Gimnasios low cost, ponte en forma sin que adelgace tu cartera

Tras un verano en el que seguro que hemos cometido algún exceso en forma de cervecitas al sol y paellas de domingo los martes, llega el momento de recuperar la rutina y volver a ponernos en forma, a ser posible sin que con nosotros adelgace nuestra cartera, algo que podemos conseguir gracias a los gimnasios low cost.

Los gimnasios low cost han ido proliferando en las ciudades españolas durante el último año, convirtiéndose en una interesante alternativa para aquellos a los que el precio de los tradicionales les descuadraba el presupuesto, o que simplemente no hacían uso de todos los servicios que ofrecían y tenían la sensación de estar pagando por cosas que no necesitaban.

Obviamente, la filosofía low cost aplicada a los gimnasios, además de una sensible bajada de precio –los hay desde 20 a 25 euros al mes–, supone una optimización de los recursos, algo que hay que tener en cuenta a la hora de decantarse por este tipo de gimnasios, ya que puede que no cumplan todas nuestras expectativas.

Instalaciones

Las instalaciones de estos gimnasios low cost suelen ser grandes, modernas y asépticas. Como muchos son franquicias de nueva construcción, las máquinas son nuevas, tienen sistemas de carga de móviles por USB, muchas televisiones, sistemas de audio personalizado para poder escuchar lo que queramos… incluso cómodos controles de acceso con huella dactilar.

Su objetivo no es tanto ahorrar en la puesta en marcha del gimnasio sino en su funcionamiento. En algunos las duchas pueden ser de pago, lo cual hay que tener en cuenta a la hora de valorar su precio, ya que ducharse en casa también cuesta dinero, y en otros por ejemplo no se puede regular la temperatura de la ducha. Lo que casi nunca hay son lujos como piscinas, saunas, jacuzzis.

Como en cualquier gimnasio normal, también se ofrecen clases guiadas de todo tipo, como Spinning, Pilates, Body Pump… aunque debemos asegurarnos bien de que la variedad y horarios que ofrecen son lo que estamos buscando.

Gimnasios low cost - 2

Personal

Es en el personal precisamente donde más ahorran los gimnasios low cost, y es el punto más importante a tener en cuenta para decantarse por uno low cost en detrimento de uno convencional. No es que no haya monitores, los hay y generalmente muy simpáticos, simplemente es que su trabajo se limita a vigilar que todos los usuarios hagan un buen uso de las instalaciones, resolver las dudas que puedan tener sobre el uso de las máquinas y gestionar el funcionamiento de las actividades.

En este tipo de gimnasios no conviene esperar un trato personalizado con un monitor que se encargue de controlar nuestro progreso y sugerirnos nuevos ejercicios. En algunos encontramos algo de información en hojas con ejercicios en función de nuestra forma física y nuestros objetivos, pero un usuario novel puede sentirse muy desorientado los primeros días. Eso sí, a menudo ofrecen la función de entrenador personal como un extra que se puede contratar, claro que a lo mejor entonces nos sale a cuenta un gimnasio convencional.

Condiciones

Al revisar las condiciones del servicio es donde más atentos debemos estar como consumidores inteligentes, ya que algunos de los gimnasios low cost imponen restricciones al uso o compromisos de permanencia que pueden ir en detrimento del ahorro que en un principio suponen.

Por lo general, conviene no confiarse en exceso de que este año sí que vamos a ir todas las semanas al gimnasio, durante los 12 meses del año, y pensarlo mucho antes de decidir que nos interesa un gimnasio en el que nos obligan a pagar todo el año por adelantado o firmar un contrato de permanencia anual o bianual para conseguir un precio interesante. Salvo que ya lleves tiempo yendo sistemáticamente al gimnasio, no es algo recomendable, ya que el índice de abandonos el primer mes de gimnasio es bastante elevado.

Por este mismo motivo, también hay que tener en consideración el coste de la matrícula (que suele ser superior al coste de un mes), ya que si nos dejamos el gimnasio ese primer mes, nos habrá salido realmente caro. Si no es la primera vez que intentas ir al gimnasio, para empezar es mejor decantarse por alguno sin matrícula, ya que si nos lo dejamos el primer mes, solo será un golpe a nuestro ego y no a nuestra cartera.

También conviene tener en cuenta los horarios de apertura del gimnasio, o si la tarifa low cost implica alguna restricción horaria –por ejemplo no poder ir en las horas de más afluencia–, así como visitar las instalaciones a la hora a la que tengamos previsto asistir, para comprobar si la afluencia no es excesiva.

En cualquier caso, a pesar de las limitaciones, los gimnasios low cost son una buena forma de ponerse en forma sin que adelgace nuestra cartera. Ofrecen unas instalaciones similares a los convencionales por un precio significativamente inferior, ayudándonos a dar el primer paso para al fin apuntarnos a un gimnasio e ir a usarlo.

En Naranja | ¿Por qué es más barato volar a Múnich que coger el AVE a Madrid?

Conversación