Hacer las cosas tú mismo no siempre significa ahorrar

Hacer las cosas tú mismo no siempre significa ahorrar. Obviamente, si en vez de contratar a alguien para hacer alguna tarea o producir un bien, lo hacemos nosotros, estamos dejando de gastar un dinero, y desde el punto de vista más simplista, estamos ahorrando ese gasto. Pero, ¿y si tenemos en cuenta lo que hubiéramos podido ganar si hubiéramos empleado ese tiempo en algo productivo? Es lo que se conoce como coste de oportunidad, y es importante valorarlo a la hora de tomar decisiones.

El coste de oportunidad y la toma de decisiones económicas

Vamos a suponer que mi coche necesita pasar la ITV. Puedo pedir cita previa y llevarlo yo mismo, o contratar a alguien para que lo haga por mi. Desde el punto de vista económico, es necesario analizar tanto el coste de ese servicio, como el coste que tiene para mi encargarme de llevarlo, teniendo en cuenta qué es lo que estoy dejando de hacer para llevar el coche a la ITV.

Pasar la ITV

Así, por ejemplo, si que me lleven el coche a pasar la ITV me cuesta 30 euros (coste de la ITV aparte, que eso no cambia), debo valorar si durante las dos horas (un suponer) que me hubiera costado hacerlo a mi, hubiera sido capaz de producir esos ingresos. Eso es fácil de valorar si somos autónomos y sabemos cuánto ganamos de media a la hora, pero más difuso si somos empleados por cuenta ajena, ya que lo que debemos valorar es el uso de nuestro tiempo libre.

Hay otro ejemplo en el que se ve más claro todavía. Supongamos que somos autónomos o empresarios y tenemos un pequeño local. Podríamos limpiarlo nosotros mismos y ahorrarnos el coste del servicio de limpieza, pero es poco probable que invertir nuestro tiempo en esa tarea salga más rentable que dedicárselo a las tareas de nuestro negocio, ya que durante ese tiempo podremos ganar más dinero del que gastamos en el servicio de limpieza.

Otro punto importante es el de la eficiencia y la productividad. Siguiendo con el ejemplo de la limpieza, es probable que un trabajador cualificado haga el mismo trabajo antes y mejor que nosotros, por lo que el tiempo que debemos tener en consideración a la hora de hacer los cálculos, no es el tiempo que esa persona emplea en hacer dicha tarea, sino el que emplearíamos nosotros.

Lo mejor es que lo veamos con una tabla

    Ingresos por hora
Gastos por hora   5 10 15 20
5        
10        
15        
20        

En el cuadro podemos ver que como trabajadores autónomos, nos es rentable contratar un servicio siempre que nuestros ingresos por hora de trabajo sean mayores que el coste por hora de la limpieza. Incluso puede salirnos rentable pagar más de lo que nosotros ganamos a la hora, si a cambio estamos consiguiendo que el trabajo se realice en menos tiempo del que emplearíamos nosotros.

Obviamente esto solo funciona si nuestra carga de trabajo es mayor que la capacidad que tenemos para llevarlo adelante, por lo que nos interesa centrarnos en aquellas tareas que somos más eficicientes. Si subcontratamos tantas tareas que al final no nos queda nada que hacer, y estamos de brazos cruzados mientras otros realizan dichas tareas, entonces, lógicamente, no tiene sentido desde el punto de vista económico.

El coste de oportunidad en la vida cotidiana

Cortar el césped

Existen diferentes tareas de nuestra vida cotidiana que sistemáticamente hacemos sin valorar el coste de oportunidad que tienen en nuestra vida. Así, por ejemplo, solemos encargarnos de tareas como llevar el coche al taller, cortar el césped o ir a hacer la compra, cuando puede sernos rentable encargar a otra persona que lo haga por nosotros o hacer la compra por internet y pagar el coste extra de que nos lo traigan. El ahorro en tiempo y traslados seguro que supera con creces ese pequeño recargo, que incluso puede no existir si alcanzamos cierta cantidad en la compra.

Desde luego, no es mi intención promulgar ahora que nos sentemos en el sofá y queramos que otros hagan las cosas por nosotros. Simplemente que tengamos en cuenta el coste de oportunidad a la hora de valorar si realizar una tarea nosotros o subcontratarla, especialmente en tareas que no nos son agradables o en las que no somos eficientes. Así, además, indirectamente, estaremos ayudando a que nuestra economía sea más productiva, ya que cada uno se dedicará a realizar aquellas tareas que se le dan mejor.

Imágenes | Martin Cathrae, Arkangel y Shirley
En Naranja | ¿Por qué una empresa no puede producir todos los bienes que desea?

Conversación