. Un estudiante medio puede obtener una titulación en el plazo de cinco años (excluyendo carreras eminentemente largas como medicina). Esto significa, según nuestros cálculos, que pagarán de manera aproximada unos 11.860 euros contando solo la matrícula, a la que habrá que sumar los gastos propios de cada estudiante (desplazamiento, alojamiento, comida,…).

Estudiar una carrera cuesta 11.860 euros y cinco años

Teniendo en cuenta que la media de sueldos de los titulados con estudios superiores ronda los 2.159 euros mensuales, podemos decir que se tarda menos de un año en amortizar una carrera. Aunque aquí, claro, habría que matizar. Por ejemplo, en las carreras técnicas es frecuente que se empiece trabajando como becario, y ese salario no se empiece a cobrar hasta pasados unos años.

Por otro lado, si el estudiante ingresa en el mundo laboral y consigue trabajo el primer mes después de salir de la ESO o de Bachillerato, podrá ganar de manera aproximada unos 14.604 euros al año, o lo que es lo mismo, 73.020 euros en cinco años.

No estudiar una carrera da 73.020 euros en cinco años

Bajo estas percepciones muchos jóvenes saltan de las aulas del instituto a trabajos de baja cualificación en busca de dinero rápido. Según un estudio del año 2012 en nuestro país, “entre los jóvenes que estudian educación obligatoria, el 17% no llega a finalizar esos estudios, frente al 3% de los jóvenes que abandonan la formación mientras son universitarios”.

Si dentro de cinco años cerrásemos las cuentas la decisión parece obvia: no estudiar. Pero aún nos quedan muchos años de trabajo por delante, y ahí es donde los universitarios recuperan (y superan) a las personas sin titulación.

10 años después de la carrera, y descontando el coste de la misma, un titulado que haya encontrado trabajo habrá ingresado 247.220 euros brutos (25.900 euros anuales en 10 años menos 11.860), mientras que un no-titulado de nivel económico alto habrá ingresado 219.060 euros brutos (14.604 euros anuales multiplicado por 10 años). Es decir, 15 años después de haber terminado ambos el bachillerato, y a la edad de 33 años, la diferencia de ingresos acumulados será de unos 28.160 euros.

Muchos pensarán que compensa vivir la vida de joven en vez de ganar dinero siendo más mayor, pero si pensamos que “los 40 son los nuevos 20”, la perspectiva comienza a cambiar. A los 40 años, una persona con formación superior habrá ingresado 428.576 euros, mientras que su compañero sin carrera tan solo llegará a los 321.288 euros.

A la larga, estudiar una carrera nos da más ingresos y seguridad

Del mismo estudio mencionado con anterioridad se desprende que “entre los jóvenes que han completado su formación, el 72% de los que han cursado estudios universitarios están ocupados, mientras que este porcentaje se reduce al 52% en el caso de los jóvenes con estudios obligatorios”.

Es decir, la universidad o los llamados “estudios superiores” aportan una fiabilidad estadística de la que ya nos advierten nuestros padres: estudia. Este concepto de fiabilidad está relacionado con el riesgo de pobreza. Analizar el riesgo es algo muy importante en nuestras vidas, y Jorge Galindo (Politikon) ha realizado un estudio sobre la renta y el nivel de estudios, del cual compartimos la siguiente imagen:

grafico riesgo pobreza

En la gráfica podemos ver (en rojo) el riesgo de pobreza en función del (abajo, en negro) el nivel de estudios alcanzado. Se puede observar que entre estudiar una carrera (educación superior) y acabar bachillerato (educación secundaria 2a etapa) el riesgo de pobreza se reduce a la mitad.

En Naranja | Feliz día de la educación financiera

 

 

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