La era del consumo inteligente ha llegado: ¿Estás lo suficientemente informado?

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¿Recuerdas cómo consultabas información sobre algo que te interesaba hace tan sólo 20 años? Muy posiblemente tendrías que acudir a una tienda a comprar una revista especializada, y eso no te garantizaba encontrar la mitad de la información que necesitabas. Y mucho más difícil resultaba encontrar información de alguna manera fiable para nosotros de lo que comprábamos, con lo que en principio nos adaptábamos a las ofertas de las empresas.

Pero esto ahora ya no es así. Nos ha tocado vivir en la era de la información. Prácticamente cualquier cosa que queramos saber la tenemos a golpe de ratón. De hecho cada día los medios son más y mejores para consultar la información que queramos lo más rápido posible. Y esto va a más. Somos consumidores inteligentes, y ahora no somos nosotros los que nos adaptamos, si no las empresas las que toman las decisiones basándose en nuestros gustos.

La información es clave para elegir un buen producto

Como decimos, antes resultaba ciertamente difícil poder escoger el mejor producto. Simplemente si queríamos comparar dos precios teníamos que desplazarnos a cada uno de los establecimientos, con la pérdida de tiempo que eso suponía; eso teniendo en cuenta que los establecimientos estuviesen cerca uno del otro, porque en caso contrario perderíamos dinero en el desplazamiento y quizá ya no saliera tan rentable.

Pero no solo eso. Cuando llegábamos al establecimiento nos fiábamos de lo que un vendedor en particular nos podía decir acerca de las características y calidad de un producto en concreto. No teníamos información contrastada como para decidir si un producto era bueno o malo. Teníamos la necesidad de informarnos acerca de los productos o servicios que adquiríamos, sobre todo de los más caros.

Esto ya no sucede. Desde que existe Internet, los consumidores están más y mejor informados. Ya no es necesario desplazarse al establecimiento para comparar precios de productos, ni tan siquiera para comprarlo. Incluso cada día más existen ciertas empresas que directamente nos comparan el precio de productos o servicios homogéneos, como los viajes en avión, seguros o alquiler de coches.

Además, poder comparar la información que percibimos con las de otros clientes que ya han consumido anteriormente lo que vamos a comprar suele ser en muchas ocasiones esencial, ya que solemos dar mayor fiabilidad a sus comentarios que ya han consumido el producto que a la publicidad de la propia empresa.

Pero el que un consumidor esté informado no es forzosamente perjudicial para las marcas. Si bien es cierto que conocemos y damos importancia hasta el más mínimo detalle de cualquier producto, aquellas empresas capaces de adaptarse a las nuevas exigencias obtendrán mayores beneficios, al eliminar empresas de la competencia, reforzando además su imagen de marca sobre el resto.

El auge de los precios “low cost” es debido a la información

Normalmente asociamos precios de bajo coste a personas o familias que no tienen más recursos para hacer frente sus pagos y deciden comprar productos más baratos. De hecho, el auge de este tipo de marcas se ha producido en los últimos años en los que la crisis ha agudizado en mayor medida.

Sí que es cierto que a medida ha ido transcurriendo la crisis, el consumidor se ha vuelto cada vez más crítico e informado en sus compras. Ahora mismo es complicado que un consumidor compre directamente en el punto de venta si no tiene la información previa contrastada de un producto en concreto. De hecho, es bastante frecuente que el comprador acuda directamente a una tienda en concreto a adquirir el producto.

Quizá en parte por disponer de toda esa información es por lo que, cada día más, los compradores valoran las marcas blancas en su justa medida. En muchas ocasiones la calidad no se ve resentida por ser un producto más barato y quizá no sea necesario el sobreprecio pagado por una marca de distribuidor.

Pero no tiene que ver sólo la crisis. Ahora mismo los consumidores no pagan un duro más por algo que no le proporcione un valor añadido. Y es por esto por lo que es bastante frecuente que la gente viaje en vuelos de bajo coste y se hospede después en hoteles de cinco estrellas en el mismo viaje.

Es por esto por lo que en muchas ocasiones el consumidor de bajo coste no es por necesidad, si no por estar muy bien informado, y no paga más por algo que no necesita. En general, cualquier consumidor bien informado es un consumidor que sabe ahorrar. Tenemos todas las herramientas a nuestro alcance para poder ser uno de ellos ¿porqué no hacerlo?

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Imagen | jeanlouis_zimmermann

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