La compra impulsiva puede evitarse (y hay una fórmula matemática que lo demuestra)

Compras

“La imaginación al poder” no es la frase que uno espera ver de un economista, pero Gary Becker no es un economista cualquiera: ganó el premio Nobel en 1992 por estudiar, entre otras cosas, cómo afectaba a nuestras familias el tiempo que dedicabamos a trabajar o cómo el coste de una multa era un factor fundamental para que alguien se decidiera de manera racional a saltarse las normas.

Por ello, no es de extrañar que Becker, junto a Casey Mulligan, encontrase en el poder de la imaginación la solución definitiva a aquellos que compran de manera impulsiva.

La economía de la paciencia

En su libro “The Endogenous determination of time preference” Becker y Mulligan explicaban esa preferencia del ser humano por la gratificación inmediata frente al bienestar futuro, una imperfección que compartimos todos y que ya vimos, explicada de otra manera, cuando nos hacían elegir entre chocolate o fruta.

Sin embargo, la pareja de economistas describía la manera de conseguir desarrollar la paciencia como instrumento económico y de consumo inteligente y lo formulaban así:

Fórmula Imaginación

En esta fórmula matemática, hay dos modelos distintos. Por un lado, el de las teorías económicas tradicionales donde el descuento temporal sería siempre uno pre-establecido, para todos igual. Por otro, el del modelo planteado por Becker y Mulligan. Centrémonos en esa “S” que acompaña al factor de descuento futuro: esa simple letra es todo cuanto necesitas para dejar de comprar y consumir de manera impulsiva. ¿Una letra? Bueno, una letra que, en realidad, marca el poder de imaginar.

Mulligan y Becker insisten en que podemos cambiar el descuento temporal, que podemos hacer que el mañana esté más cerca. Un consumidor puede “hacer que los placeres del futuro sean menos remotos gastandos recursos (S) en imaginarlos”. Es lo que Becker llama “el capital de la imaginación”.

Imaginar no es soñar: es planificar

Al contrario de lo que pudiera parecer a primera vista, Becker no está abogando por idealizar el futuro, por pensar en algo tan bueno que nos compense esperar. La paciencia de su teoría no surge de lo aspiracional:

¿Cómo puede una persona mejorar su capacidad para apreciar el futuro? ¿Qué es exactamente”S”? En primer lugar, “S” está parcialmente determinado por el tiempo y el esfuerzo gastado en apreciar placeres futuros. Pero aunque formar una imagen mental de esos placeres no es realmente complicado, el proceso de anticiparse no trata sólo de crear una imagen mental, sino también de simular el escenario”.

En el plano de la economía doméstica, planificar (“gastar esfuerzo en simular escenarios”) implica también minimizar el placer momentáneo de una compra impulsiva y ver, claramente, la imagen futura, el resultado de la paciencia. Por eso es más fácil evitar las compras impulsivas cuando presupuestamos nuestra economía familiar.

(Para una explicación más detallada y ejemplos de la teoría de Becker y Mulligan, recomiendo seguir la explicación de Russell James)

Conversación

  • Javier Gómez Coach

    Espectacular motivación para sustituir las compras por las programadas con bastante mayor conciencia y satisfacciimpulsivassatisfaccionda.
    Con matemática incluida.
    Gracias por compartir.