La sorprendente economía del “tupper” en la oficina

Ya sea un cocido madrileño, una paella valenciana o un gazpacho andaluz, prácticamente todos opinamos que la comida es un placer, así como el escaso tiempo que solemos tener para devorarla en el trabajo. También solemos estar de acuerdo con que no es lo mismo una comida recién preparada a un “tupper”, aunque en ocasiones las circunstancias nos obligan a prepararnos algo en casa y llevarlo al trabajo.

Además, puede ser igual de sano que comer de “plato y cuchara” cerca de la oficina. Hoy os explicamos la sorprendente economía del “tupper” en la oficina.

Restaurante versus “tupper”

Resulta bastante lógico e intuitivo que comiendo de “tupper”(frente a servicios de restauración), se ahorra bastante dinero. Pero, ¿cuánto dinero es ese bastante? ¿Cuánto puedo ahorrar al mes o al año?

El no tener tiempo de ir y volver a casa suele ser uno de los motivos principales para comer fuera. Muchos españoles comemos fuera de casa en servicios de restauración, y nos cuesta 217 euros al mes de media, aunque depende mucho de la ciudad en la que vivamos.

Es más complicado saber cuánto gastamos los que llevamos “tuppers” al trabajo, pues dependerá de en qué supermercado o tienda compremos, de nuestros hábitos y de los consejos que sigamos al comprar en grandes superficies. Un cálculo relativamente sencillo, aunque no muy ajustado, es el de dividir el gasto mensual en comida entre 2,5. Este valor sale de dar a desayuno, almuerzo y merienda menos valor económico (0,5 sobre 2,5) que la comida y cena (2 sobre 2,5).

Esto dependerá de las familias, del número de veces que se coma al día o de dónde se compre esa comida. Si partimos de que Cruz Roja estableció un mínimo de 520 euros al mes para comer sano (en familias de cuatro miembros), entonces podemos decir que el gasto mínimo de “tupper” por persona ronda los 52 euros.

Esto no es el máximo, por supuesto, pero como valor aproximado vemos que dista mucho de los 217 euros que nos gastamos si vamos a restaurantes.

Además, está la salud. Uno de los problemas de comer a diario en bares y restaurantes vienen de mano de las opciones a refresco que incluyen los menús y a que, con hambre, no siempre tomamos la decisión más inteligente. Cuando nos preparamos el “tupper” en casa no tenemos hambre, y preparamos platos más sanos y equilibrados. Además, tendemos a beber agua. Sin embargo, en la puerta de un restaurante, nos decantamos por alimentos fritos, de alto contenido calórico y demasiado salados.

Tuppers para almorzar y merendar

Cuando pensamos en el “tupper” solemos pensar únicamente en la comida principal, pero lo cierto es que en el “tupper” cabe mucho más. En España tenemos la buena costumbre de desayunar, almorzar, comer, merendar y cenar. Y la mala de tener tres de ellas (almuerzo, comida y merienda) en nuestro lugar de trabajo.

Pero, ya que nos pasamos mucho tiempo del día en la oficina, podemos ahorrar mucho más de lo que habíamos pensado en un inicio. Los cálculos siempre aluden a la comida, pero, ¿y el almuerzo y la merienda?

Solo durante el almuerzo podemos gastarnos, entre café y bollo u otra combinación que incluye zumos, pinchos de tortilla y bocadillos, entre dos y seis euros al día. Eso suponen un rango (en función de cómo sea nuestro almuerzo) de entre 40 y 120 euros extra al mes. Estos euros suelen estar en nuestros pensamientos cuando vemos que tenemos menos dinero del que pensábamos y nos preguntamos “¿En qué me lo habré gastado?”.

En el “tupper” se puede llevar un sandwich, un bocadillo o un par de piezas de fruta, así como un zumo o yogur. El ahorro dependerá de cuánto estemos acostumbrados a desembolsar en el almuerzo y la merienda.

“Tupper” de cristal en vez de plásticos

Como no podía ser de otro modo, si se habla de comida se habla de salud. Los polímeros, conocidos coloquialmente como plásticos, no son recomendables a la hora de calentar nuestra comida debido a sus componentes. A pesar del hecho de que la mayoría de fabricantes de “tupper” utilicen estos materiales.

La comunidad científica ya ha hecho muchos estudios al respecto, tras los cuales aconseja calentar o transportar nuestra comida en envases de cristal. Neus Fabregat, doctorada en la Universidat Jaume I, aconseja conocer el tipo de plástico del que está hecho el “tupper”, y no dudar en tirarlo y comprar uno de cristal.

Aunque las fiambreras de cristal tienen un coste económico más alto que los de plástico, no se puede ahorrar en salud.

¿Qué ocurre si en mi empresa no hay nevera o microondas?

Ahorrar es fácil con un “tupper” pero, si no puedo calentar la comida, el tipo de platos que podré prepararme será muy restringido. ¿Qué puedo hacer si en mi empresa no hay microondas? Lo cierto es que la empresa, en determinadas condiciones, está obligada a habilitarte no solo un lugar para comer, sino un medio de refrigeración, un modo de calentar tu comida y una toma de agua potable.

Una sentencia de 2012 alude a un Decreto anterior en la modalidad de fallo llamada “vigencia y aplicación de normativa preconstitucional”. El Decreto, de 8 de junio de 1938, establece que “Toda empresa sujeta a un régimen de trabajo que no conceda a sus obreros un plazo de dos horas para el almuerzo, y aquéllas en que lo solicite la mitad del personal obrero vienen obligadas a habilitar, en el plazo de dos meses, a contar desde la publicación de este Decreto en el “Boletín Oficial”, un local-comedor que les permita efectuar sus comidas a cubierto de los rigores del tiempo, y provisto de las correspondientes mesas, asientos y agua.- El local estará acondicionado para poder calentar las comidas”, y añade “estará obligada a habilitar, en sitio inmediato al trabajo, un local cubierto, apropiado al clima y provisto mesas, asientos y agua potable, en cantidad suficiente para la bebida, aseo personal y limpieza de utensilios.- En dicho local se dispondrá igualmente de hornillos y cualquier otro medio de uso corriente, con el combustible necesario para que el trabajador pueda calentar su comida…”

Deja bastante claras las condiciones para habilitar un comedor:

  1. Que el espacio asignado a la comida sea inferior a las dos horas;
  2. o que lo solicite la mitad de la plantilla de la oficina o lugar de trabajo.

Comer de “tupper” supone un ahorro económico importante e incluso puede mejorar nuestra salud en función de la dieta que llevamos cada uno. Además, siempre puedes probar durante unos meses y volver al restaurante si ves que ahorras poco. Pero no lo harás. Ahorrarás mucho.

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Imágenes | Euklidiadas

 

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