La nostalgia como reclamo: siete productos tecnológicos de los 80 y los 90 que han vuelto para quedarse

Todo tiempo pasado fue mejor.

Bueno, en realidad, no necesariamente, pero así es como funciona la nostalgia. Nuestra mente se queda con los buenos recuerdos, lo que nos induce a pensar que antes éramos más felices. Por eso, cuando crecemos, queremos volver a tener en nuestras manos esos gadgets que marcaron nuestra infancia y juventud.

Las marcas lo saben, y utilizan la nostalgia como reclamo. Por eso, nos encontramos cada vez más productos tecnológicos de los 80 y los 90 que han vuelto para quedarse.

NES Classic Mini

La de horas que pasamos delante de la Nintendo Entertainment System a finales de los 80 y principios de los 90. Con permiso de la Atari 2600, fue la consola que llevó las recreativas al salón de muchas casas ¡y sin tener que echar una moneda de cinco duros para jugar!

Más de 30 años después de su lanzamiento, a finales de 2016, Nintendo lanzó la NES Classic Mini. Una reedición más pequeña con 30 juegos clásicos instalados (Zelda, Mario, Donkey Kong… ) para disfrutar nada más encenderla. Con un precio aproximado de 60 euros, su éxito ha sido tal, que lleva agotada desde su lanzamiento.

Sega Mega Drive

Aunque sin lograr el bombazo de Nintendo, Sega lleva tiempo comercializando versiones de su consola más popular de los años 90: la Mega Drive.

Los últimos modelos, lanzados en octubre de 2016 con motivo del 25 aniversario de Sonic, incluyen una versión de sobremesa con mandos inalámbricos por 80 euros, y una versión portátil con pantalla LCD por 60 euros. Ambas con 80 juegos clásicos instalados.

Nokia 3310

Aunque fue lanzado a finales del año 2000, el Nokia 3310 original es considerado como el broche de oro de la década de los 90 y símbolo del cambio de milenio. Marcó a una generación por su diseño minimalista, su resistencia, su gran pantalla (para la época) y sus juegos pre-instalados, como el mítico snake.

En un intento de los nuevos dueños de la marca por recuperar su espíritu original, han creado una reinterpretación del clásico (ahora con pantalla a color y cámara) que puede ser nuestro por 50 euros. Si estás buscando un teléfono secundario para viajes y excursiones o para cuando se estropea tu móvil principal, es una buena solución. Gracias a su precio asequible y la duración de la batería, nos sacará de más de un apuro.

Los relojes digitales

Causaron furor en los 80 y los 90, tanto en niños como en adultos. Con sus alarmas, sus cronómetros, sus mil botones… por no hablar del deseado reloj calculadora de Casio.

Hoy en día han vuelto de dos maneras muy diferentes: con reediciones de los clásicos para los más nostálgicos, y en forma de smartwatches y pulseras cuantificadoras, llenos de funciones para continuar la progresión hacia el reloj definitivo.

Las fotos instantáneas

¡Qué divertido era tener una Polaroid! Gratificación instantánea a golpe de clic. La llegada de las cámaras digitales primero, y los smartphones después, supuso su fin, aunque la nostalgia por las fotos impresas las han traído de vuelta.

En los últimos años han llegado al mercado cámaras con impresoras térmicas incorporadas, primero de la propia Polaroid y, recientemente, Leica con su Sofort. Pero también encontramos pequeñas impresoras que caben en nuestro bolsillo y podemos conectar a al teléfono. Sin duda, las fotos instantáneas han vuelto.

Las cámaras de fotos retro

Con las cámaras compactas tratando de sobrevivir, entre la cada vez mayor calidad de las fotos que hacen nuestros smartphones y la efervescencia de las cámaras réflex, hay un nicho que no para de crecer: las cámaras de fotos retro.

Siguen siendo cámaras digitales avanzadas, pero su estética recuerda a las cámaras que dominaron la escena fotográfica en los 80 y los 90: formas rectangulares, cuerpos metálicos y detalles en cuero, son ahora la bandera de las nuevas Fujifilm Serie X y Leica M, aunque no son las únicas. Olympus con los modelos PEN o Nikon con su Df son otros ejemplos de que lo retro ha vuelto a la fotografía.

Los radiocassettes gigantes

No está clara la razón de por qué cargábamos con radiocassettes gigantes a hombros en los 80 y los 90, ni tampoco está nada claro por qué se han vuelto a poner de moda. Pero la realidad es que la nostalgia funciona como reclamo: vuelve a haber demanda de estos aparatos.

Ahora vienen con conexiones Bluetooth, lectores de MP3, batería recargable… y son un poco más ligeros y compactos, pero siguen manteniendo esa estética gamberra que hizo que les perdonáramos ser devoradores de pilas “de las gordas”.

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