Hasta en el circo usan la red: el seguro de protección de pagos

Circo

De la misma manera que los artistas del circo usan una red en sus espectáculos, a la hora de contratar un préstamo podemos cubrirnos mediante un seguro de protección de pagos. Su misión es garantizar el pago de las cuotas de un préstamo, o una parte de ellas, en aquellos momentos en los que uno no puede hacer frente por algún motivo de fuerza mayor.

Cuando un trapecista no llega a tiempo en un complicado giro acrobático y cae al vacío, la red le protege de sufrir daños. A nosotros nos puede suceder lo mismo en nuestro día a día con nuestros productos financieros, por ejemplo, si nos quedamos sin empleo o caemos enfermos. Con un seguro de protección de pagos bien gestionado, uno puede ahorrarse un mal trago y cubrirse ante una situación de riesgo no deseada.

Antes de contratar un seguro de protección de pagos, es importante tener en cuenta cuáles son los puntos más importantes a tener en cuanta. La red del circo hay que montarla bien, si uno quiere que salve al trapecista si algún día cae:

* Tomador: Es la persona que contrata el seguro, asumiendo las responsabilidades y obligaciones que indica el contrato. Por ejemplo, el tomador firma la póliza y está obligado a pagarla en los plazos establecidos. Siguiendo con el símil circense, el tomador es el empresario del circo, que exige que haya una red montada para que sus artistas no se lastimen.
* Asegurado: Es la persona sobre la cual tiene efecto el seguro. En el caso de un seguro de protección de pagos, es a quien se quiere proteger de un impago en el supuesto de que se quede sin empleo o incapacitada para trabajar. El asegurado es el trapecista del circo, que se juega el físico en cada número.
* Beneficiario: Es la persona que recibirá el beneficio pactado en el contrato de seguro si se produce el hecho contemplado en el mismo. En el ejemplo del circo, el beneficiario sigue siendo el trapecista, que al caer es salvado por la red.
* Capital asegurado: Puede cubrir la totalidad de las cuotas del préstamo del período de cobertura del seguro, capital más intereses, durante la vigencia del siniestro, o bien sólo la parte correspondiente al capital, o bien una fracción del mismo. Podemos pensar que el capital asegurado son “los huesos del trapecista”, que es lo que tiene que perder si se cae.
* Hechos asegurados: Son los sucesos que se quieren proteger. Cuando tiene lugar, se dice que se ha producido el siniestro, lo que conlleva la activación del seguro. Por ejemplo, quedarse en el paro tras un despido improcedente o quedar incapacitado por una enfermedad. No son siniestros cesar en el puesto de trabajo voluntariamente o autolesionarse. En el circo, la red protege al trapecista sobre el escenario, pero no en las zonas donde no tiene lugar el ejercicio.
* Prima: Es la cantidad estipulada que se pagará por el seguro, en un único pago o aplazándolo en varios. En el circo, sería equivalente a lo que cuesta instalar la red y mantenerla en buen estado cada año.
* Período de carencia: La carencia es un período de tiempo durante el cual el seguro no tiene efecto, es decir, en el que el seguro no está operativo. En caso de producirse un siniestro dentro del mismo, el asegurado no recibiría compensación alguna. Ojo, no se debe confundir “carencia” con “franquicia”. La carencia es equivalente a que la red no estuviera puesta para salvar al trapecista durante los cinco primeros minutos del espectáculo, pero el resto del tiempo sí.
* Franquicia: Es una cantidad económica que irá a cargo del asegurado cuando éste reclame la activación del seguro. Es decir, cuando se comunique el siniestro, hay una cantidad de dinero que correrá a cargo del asegurado. Éste no la tendrá que pagar, sino que será deducida de las cantidades a pagar por la entidad aseguradora. Puede ser indicada directamente en términos monetarios (por ejemplo, 100€) o bien en términos de plazo (por ejemplo, 1 mes). En el mundo del circo viene siendo el daño que se hace el trapecista al caer sobre la red, que aunque salva la vida, siempre deja algún roce o magulladura.

En cualquier contrato de un seguro de protección de pagos deben estar contemplados los hechos asegurados y es normal ver también una relación de exclusiones, que son aclaraciones de situaciones concretas que no entran dentro de la cobertura del seguro. Siguiendo con el ejemplo del circo, es como decir que no vale la misma red para el “hombre bala” que para un trapecista, sino que hay que usar una adaptada en cada caso.

Para poder comprender mejor este tipo de producto, en una próxima entrada expondremos un caso práctico de un seguro de protección de pagos, en el que veremos un caso real de una persona que contrata uno para cubrir la cuota de un pequeño préstamo personal y qué pasa cuando ésta se queda en el paro.

Imagen | SandiDeFresa

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