La trampa de las tarifas planas en los contratos telefónicos

La trampa de la tarifa plana de teléfono

Ahorrar en la factura del teléfono móvil no es algo trivial. La oferta de las compañías de teléfonos ha ido evolucionando a lo largo del tiempo, pasando del pago individual por cada llamada a un universo casi infinito de opciones, con pagos por llamada, tarifas planas, “ilimitadas” y combinaciones de productos (llamadas, datos, sms). Según la compañía y la modalidad de contrato elegidas, al final de mes puede salir un resultado muy diferente y pagar cantidades muy diferentes.

Hoy vamos a ver cómo funcionan las tarifas planas de teléfono y dónde están los puntos a los que hay que prestar atención para ahorrar de verdad en la factura de teléfono y evitar caer alguna de las trampas que habitualmente nos hacemos a nosotros mismos, creyendo que por elegir esta opción, pagaremos menos.

Tarifa de pago por llamada

Las tarifas de pago por llamada incluyen varios conceptos:

* Coste por establecimiento de llamada: las compañías lo cobran para cubrir los gastos de conexión de las redes, no se cobra si la otra persona no coge el teléfono o salta el buzón de voz.
* Coste por duración de la llamada: por cada segundo que dure la llamada, la compañía cobra una cantidad de dinero. Varía en función del destino al que se llame siendo, por ejemplo, más cara una llamada a un móvil de España que un móvil en Portugal.

Las compañías suelen establecer un contrato base, con un precio por minuto y coste por llamada tirando a alto y, adicionalmente, permiten contratar una serie de módulos para bajar estas tarifas y que la factura disminuya a lo largo del mes. Ejemplos de módulos de este tipo son los de “paga 3 euros al mes y te reducimos el precio por minuto en las llamadas a móviles de la misma operadora”, o “paga 3 euros al mes y te damos 250 minutos para que llames a quien quieras los fines de semana”.

Tarifa plana

La tarifa plana consiste en un paquete de minutos a un precio fijo, el cual se paga mensualmente, se consuman o no. Si se consume el paquete completo, el usuario puede seguir llamando pero, ojo, porque a partir de ese momento, los minutos adicionales se tarifican a precios que en algunas ofertas está muy por encima del precio por minuto del paquete y del contrato base y que, además, ahora incluye el concepto del establecimiento de llamada.

La mayor ventaja de la tarifa plana es que permite llamar en cualquier horario, aunque con las opciones de módulos de ahorro de la opción del pago por llamada y con los sistemas de llamadas por Internet, esta situación puede compensarse, incluso completamente.

Por otra parte, las operadoras ahora suelen ofrecer combinaciones de paquetes de llamadas y de datos, orientadas sobre todo a usuarios de smartphone, cobrando una tarifa única fija por todo ello, lo cual enmascara el precio real de lo que realmente se paga por cada minuto que se habla.

¿Dónde está la trampa de las tarifas planas?

A pesar de que puedan parecer atractivas, las ofertas de tarifas planas de llamadas, no interesan a tantas personas como pueda parecer a primera vista. Nuestra forma de pensar nos puede llevar a contratar una tarifa plana y caer en alguna de las siguientes trampas:

