Gasta menos energía prestando atención a cinco pequeños detalles

Ahorrar energía eléctrica

El ahorro energético en el hogar es uno de los pilares sobre los que podemos basar nuestro ahorro personal. Muchas veces, incluso sin darnos cuenta, consumimos más energía de la que realmente necesitamos. Pudiendo evitar el gasto energético y, por extensión, el importe que nos cobran las compañía eléctrica por ello, merece la pena prestarle atención a unos cuantos pequeños detalles que nos ayudarán a ahorrar energía y a gastar menos en nuestra factura cada mes.

En este blog ya hemos hablado sobre ahorro en la factura eléctrica y en esta entrada vamos a dar una vuelta de tuerca más para poder seguir optimizando nuestra factura. Ya sabemos que el ahorro nunca descasa.

Vigila los pequeños aparatos enchufados permanentemente a la red eléctrica

Un cargador de móvil, cuando no está el teléfono conectado, consume energía. Poca, pero consume. La televisión, reproductores de vídeo, ordenadores y otros aparatos electrónicos que tienen la opción de ponerlos en “modo de espera”, normalmente apagando con el mando a distancia. Cuando se dejan en ese estado de reposo, siguen consumiendo una cantidad mínima de energía. Si sumamos la de todos los aparatos presentes en nuestro hogar u oficina y calculamos el acumulado a lo largo del tiempo, puede llegar a suponer una cantidad de dinero considerable.

Enchufar y desenchufar cada vez que usamos uno de estos aparatos puede que no sea una tarea muy cómoda pero podemos optar por otra solución muy sencilla: usar una regleta con interruptor, de tal manera que cortamos la corriente cuando no estamos usando ninguno de los aparatos.

Ya puestos a poner una regleta, podemos optar por una que tenga un sistema de protección contra variaciones de la tensión, es decir, contra picos o caídas del voltaje de la corriente, los cuales pueden dañar nuestros aparatos. Normalmente, esto sucede cuando hay una tormenta eléctrica.

Ilumina tu casa pensando en el largo plazo

Las bombillas de bajo consumo fluorescentes y las de tipo LED pueden resultar más caras a la hora de comprarlas pero, a la larga, compensa optar por ellas por su menor consumo de energía a lo largo de su vida útil. Si se compara un faro halógeno con uno de tipo LED, la cantidad de energía consumida es mucho menor en las de bajo consumo y en las LED.

Con una bombilla de bajo consumo de 20 Wattios, se puede obtener un rendimiento similar al de una bombilla tradicional de filamento de 100 Wattios (puedes encontrar más información sobre la materia en este documento en PDF). Esto viene equivaliendo a 5 veces más potencia consumida por una bombilla tradicional.

La solución que podemos aplicar es comprar bombillas de bajo consumo o LED, aunque nos suponga un pequeño esfuerzo el cambio de instalación o comprar una lámpara algo más cara que las tradicionales, gracias al bajo consumo y a su mayor duración, nuestra factura eléctrica bajará y podremos amortizar esa pequeña inversión inicial necesaria.

Apaga los grandes electrodomésticos cuando no los vayas a usar

A veces compensa apagar algunos aparatos en determinados momentos. Cuando nos vamos de vacaciones o pasamos un fin de semana fuera de casa, podemos cortar la corriente y evitar un gastos innecesarios. Por ejemplo, un termo de agua caliente consume energía permanentemente, tanto para calentar el agua como para mantenerla a la temperatura indicada a lo largo del tiempo. Si nos vamos el viernes de viaje y regresamos el domingo, si apagamos el termo, podemos ahorrar en torno al 10% de la energía consumida por él durante un mes (3 días sobre 30 en total a lo largo del mes).

La nevera y el congelador son electrodomésticos con los que hay que tener cuidado, ya que si lo apagamos con comida dentro, ésta se estropeará y el intento de ahorro de energía acabará por provocar un desastre no deseado. Para estos casos, si nos vamos a ausentar durante una temporada en la que compense apagarlos, podemos optar por vaciarlos antes de salir de viaje.

Configura los equipos y electrodomésticos para un consumo inteligente

El ordenador, algunos televisores, otros equipos electrónicos y electrodomésticos, se pueden configurar para que realicen un consumo inteligente de energía. Ya hemos hablado de cuales son los electrodomésticos que permiten ahorrar dinero y toca recordar que no sólo es cuestión de comprarlos, sino de configurarlos adecuadamente.

Por ejemplo, en el ordenador podemos configurar el sistema operativo para que bajar el brillo o desconectar la pantalla y el disco duro automáticamente cuando detecte que no estamos haciendo nada con él. También podemos indicarle que ponga el procesador a media carga cuando no vamos a necesitar todas las prestaciones necesarias. Esto es equivalente a apagar el motor del coche en los semáforos o a no usar toda la potencia del motor cuando nos movemos por ciudad.

Si eres de los que tiene televisión en el dormitorio, puedes usar la opción para programarla para que se apague automáticamente a una hora determinada. Así evitarás quedarte dormido con la televisión encendida toda la noche.

Revisa tu factura eléctrica periódicamente y comprueba los resultados

Si revisas tu factura eléctrica periódicamente, podrás comprobar los resultados que vas obteniendo mes a mes. Además de ser consciente de la evolución del importe total en cada período, este seguimiento te permitirá motivarte para seguir ahorrando, cuestión clave en el ahorro a largo plazo.

Otra ventaja de no dejar pasar las facturas por alto, es que una revisión constante permite detectar anomalías. Por ejemplo, podríamos detectar un aparato que se avería y empieza a consumir mucho más de lo normal o un uso inadecuado de la tarifa eléctrica con hora valle y pico. Se nos puede colar un mes, pero si revisamos la factura con regularidad, sufriremos un menor impacto en nuestro bolsillo.

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Imagen | Plage

Conversación

  • Josep Camós

    Hace poco me di cuenta de un detalle muy tonto, pero que sospecho que me hará feliz en poco tiempo. Las cortinas del comedor dejaban pasar muy poco sol… ¡y yo tenía que tener la calefacción encendida! En fin…

    Otro detalle (muy relacionado): lo de bajar las persianas por la noche, como hacían nuestras madres y no todos acabamos de heredar: sirve para mejorar el aislamiento térmico y, en consecuencia, ahorrar en calefacción.