Los halógenos pasan a la historia: ¿qué alternativas tengo para iluminar mi vivienda?

A partir de este mes, los halógenos desaparecen como iluminación. La Unión Europea ha prohibido su fabricación por ser ineficientes y contaminantes. Esta prohibición se refiere a los focos halógenos, pues las bombillas halógenas han conseguido una prórroga hasta septiembre de 2018 para que puedan ser sustituidas por las LED.

Con esta nueva regulación, quizá sea buen momento para plantearse qué alternativas de iluminación son las más adecuadas para nuestra vivienda. De una forma u otra, la Comisión Europea calcula que una instalación más eficiente en los hogares permitirá ahorrar, de media, unos 115 euros durante la vida de uso de las bombillas.

Se impone el LED por ser más eficiente

Las bombillas LED son las que duran más tiempo y consumen menos. Por esta razón, el objetivo es que sean las sustitutas de las halógenas dentro de dos años. Su ciclo de vida útil se sitúa en 50.000 horas de luz y consumen 2,5 veces menos que una bombilla de bajo consumo. Si encender una bombilla tres horas al día costaba 12 euros al año con las bombillas tradicionales, con las LED solo cuesta dos euros.

Además, el LED no se calienta como las bombillas tradicionales, porque el 90% de la energía lo transforma en iluminación. El encendido es instantáneo y no pierde iluminación con el paso del tiempo como ocurre con los halógenos. En cuanto al precio, se ha hecho cada vez más asequible, con una reducción del 40% en los últimos años, acercándose al de las bombillas de bajo consumo.

Las Bombillas fluorescentes y los downlight compiten con los LED   

downlights

Las bombillas de bajo consumo o fluorescentes compactas son más eficientes que los halógenos, pero menos que los LED. Funcionan como los fluorescentes tradicionales, pero consumen entre un 50% y un 80% menos de energía, produciendo la misma luz, y duran más, entre 6.000 y 15 000 horas.

Los downlight son focos empotrables que pueden sustituir a los focos halógenos porque aportan una gran iluminación y un bajo consumo, porque funcionan con bombillas fluocompactas y LED. Los downlight LED consiguen un ahorro energético del 50% si se comparan con los fluorescentes porque no necesitan transformador.

Entonces, ¿qué bombillas pongo en cada estancia?

Al elegir la iluminación adecuada de cada habitación de la casa, hay que buscar la combinación entre potencia, luminosidad y color de la luz. De acuerdo a la actividad que se desarrolla en cada estancia, se puede elegir un tipo de bombilla u otro. En la cocina, por ejemplo, es mejor utilizar fluorescentes de 28 vatios o lámparas de bajo consumo entre 15 y 20 vatios, con una luz blanca neutra. En el baño, por su parte, los focos halógenos se pueden sustituir por dicroicas LED que con menos vatios aportan igual iluminación utilizando una luz fría.

Para la iluminación general del salón, las mejores opciones son lámparas LED de 7 vatios que equivalen a 50 vatios de las bombillas tradicionales, o lámparas de bajo consumo de 11 y 20 vatios. Iluminar la mesa del comedor o el rincón de lectura requiere lámparas orientables y regulables que pueden ser fluorescentes de bajo consumo a partir de 15 vatios. En los dormitorios se necesita una luz cálida con lámparas de bajo consumo o LED de baja potencia.

Antes de cambiar las bombillas de casa debemos hacer una comparativa del consumo de cada tipo de bombilla instalado para saber si ya tenemos un sistema eficiente o no.

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Imagen | Fagerhult

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