* Caer en la trampa del “compro más cantidad porque así el precio es menor, aunque yo no consuma tanto”: caemos en la tentación de pagar una tarifa que no vamos a usar completa nunca, lo que supone un sobrecoste, por cada minuto no consumido. Un ejemplo real: si 300 minutos cuestan 25 euros al mes, equivale pagar a un coste de 8,33 céntimos de euro por cada minuto del paquete, se hable o no y siendo coste de establecimiento igual a cero; si sólo se consumen 200 minutos del paquete, el coste por minuto real sube a 12,5 céntimos de euro, dado que la factura de 25 euros hay que pagarla sí o sí a final de mes.
* Caer en la trampa de la falsa abundancia: con estas tarifas mucha gente piensa aquello de “te llamo yo porque es gratis”, pero nada más lejos de la realidad. Disponer de un amplio paquete de minutos no significa que podamos “hablar mucho y gratis”, sino que hemos pagado por algo que puede que no necesitemos en realidad. Igual que ajustamos en otros puntos de nuestra economía personal, a la hora de llamar, debemos valorar también cuantos minutos necesitamos hablar realmente y cuánto nos podríamos ahorrar si podemos adaptar nuestras llamadas a otra modalidad de contrato más barata o usando otros canales como, por ejemplo, la mensajería por Whatsapp.
* Caer en la trampa de no tener una oferta que se ajuste al perfil de consumo: cada usuario tiene un perfil de consumo y llama por teléfono cuando lo necesita. Es cierto que muchos coinciden en algunos comportamientos y se pueden establecer patrones de consumo, pero es difícil de acertar y llamar lo mismo cada mes. Por ejemplo, en navidades, suelen hacerse más llamadas de felicitaciones y en época de vacaciones, la gente usa más el móvil personal en la franja horaria típica del trabajo. Esto supone que la tarifa plana se puede quedar corta en algunos meses, lo que conlleva el sobrecoste de pagar las llamadas a un precio muy superior que el del contrato base. Un ejemplo real es el de una tarifa plana de 300 minutos que, al agotarse, supone que se pagan por cada llamada 15 céntimos de euro por establecimiento de llamada, más 17,7 céntimos de euro por cada minuto (con facturación por segundos y sin incluir impuestos), muy superior al del contrato base más complementos de ahorro.

Conclusiones

Ser frugal a la hora de llamar es fundamental para ahorrar en la factura de teléfono, extendiendo las llamadas sólo lo justo y necesario. No hay ninguna oferta perfecta, sino que es bueno estar periódicamente revisando la factura para apretar allá donde podamos arañar algún euro cada mes. En los últimos meses, la novedad más interesante en el mercado es la aparición de las denominadas “tarifas ilimitadas”, las cuales, según las ofertas promocionales de las compañías, incluyen “todas las llamadas que el cliente quiera hacer”, más la letra pequeña, donde podemos comprobar que puede que esa oferta no sea todo lo ideal que se pueda pensar.

En Xataka Móvil han publicado una comparativa de tarifas de llamadas ilimitadas vigentes al principio del verano y en ella se pueden ver limitaciones o exigencas de algunas operadoras (permanencia de varios meses, teléfono de atención al cliente de pago, cuotas máximas de llamadas, entre otros). Aunque el mercado evoluciona, nada es perfecto y siempre hay que plantearse lo que uno realmente necesita y puede gastar.

Otra opción a tener en cuenta para bajar nuestro gasto telefónico es el de las llamadas por internet, de las que hablamos en este blog y que están ahí esperando a dar el gran salto que las convierta en protagonistas principales de este mercado. Sistemas como Skype, Viber, Tango o Google Hangout, pueden ayudar a rascar unos cuantos euros al año.

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Conversación

  • probertoj

    Al final, lo importante sigue siendo comparar y ajustarse a lo que uno usa. Del mismo modo que no vamos al supermercado a gastar sin freno, con el teléfono deberíamos hacer lo mismo.

  • 8444

    Hola
    Genial la comparativa, pero solo un pequeño apunte:
    En las tarifas de pago por llamada dice:

    • Coste por establecimiento de llamada: las compañías lo cobran para cubrir los gastos de conexión de las redes, no se cobra si la otra persona no coge el teléfono o salta el buzón de voz.

    Se cobra tanto si la persona no responde como si salta el buzón, ya que el buzón se cobra como si la persona hubiese respondido.
    Creo que deberían corregirlo, lo correcto sería algo como:

    • Coste por establecimiento de llamada: las compañías lo cobran para cubrir los gastos de conexión de las redes, no se cobra si la otra persona no coge el teléfono, está apagado o comunica.

    !Un saludo!

  • Andriu CI

    En realidad la trampa está en llamar tarifa plana a una tarifa en la que te cobran las llamadas una vez superado determinado umbral. Es más, el artículo contribuye a dicha trampa; asumiendo dicho tratamiento se convierte en cómplice. Lo correcto sería distinguir una tarifa plana, en la que se puede llamar sin limitación a cambio de una tarifa fija mensual, de la contratación de paquetes, bonos, o bolsas de horas o llamadas