Excusas para no ahorrar

Las personas nos ponemos excusas para no ahorrar. Ahorrar se parece mucho a construir un muro. No se puede construir un muro en un mes y esperar que sea muy grande y esté bien construído. Sin embargo, podemos tratar de poner, cada mes, un ladrillo de la mejor manera posible. Con paciencia y tiempo, los ladrillos formarán un muro sólido. Y es así como se construye un muro. Es así como se ahorra.

Todavía hay mucha gente que desconoce las ventajas de ahorrar o que, conociendolas, se pone excusas para no hacerlo.

Según el Instituto para la Protección familiar, los españoles tenemos muy poca cultura familiar sobre el ahorro. De hecho, uno de cada cuatro españoles no dedica ni un segundo al ahorro, sin tener en cuenta o valorar lo que puede ayudarnos tener un colchón de seguridad para la vejez.

Una de las excusas que aparecen en primer lugar viene dada porque, tras pagar los gastos familiares básicos, no queda mucho dinero. Dicho de otro modo, el gasto, comparado con el ingreso, es muy alto.

No empiezo a ahorrar porque mis gastos son altos

Las personas que responden esto se preguntan cómo van a ahorrar si tienen gastos fijos constantes que engloban casi todo su sueldo. La respuesta no tiene por qué estar en ganar más, sino en gastar menos. Esto, aunque no es fácil, es posible, Y parte del hecho de saber cuánto gastamos y en qué.

Requiere parar un domingo y construir una tabla Excel básica:

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La tabla no tiene por qué tener colores ni estar tan ordenada. Solo necesita mostrar qué tipo de actividad genera qué gasto, e ir desde el gasto más grande que tengamos hasta el más pequeño.

Se recomienda ir al valor más alto. En el caso del ejemplo, un alquiler. ¿Sabías que de mayo de 2007 a marzo de 2014 los alquileres bajaron un 32%? Y, aunque subieron algo en 2014, a finales del año pasado, seguían bajando. Quizá sea el momento de una nueva negociación con tu casero si el precio del piso o habitación es excesivo para lo que ofrece el mercado. Si estás pensando en comprar, es posible que las bajadas de los tipos de interés puedan ser un aliciente.

Otro de los gastos más elevados suele ser el transporte en general, en este orden: coche propio, transporte público. El orden es importante, porque usar el transporte público para movernos suele reducir bastante el gasto en movilidad. Algo que no siempre es posible es  plantearte ir caminando al trabajo si está cerca.

Aunque no tan elevado como los anteriores, la suma de los gastos fijos de servicios, como el de telefonía o televisión de pago, suelen ser aquellos que tiran por tierra nuestro ahorro. La ventaja en estos gastos es que la oferta es muy amplia, y es muy posible que encontremos un paquete adecuado a nosotros y que incluya una bajada de precio.

En este caso se incluyen, a su vez, los seguros de coche y moto. Revisar las ofertas antes de renovar este tipo de contratos pueden ayudarnos a ahorrar bastante al año. Recuerda que hay diferentes modelos de seguros.

No empiezo a ahorrar porque ya ahorraré en el futuro

La excusa “ya empiezo mañana” también tiene cabida en el mundo del ahorro, sin darnos cuenta de que, cuanto antes comencemos a ahorrar, mejor nos irá en el futuro. Aunque el rendimiento pasado no es una apuesta segura de futuro (nadie sabe lo que nos depara el mañana) el que está preparado suele afrontarlo mucho mejor. Es lo que nos demuestra el interés compuesto: el interés no solo actúa sobre el dinero inicial, sino sobre el interés de años anteriores).

Realiza el siguiente experimento en la web www.ing.es. Solo necesitas saber de cuánto dinero partes, cuánto esperas ahorrar cada mes y cuánto tiempo lo tendrás antes de sacarlo. Tras hacer la prueba puedes comprobar que “dentro de veinte años” ya es tarde y que mañana querrás haberlo hecho hoy.

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No empiezo a ahorrar porque ya es demasiado tarde

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Esta es la respuesta opuesta a “ya ahorraré en el futuro”, y está basada en la creencia de que hay un momento a partir del cual ahorrar no tiene sentido. Llega un momento en el que pensamos “ya se me ha hecho tarde”. Es importante darse cuenta de que cualquier cantidad ahorrada es mejor que nada.

Nunca es tarde para comenzar a ahorrar.

No empiezo a ahorrar porque mi sueldo es muy bajo

Lo cierto es que no se trata de cuánto ganas. A la hora de ahorrar, no sirve de nada ganar mucho si gastas mucho. El foco, en este caso, está en la reducción del gasto. Por supuesto, también se pueden intentar aumentar los ingresos, pero suele ser bastante más complicado.

En realidad, esta es la misma situación que en el caso en que los gastos eran muy altos, dado que el ahorro es lo que has ganado menos lo que has gastado.

No empiezo a ahorrar porque tengo que pagar la hipoteca

Razón de más para empezar a ahorrar. Ahorrando puedes dedicar el dinero a liquidar la hipoteca o a tener un colchón una vez la hayas terminado de pagar. Esto, por supuesto, en función de lo que convenga en cada situación.

Muchas personas no tienen en cuenta lo que supone dejar de pagar una hipoteca, y las ventajas que ofrece seguir destinando parte de los ingresos esta vez no a pagar la vivienda, sino a ahorrar. Por ejemplo, empezar a ahorrar 500 euros mensuales cuando dejas de pagar 700 euros de hipoteca.

Las excusas son muchas y muy variadas, pero dependen en gran medida de la voluntad del ahorrador: cada uno tenemos las nuestras. Lo importante es diferenciar los verdaderos motivos de la falta de ahorro de aquellos que solemos poner por delante.  Además, mañana querrás haber empezado hoy.

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Imágenes | Martin Wessely, Rula Sibai

 

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