Escaneando la pantalla como si fuera un lineal, otra mirada sobre el consumo inteligente

Ahorrar en el supermercado

Al darnos una vuelta por un supermercado vemos que el orden de los factores altera el consumo. Es decir, que los artículos se colocan en un orden concreto para animarnos a comprar. Y también sabemos que los trucos para estimularnos a adquirir lo que sea y como sea van desde el uso de llamativos colores pasando por los precios psicológicos hasta llegar a reclamos basados en cálculos numéricos.

En los últimos tiempos, la revolución del e-commerce, el comercio electrónico, nos lleva a un escenario análogo en las compras en línea y en general sobre los paseos que hacemos por las páginas web. ¿Cuáles son las estrategias que se emplean a la hora de vender productos en la red? ¿Sirven los mismos principios que rigen en el supermercado de toda la vida?

De entrada, sabemos que el comercio electrónico presenta una ventaja a favor de nosotros como consumidores inteligentes, y es que nos ayuda a seguir uno por uno los consejos para un consumo inteligente en el supermercado, que recordamos así:

  • Presupuestar la compra
  • Priorizar las necesidades
  • Concentrar las ocasiones de compra
  • Evitar la compra en compañía de amigos y familiares
  • Seguir la lista de la compra
  • No comprar con hambre
  • Comparar precios entre establecimientos
  • Valorar las marcas blancas
  • Valorar el tipo de envase
  • Planear las compras con tiempo

De hecho, en estos principios basan sus filosofías los comparadores de precios que podemos encontrar en la red. Por lo tanto, el comercio online parece un buen ayudante para el consumidor inteligente. Sin embargo, existen en el e-commerce y en la navegación en general algunos parámetros que nos recuerdan a los clásicos trucos para llamarnos al consumo.

¿En qué orden leemos la web?

Desde hace unos años sabemos que más que leer en la web, tendemos a escanear la pantalla trazando con la mirada una letra F mayúscula. Así lo descubrió Jakob Nielsen en un estudio en el que analizó el movimiento ocular de 232 usuarios que visitaron miles de páginas web.

Cómo leemos las páginas web

Según las observaciones de Nielsen, primero trazamos un movimiento horizontal en la parte superior del contenido, luego bajamos un poco por la pantalla y realizamos un segundo barrido horizontal para acabar con un movimiento vertical que a veces ya es más lento y sistemático. En líneas generales, claro.

¿Podemos trazar un paralelismo entre la colocación de los artículos en el lineal del supermercado y la colocación de los elementos gráficos que más interesan que se observen en la web? Sin duda alguna, los espacios donde más se entretiene la mirada serán aquellos donde un buen gestor del comercio digital coloque el material que más le interesa que observemos.

A partir de ahí, se trata de encontrar el equilibrio necesario entre su legítimo interés por que le hagamos caso y nuestro legítimo interés en consumir lo que nos conviene.

El color de la web

Otro elemento imprescindible para llegarnos al corazón en las páginas web es el uso del color, algo que remite al clásico de los colores llamativos para vender más, pero que en el caso de la web cobra más relevancia ya que no tenemos otros sentidos que nos inviten a comprar más que la vista y como mucho el oído.

Existe toda una serie de efectos de los colores sobre la persona que nos dicen cómo reaccionamos ante los diversos estímulos cromáticos, y de hecho estos conocimientos se pueden emplear en sitios web que se dedican al comercio electrónico:

* El   color azul   es el color de la estabilidad, de la confianza y de la seguridad. Por eso no debe sorprendernos que se emplee como fondo para transmitir este tipo de valores positivos.
* El   color verde   es un color que exige poco esfuerzo a nuestro sentido de la vista, y que transmite estabilidad, tranquilidad y valores que tienen que ver con la salud y la naturaleza.
* El   color rojo   activa la glándula pituitaria, lo que hace aumentar el riego sanguíneo y la respiración. Esto hace que el rojo nos active y nos dé energía, por lo que se emplea para llamar la atención por ejemplo en logos y botones.
* El   color amarillo   es símbolo de sol, luz, calor y optimismo. Además, es uno de los colores que antes detectan los ojos, así que está llamado a ser usado como reclamo visual de una oferta, por ejemplo.
* El   color naranja   es un color activo y positivo que nos llama la atención sobre acciones puntuales que debemos emprender, como por ejemplo en un botón que dice: “compra”.

Evidentemente esta carta de colores deja mucho espectro fuera, pero da una idea de cómo las ideas que llevan años aplicándose al consumo en establecimientos tradicionales pasan al comercio electrónico. En cualquier caso, con las mismas herramientas que nos brindan las nuevas tecnologías nosotros somos quienes tenemos la clave para decidir cuándo y cuánto consumimos y bajo qué circunstancias.

Más información | UseIt, Entrepreneur
Foto | Yuya Tamai
En Naranja | Cómo ahorrar en el supermercado, sabiendo lo que hay detrás del lineal

Conversación

  • probertoj

    El truco de esconder los gastos extras es de esos que hacen gracia, ¿eh?

    • Josep Camós

      Sobre todo, porque lo que se esconde antes o después acaba aflorando. 🙂