"La clave de cualquier servicio de consumo colaborativo es la confianza y la reputación". Un momento con... Albert Cañigueral

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Albert Cañigueral es un ingeniero multimedia nacido en Barcelona en 1977, que tiene una orientación hacia el campo del marketing en la esfera profesional. Según afirma, “el hiperconsumo no hace felices a las personas” y su teoría es que “menos es suficiente”. Dice que nunca he poseído nada más grande que un sofá (ni casa, ni coche) y que practica el consumo colaborativo tanto como puede.

A mediados de 2011 fundó ConsumoColaborativo.com, sitio referencia en lengua española para varios aspectos de la economía de la colaboración y también es Conector para OuiShare.net en Barcelona – España. Hoy os traemos al blog una serie de preguntas que le hemos sobre su actividad relacionada con el consumo colaborativo, para que nos cuente en qué consiste y cuáles son las claves para que funcione. A continuación, sus respuestas:

¿En qué consiste exactamente el “consumo colaborativo” que promueves a través de la web consumocolaborativo.com?

El Consumo Colaborativo se puede definir como la manera tradicional de compartir, intercambiar, prestar, alquilar y regalar redefinida a través de la tecnología moderna y las comunidades. También se resume en que el acceso es mejor que la propiedad. ¿Cuántas veces has usado el taladro que tienes en casa? ¿Realmente la mejor opción era comprarlo?

Para entenderlo mejor, ¿cuál sería un ejemplo de consumo colaborativo que te parezca interesante?

Hay más de 150 ejemplos en el directorio de proyectos del blog. La movilidad es uno de los frentes dónde el consumo colaborativo está funcionando mejor en variantes como el Bicing (bicicleta pública compartida), BlaBlaCar (compartir asientos vacíos en el coche, carpooling) o SocialCar (alquilar el coche del vecino).

¿Crees que las personas volverán a repetir hábitos de consumo menos “saludables” cuando la situación económica cambie a mejor?

Hay mucha gente que ha llegado al consumo colaborativo empujado por la situación económica pero cuando la gente empieza a usarlo descubre que resulta una forma que permite ahorrar tiempo y dinero a la vez que se conoce a gente interesante. Varios estudios han concluido que lo que engancha a los usuarios y les hace repetir es la parte social.

¿Cuál es la clave para que funcionen servicios de consumo colaborativo, en los que no se producen pagos en papel moneda?

La clave de cualquier servicio de consumo colaborativo es la confianza y la reputación. En un mercado directo entre personas el servicio sólo puede funcionar si los usuarios tienen un perfil con una reputación que les permite acceder a las ofertas de los otros usuarios. Esto funciona tanto para servicios con pago (Airbnb) como para servicios sin pago (Couchsurfing).

Otra de las claves es que el servicio resulte simple de usar y que el usuario pueda encontrar con facilidad aquello que está buscando, por eso a partir de un cierto volumen de masa crítica de oferta los servicios de consumo colaborativo experimentan un crecimiento muy rápido.

El consumo colaborativo, ¿es lo mismo que la compra colectiva?

No. El consumo colaborativo entiende que el consumo y la posesión son medios para obtener unos fines o cubrir ciertas necesidades. ¿Cómo podemos cubrir las necesidades reduciendo la necesidad de los medios? La compra colectiva no tiene nada que ver con esto y sólo promociona el hiperconsumo a base de reducir los márgenes de los proveedores.

¿Qué límites tiene el consumo colaborativo?

Hay objetos que uno no compartirá o intercambiará nunca, como el cepillo de dientes, y ése es un límite es personal. Los productos que se usan poco y tienen un coste alto de adquisición y mantenimiento son de entrada los mejores para ser consumidos de manera colaborativa, sobretodo si estamos hablando de servicios con un pago en papel moneda. Los intangibles como el tiempo y el dinero también están funcionando bien. Algunos servicios han intentado monetizar intercambios de objetos de poco valor o simplemente favores y han tenido problemas ya que la gente prefiere dejar las cosas o ayudar de manera altruista, por lo que los servicios gratuitos funcionan mejor en estos casos.

El otro límite lo va a poner, o mejor dicho intentar poner, la regulación. Industrias existentes ven sus modelos de negocio tradicionales amenazados por las prácticas de consumo colaborativo y en algunos casos deciden invertir en ello pero en otros creen que es mejor iniciar una discusión sobre la legalidad de esos nuevos modelos de consumo.

¿Crees que los servicios de crowdfunding pueden jugar un papel clave para fomentar iniciativas de consumo colaborativo?

El crowdfunding se enmarca habitualmente dentro del paraguas “consumo colaborativo” que también presenta otras formas de financiación directa entre personas: con crédito, sin crédito, con recompensas, con accionariado, etcétera.

No todos las startups de consumo colaborativo van a optar por el crowdfunding pero aquellos servicios que tengan una componente más política si que pueden beneficiarse. También los proyectos relacionados con la fabricación colaborativa o código abierto, por ejemplo, pueden encontrar buenas opciones de financiación mediante el crowdfunding.

¿Cuál es el lugar en el mundo en donde funciona mejor el consumo colaborativo y por qué?

Debido a los medios de comunicación anglosajones y a las inversiones realizadas en las startups más prometedoras normalmente se asume que USA lleva algo de delantera en el tema. Lo cierto es que Europa está al mismo nivel o incluso con más usuarios y startups en muchos de los sectores. Sólo en Francia hay más de ocho empresas dedicadas al alquiler de coches entre particulares, las mayores empresas de carpooling del mundo están en Alemania y Francia, las compras cooperativas de km 0 tienen larga tradición en Europa, hay más coworkings en Europa, etcétera.

El reto actual es dar a conocer estos servicios al gran público que probablemente aún no ha oído hablar de ellos y en esto podemos aprender mucho del marketing americano.

Si alguno de nuestros lectores quisiera lanzar una iniciativa de consumo colaborativo ¿por dónde le recomendarías empezar?

Lo primero seria mirar el directorio de proyectos y visitar otros blogs como OuiShare para ver si hay alguna iniciativa que cubra ese aspecto en concreto y si se puede colaborar con el proyecto existente. En caso de identificar una nueva opción de consumo colaborativo hay que evitar focalizarse demasiado en la parte tecnológica (que resulta fácilmente replicable) y focalizarse en encontrar y dialogar con los usuarios e involucrarlos en la co-creación del servicio.

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Imagen | Albert Cañigueral

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