La sartén adherente, el vivo ejemplo de que lo barato sale caro

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Ahorrar no es siempre comprar lo más barato, porque muy a menudo lo barato sale caro, y un vivo ejemplo de ello son las sartenes -anti- adherentes, esas que prometen poder cocinar un huevo a la plancha sin una gota de aceite y sin que se pegue y en poco tiempo parece que estén recubiertas de velcro de lo mucho que se adhiere la comida.

Hay muchos casos y campos en los que esto ocurre –y otros en los que no, claro está– pero las sartenes representan muy bien por qué a veces conviene más invertir un poco más de dinero en la compra para garantizarse un ahorro futuro evitando compras más adelante.

Mi experiencia

Hace cinco años más o menos, cuando me iba a mudar a un piso de alquiler recién reformado, el casero me dejó que comprara yo a su costa algunas cosas de la casa que faltaban, así que como no tenía ni un triste cazo, fui a comprar una batería de cocina.

Para mi sorpresa, insistió en que prefería que me gastara algo más de dinero y comprara un buen juego de ollas y sartenes que, bien tratadas, duraran un tiempo, porque no quería tener que preocuparse por esas cosas en el futuro. Además, como iba a ser un inquilino de duración, dejó claro que no iba a comprarme otras mientras estuviera allí, así que ya me valía a mi escoger unas que fueran buenas.

sartenes y ahorro - 2Yo para ser feliz quiero una sartén (buena)

Con esas premisas escogí unas de una buena marca que, aunque no eran muy caras, si duplicaban o incluso triplicaban el precio de las baterías convencionales. Si en un juego de 7 u 8 piezas baratas, entre ollas y sartenes te puedes gastar fácilmente 60 euros, en esta debí gastarme por lo menos 200, si no más.

En aquel momento, mi madre, que también tiene inquilinos, se rió del dinero tontamente gastado por mi arrendador, pero el tiempo le dio la razón a él y se la quitó a ella. En los casi cuatro años que viví allí, las sartenes y ollas no solo sobrevivieron, sino que cuando me compré una casa y me mudé, aún conservaban perfectamente su capacidad antiadherente. Salvo quizás la plancha, el resto estaban cómo nuevas, y eso que el uso que les daba era intenso, como blogger cocinillas que soy.

sartenes y ahorro - 3 Aunque esta en concreto no es una de mis sartenes, estaban como nuevas al irme

Como podéis imaginar, al mudarme tuve que comprarme un nuevo juego, pero con todos los gastos de la compra y la reforma, mi economía no era todo lo boyante que hubiera querido, así que me tuve que conformar con un set que estaba de oferta en el supermercado. No era la más barata de todas las opciones, unos 60 euros por un set similar, y venían avaladas por una marca conocida –aunque no muy reputada– por lo que en aquel momento pensé que no hacía una mala compra.

Bueno, pues esas sartenes no han durado ni seis meses. En ese tiempo, la que no ha perdido la superficie antiadherente se ha combado hasta tal punto que se balancea sobre la encimera. Las ollas, afortunadamente, siguen bien, pero las sartenes ya no valen para nada que necesite que no se pegue la comida.

sartenes y ahorro - 4 Esta sí es una de mis “nuevas” sartenes tras seis meses de uso

Mala suerte quizás, porque hay sartenes baratas que no salen tan malas, e incluso caras que salen igualmente mal, pero estoy seguro de que por lo general, es más fácil que unas buenas sartenes duren lo suficiente como para amortizar su compra que unas que no duran ni un año y te ves obligado a comprar otras.

Conclusiones

En realidad, os he soltado todo este rollo de las sartenes para defender un argumento. No tanto que lo barato salga caro, que suena un poco demagógico, sino que es muy importante mirar más allá de lo inmediato al realizar una compra, y así poder tomar una decisión con la información suficiente para acertar.

sartenes y ahorro - 5 De la plancha mejor ni hablamos

Más ejemplos: al comprar un coche y tener que escoger entre varios modelos y marcas, puede que nos decantemos por uno u otro por una diferencia de precio que a lo mejor no llega a los mil euros. Solo con que el más barato consuma 1 litro más a los 100km que el más caro –fácil si uno es gasolina y otro diesel–, habremos amortizado esos mil euros en 60.000 kilómetros.

Lo mismo ocurre con los electrodomésticos. Puede que comprar uno que tenga mayor eficiencia energética sea más caro, pero es que el ahorro que supone tener un electrodoméstico A+++ frente a uno A o A+ es de más de 100 euros al año, así que suponiendo una vida útil de 10 años (incluso algunas marcas ofrecen esa garantía), se podría decir que hasta se paga solo con lo que ahorramos en energía.

Podría enumerar muchos más ejemplos, incluso contaros cómo he sufrido lo caro que sale lo barato en mis carnes, con herramientas de mala calidad que me han hecho perder mucho tiempo o cuchillos que se desafilan con solo mirarlos, pero creo que ha quedado claro lo que quería explicar: ahorrar no es siempre comprar lo más barato.

Imágenes | tompagenet, WordRidden, TinyApartmentCrafts
En Naranja | CookFlat, saca el cheff que llevas dentro y monta un restaurante en casa

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