Las cifras del consumo inteligente: ¿cuántos “vampiros” podríamos ahorrarnos?

Contador interno

Consumo inteligente, ahorro inteligente… Son conceptos que cada vez están más de actualidad, que nos pretenden enseñar que se puede vivir con menos sin que eso implique renuncias importantes. Son, además, una forma de mostrar un compromiso con el resto del mundo: de nuestra manera de consumir y de gastar nacerán también unas consecuencias, positivas o negativas. El consumo inteligente es una manera de que el impacto negativo sea mínimo y el positivo nunca deje de crecer.

Y podéis pensar que todo está muy bien, pero que son vaguedades. Por eso hoy os quiero enseñar algunas de las cifras que un consumo inteligente aporta a nuestras vidas… y a nuestras economías personales.

¿Cuánto vale una ducha?

Estos días está teniendo lugar un experimento que durará 21 días. Para enseñarnos muchos de los hábitos de ahorro que podríamos poner en marcha en nuestras vidas y para comprobar cómo viven en zonas sin acceso al agua potable, tres personas viven con sólo 50 litros de agua diarios. ¿Os parece mucho? ¿Poco?

Es mucho. Para que nos hagamos a la idea, la ducha es uno de los hábitos diarios en los que más agua gastamos. Por ejemplo, en sólo tres minutos diarios de ducha usamos más de 30 litros de agua. Y se calcula que cada año se nos pueden ir entre 50 y 60 euros de calefacción al año en sólo en un minuto más de agua caliente cada día que se usa en la ducha. El gesto aquí parece claro: aunque haya tecnología para ayudarnos a consumir menos agua y energía en la hora de nuestra higiene personal, el primer consejo básico es “cierra el grifo antes”.

Recuerda esta equivalencia: un minuto=10 litros más gastados.

¿Cuánto valen las bolsas del supermercado?

Una de las medidas que menos me gustaron de estos últimos tiempos fue la de aquellos supermercados que empezaron a cobrar por las bolsas a todos los clientes que no trajesen uno de casa. No suelo tener cabeza para ese tipo de detalles, a veces hasta me cuesta acordarme de coger la lista de la compra, y, además, lo veía como una medida más de los hipermercados para maximizar beneficios con pequeños detalles.

Y puede que sea cierto, pero las cifras al respecto también son claras: cada año, un español usa unas 300 bolsas de plástico que, como mucho, quizás reutilice como bolsas de basura. Y se calcula que, sin mucho esfuerzo de cada uno de nosotros, se podría hacer una reducción de al menos el 50%.

De hecho, está el ejemplo de Irlanda, donde desde 2002 existe una tasa estatal que paga el consumidor (empezó como 15 céntimos por bolsa, pero después aumentó al 22) sobre las bolsas de plástico (biodegradables y no biodegradables). Su entrada en vigor tuvo como consecuencia que la gente redujo el uso de estas bolsas en un 90% y que, aún así, se recaudaron 19 millones de euros al año.

Ese simple ahorro de una bolsa en el supermercado está siendo beneficioso para todos.

¿Cuánto vale apagar los pilotos por la noche?

Hace unos meses, leíamos que determinados ayuntamientos habían decidido apagar algunas de las luces nocturnas para ahorrar en tiempos de crisis. Por ejemplo, ocurrió en Son Servera (Baleares), donde apagar 437 farolas nocturnas en la zona costera sirvió para ahorrar 19.000 euros mensuales y reducir en un 40% el gasto de alumbrado público.

¿Podemos traspasar eso a nuestros hogares? Sí. Hagamos una prueba: esta noche, antes de dormir, apaguemos las luces y búsquemos qué pilotos hay encendidos en casa. Son los llamados “vampiros eléctricos”, esos gadgets y dispositivos que tenemos todo el día conectados en modo standby, el falso modo apagado y que suben nuestra factura de manera sustancial.

Se estima que, según el número de aparatos conectados, podríamos estar gastando entre un 5 y un 20% más. De hecho, un informe del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley de EEUU concluyó que este tipo de vampiros se llevan un 10% del gasto eléctrico total de los hogares, unos 3.000 millones de euros al año.

Basta con sumar todas las facturas eléctricas del año pasado y ponernos en la mejor situación, en la de que un 5% de ese gasto se podría evitar fácilmente, con sólo poner una regleta con interruptor y tomar el hábito de apagarla. ¿Es o no es consumo inteligente?

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