Generar energía en casa y ser autosuficiente es cada vez más fácil pero ¿salen los números?

Paralizado ante las dudas que plantea el borrador del decreto para autoconsumo eléctrico y el peaje de respaldo que en él se plantea, el sector del autoconsumo (y el debate en torno a él) parece haberse reavivado tras el anuncio por parte de Tesla de una batería para el hogar.

Generar energía en casa y ser autosuficiente es cada vez más fácil, con sistemas relativamente asequibles y sencillos de instalar, pero de confirmarse este peaje de respaldo, su viabilidad económica sería más complicada. El anuncio de Tesla ha hecho pensar en una instalación con baterías y sistemas completamente desconectados de la red, y que por lo tanto se librarían de los peajes de respaldo y de acceso. Veamos si salen los números.

Rentabilidad de una instalación para autoconsumo de apoyo

Antes de pensar a lo grande, veamos la rentabilidad de una instalación para autoconsumo de apoyo. Es decir, una instalación que nos permite reducir nuestra factura eléctrica aportando una pequeña cantidad de energía, pero de manera que nunca se vierta energía a la red, ya que en el nuevo decreto no está previsto ningún tipo de compensación por esa electricidad regalada.

Un kit de iniciación al autoconsumo, compuesto por un panel solar de 250W de potencia y un inversor, que se pueden instalar de forma sencilla, ronda actualmente los 500 euros (600 si contamos algún accesorio de montaje). Con ese panel se generan aproximadamente unos 350kWh de energía eléctrica al año, que es lo que nos ahorraríamos en la factura.

Teniendo en cuenta que el precio por kWh se sitúa en el entorno de los 0,165 euros con impuestos (y lo normal es que vaya en aumento) nos ahorraríamos unos 60 euros al año, y la inversión se amortizaría en unos 10 años, suficientemente alejada de los 25 años de vida útil mínima prevista. Eso deja al menos otros 15 años de “beneficios” (900 euros) y una rentabilidad media de la inversión del 6% anual a interés simple, aunque es probable que la instalación dure más de esos 25 años y esa rentabilidad sea mayor.

Sin embargo, si hacemos los cálculos teniendo en cuenta el peaje de respaldo, que se paga por cada kWh que autoconsumamos, los números son bien distintos. Se ha hablado de pagar 0,06 euros por cada kWh que consumamos de nuestras placas solares (0,075 con impuestos), y por lo tanto solo nos ahorraríamos 0,09 euros por kWh, llevando la amortización a unos poco viables 20 años, dando una rentabilidad mucho menor (1% anual).

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Rentabilidad de una instalación para autoconsumo desconectada de la red

La única manera de evitar pagar este peaje de respaldo es que nuestra instalación no esté conectada a la red eléctrica de ninguna manera, y sea completamente autosuficiente. Hasta ahora, el problema de estos sistemas eran las baterías, pero han mejorado mucho en precio, capacidad y duración, y la entrada de una empresa como Tesla en el sector puede marcar un antes y un después.

Los números para este tipo de instalaciones son un poco más grandes, porque estamos hablando de una instalación capaz de dotar de energía a todo un hogar. Dependiendo de la potencia puede variar entre 5.000 euros y más de 10.000. Aun así, los plazos de amortización, incluso asumiendo un cambio de baterías a los 12 años, no son descabellados.

Veamos los números para una vivienda con 2.250kWh de gasto anual (la media española está en torno a 3.250 kWh/año, pero es fácil gastar menos con cuidado):

Para conseguir una producción eléctrica como esa, necesitaremos tener una potencia instalada de aproximadamente 1.500W. El precio de un kit de esa potencia es de unos 7.000 euros, y un cambio de baterías 2.600, así que redondeando al alza, por si algo más se estropea, dejaremos la cantidad a amortizar en 9.000 euros.

Actualmente, una vivienda con un consumo de 2.250 kWh paga una factura anual de aproximadamente 575 euros, teniendo en cuenta el peaje de acceso y el alquiler del contador(175 euros para una potencia contratada de 3,3kWp) y el consumo en sí (375 euros anuales). Haciendo una división sencilla, descubrimos que necesitaremos 16 años para amortizar la instalación, dejando 5.375 euros de “beneficios” al final de esos 25 años y una rentabilidad media del 2,4% de interés simple anual.

Si tenemos en cuenta una subida anual del 2% en el precio de la electricidad, estos números mejoran. La amortización se consigue a los 14 años y se obtienen 9.417 euros de beneficios a los 25 años, dejando una rentabilidad del 4,2% anual.

Pueden parece malos números, sobre todo teniendo en cuenta que esas rentabilidades medias no son a interés compuesto, pero desde luego resulta viable e interesante, y todavía no sabemos nada de las baterías de Tesla que deben revolucionar el sector del autoconsumo en particular y de la energía en general, entendemos que ofreciendo costes más ajustados, tamaños menores, y tal vez una mayor duración, ajustando el presupuesto y mejorando la rentabilidad.

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