Este es el nuevo perfil del consumidor: más exigente y preocupado por su salud

El perfil del consumidor ha cambiado con la crisis, ahora somos más exigentes y eficientes, estamos más preocupados por la salud y somos más responsables y solidarios. Así ha quedado definido en un estudio elaborado por diversas asociaciones de consumidores. ¿Quieres saber cómo ha influido la crisis en este cambio?

Para empezar, la mayoría de la población, en concreto el 63%, compra solo lo que necesita y sabe dónde comprarlo porque tiene un mejor acceso a la información. Y aunque el precio sigue siendo determinante para la elección de los productos que compramos, se detecta una preocupación mayor por adquirir productos saludables y sostenibles.

Exigimos más y mejor información en las etiquetas

Ahora nos preocupamos más por los alimentos que consumimos, leemos las etiquetas, sobre todo para ver la fecha de caducidad, los ingredientes y el origen de los alimentos. También somos más críticos, por eso la mayoría de consumidores cree que las etiquetas no informan claramente sobre las características de los productos.

Esta crítica es mayor cuando se trata de productos vendidos al peso como carne, pescado, frutas y verduras, cuyas referencias no ofrecen suficiente información sobre su categoría, composición o lugar de origen.

Elegimos marcas blancas y productos de segunda mano

El precio es un factor discriminador fundamental cuando compramos un producto. La mayoría de los consumidores reconoce que ahora realiza las compras importantes durante las campañas de rebajas o los días sin IVA  para conseguir un mayor ahorro.

Un 45% de los consumidores afirma que la mayoría de los productos que compra son de marcas blancas donde el precio es también clave. De hecho, durante estos años se ha ampliado la gama de marca blanca a diferentes sectores: comenzó en los productos de alimentación y droguería y se han extendido a los electrodomésticos y los productos de tecnología como los smartphones.

En estos años también se ha producido un incremento en el consumo de productos de segunda mano. Los jóvenes de 18 a 24 años constituyen el grupo mayoritario en la compra de libros, discos y videojuegos de segunda mano, que es la categoría reina en este mercado.

En este cambio ha tenido un papel destacado Internet y las aplicaciones móviles porque han facilitado el desarrollo del mercado de segunda mano. Gracias a la tecnología hemos pasado de ser meros compradores a vender nuestros propios productos para conseguir ingresos.

Buscamos el ahorro en el consumo y el ocio

Otra característica del nuevo consumidor es que, a pesar de ser fiel a las marcas, es capaz de cambiar sus preferencias si con ello consigue ahorrar, que se ha convertido en un objetivo esencial. Así, han aparecido nuevas formas de ahorrar que antes no existían y que ahora son habituales. Hemos comenzado a utilizar cupones descuento para realizar la compra o comparadores online para saber dónde encontrar el mejor precio de los productos.

Usamos aplicaciones para multitud de actividades con las que conseguimos también importantes ahorros en nuestra economía: para hacer deporte sin necesidad de ir al gimnasio, encontrar viajes a mejores precios o localizar las gasolineras más baratas para repostar.

Compartimos e intercambiamos productos y servicios

Probablemente el cambio fundamental que se ha generado con la crisis es el desarrollo de la economía colaborativa. Hemos dejado de dar importancia a la posesión de los productos para preocuparnos solo por usarlos cuando los necesitamos. Esta nueva forma de consumo colaborativo se ha extendido a todos los sectores y actividades, lo que demuestra que no es algo que vaya a desaparecer cuando crezca la economía porque cada día gana más seguidores. Y aunque no es algo nuevo, porque el intercambio o préstamo de productos ha existido siempre, ahora se ha globalizado a través de internet.

Las previsiones avanzan que en los próximos diez años, las actividades de consumo colaborativo alcanzarán los 335.000 millones de dólares desde los 26.000 millones actuales. Y España destaca como uno de los países de la UE donde la economía colaborativa tiene mayor potencial de crecimiento. El nuevo consumidor surgido de la crisis tiene un papel fundamental en este desarrollo.

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Conversación

  • mintsnbrains

    Por los estudios que realizamos nosotros, vemos que la preocupación por estos temas (y otros aspectos sociales) aparecen en el proceso de decisión de compra no como un plus sobre aquellos que tienen, si no como un castigo a aquellos que no tienen un mínimo. Es decir es un atributo filtro, pero no uno de decisión final.

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