Google y el internet de las cosas: así podremos ahorrar en un mundo de tostadoras conectadas

Durante su evento anual dirigido a los desarrolladores, Google presentó varias novedades, entre las que destaca su nueva propuesta para el “internet de las cosas”: Project Brillo. Se trata de una adaptación del sistema operativo Android que va dirigida a dispositivos de baja potencia y que muchos ven como el paso lógico de Google tras adquirir el año pasado la compañía Nest, especializada en termostatos inteligentes.

Con este nuevo sistema, Google quiere que nos podamos comunicar con nuestra tostadora, nevera, lavadora y demás electrodomésticos del hogar, con el objetivo de mejorar el servicio que nos ofrecen y ayudarnos a ahorrar. El sistema no estará disponible hasta el tercer trimestre de 2015, pero ya se nos ocurren varias maneras de ahorrar gracias a este nuevo sistema de Google.

El impacto del internet de las cosas sobre el presupuesto del hogar

Lo primero que vamos a tener que hacer la mayoría cuando despegue el internet de las cosas será invertir para cambiar nuestros dispositivos tradicionales por otros que sean compatibles con las tecnologías que están sacando al mercado los fabricantes del sector.

Esto supondrá un desembolso que al principio algunos no verán necesario pero que, a la larga, cuando se vaya perfeccionando la tecnología y la gente vea las posibilidades que puede ofrecer para hacernos la vida más fácil y ahorrar, progresivamente irá convenciendo a más personas. Como ocurre con cualquier tecnología nueva.

Esta inversión debe ofrecer algo a cambio y el retorno que nos puede ofrecer el internet de las cosas viene por la vía de la comodidad y también por la del ahorro. En el caso de una lavadora, hoy en día puede que sólo unas pocas personas para comprar una se planteen como requisito imprescindible que tenga conexión a Internet.

Pero esto puede cambiar pronto, quizás mucho antes de lo que pensamos, y la conexión a la red sea una funcionalidad estándar de la mayoría de lavadoras, abriendo gracias a ella un abanico de nuevos usos de este electrodoméstico. Por ejemplo, a una lavadora conectada se le podrían dar usos como los siguientes:

  • Programarla cómodamente desde nuestro smartphone.
  • Activarla cuando estamos en la oficina para que al llegar a casa esté la ropa recién lavada y la podamos colgar.
  • Recibir cualquier incidencia o avería en nuestra bandeja de correo electrónico, junto con un enlace para localizar el servicio técnico que la repare y concertar una visita del técnico.

Vale, esta tecnología no cuelga ni plancha la ropa, pero sí que puede hacer la vida más fácil a los usuarios de las lavadoras y ayudar a ahorrar. Por ejemplo, desde una app resulta muy sencillo programar la lavadora para aprovechar las horas en las que la energía eléctrica es más barata y así gastar menos en la factura de la luz. Teniendo en cuenta que la lavadora es uno de los electrodomésticos que más energía consumen en la casa, el ahorro gracias a una buena programación puede ser importante.

Otro gran electrodoméstico que gracias al internet de las cosas mejorará nuestra calidad de vida y la factura eléctrica de nuestro hogar, es el aire acondicionado. Si lo podemos programar fácilmente desde el móvil y activar en movilidad, justo para que el ambiente del hogar alcance la temperatura perfecta antes de llegar, nos encontraremos con una bienvenida perfecta .También un considerable ahorro en la factura, al evitar que la temperatura de la casa suba demasiado y haya que ponerlo a funcionar al máximo, en donde es menos eficiente.

Entonces, ¿qué se necesita para poder empezar a ahorrar con el internet de las cosas?

El de la lavadora es sólo un ejemplo de las posibilidades de ahorro del internet de las cosas. Cuantos más aparatos conectados haya en los hogares y más madura esté la tecnología, las opciones de ahorro serán mayores para todos los usuarios.

Se necesita que se desarrollen estándares y que la industria en general los siga, abaratando los procesos de producción de los nuevos dispositivos. Es una cuestión de tiempo y de que la gente vaya viendo la utilidad, dado que muy pocos hogares estarán dispuestos a deshacerse de sus electrodomésticos actuales y cambiarlos por otros conectados de la noche a la mañana. Además, según parece, el del hogar no será el único sector que se espera transformar, sino que también hay grandes proyectos de tecnología conectada para el de automoción.

A medida que la tecnología madure, las empresas lancen nuevos aparatos conectados y las personas vayan incorporándolos al hogar, se verán las posibilidades reales de estos aparatos. Quien sabe, tal vez no quede mucho para que la conexión a Internet de casa venga con un bote de detergente de regalo. ¿O será al revés?

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