Los nuevos chefs: así son los robots que han cambiado nuestra forma de ahorrar en la cocina

Que cada vez tenemos menos tiempo de cocinar es algo que queda patente en el auge de la comida a domicilio y los precocinados. Sin embargo, también somos cada vez más conscientes del ahorro y los beneficios de la comida casera, de ahí que busquemos soluciones para compaginar nuestra vida moderna con seguir comiendo “como antes”.

Es ahí donde juegan un papel importante los nuevos chefs, los robots que han cambiado nuestra forma de ahorrar en la cocina, cuyo objetivo principal es hacernos la vida más fácil sin renunciar a la buena comida.

Robots de cocina: una moda que llegó para quedarse

Desde finales del siglo XX, los robots de cocina dejaron de ser una moda para asentarse en muchos hogares. Pero ha sido en los últimos años cuando más se ha extendido su interés, con más marcas fabricando diferentes modelos y presentando al consumidor una amplia oferta.

El mayor exponente de estos robots es Thermomix, que fue la pionera, pero también hay otros muchos, como Taurus MyCook, Kenwood Cooking Chef o Cuisine Companion de Moulinex. Su mayor virtud es que son capaces de calentar y remover o picar al mismo tiempo. El resto de funciones las podríamos hacer con otros aparatos electrónicos más baratos como una batidora o una picadora, pero esta doble función es una grandísima comodidad. Permite elaborar un montón de recetas laboriosas que, de otra manera, acabaríamos comprando ya hechas.

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Algunos ejemplos son la salsa de tomate casera, el pisto, la salsa bechamel o las natillas, todos ellos productos que solemos comprar ya elaborados. Además, gracias a sus tiempos programables, también es perfecta para elaborar fácilmente turrones, preparar horchata, montar nata, hacer masa de pizza, hummus de todo tipo…  y por supuesto también lentejas, garbanzos y todo tipo de guisos y rellenos.

Que quede claro que estos robots no hacen nada o casi nada que no se pueda hacer de forma convencional con una sartén, una olla y una batidora. Simplemente hacen el proceso más sencillo, rápido, limpio y cómodo. Solo hay que seguir los pasos de la receta y respetar los tiempos y velocidades que se indican. Incluso un cocinero inexperto conseguirá resultados satisfactorios.

Como contrapunto, estos robots de cocina no son baratos: los modelos más asequibles rondan los 600 euros. Eso hace que su compra solo sea rentable si los usamos mucho, pero el ahorro es palpable. Veamos un par de ejemplos:

  • Un bote de tomate frito casero cuesta 1,15 euros, mientras que un bote de tomate natural triturado con el que hacerlo, solo cuesta 0,43 euros.
  • 8 tarrinas de natillas cuestan 2,05 euros, mientras que los ingredientes necesarios (1 litro de leche, 200g de azúcar y cuatro huevos) apenas cuestan 1,10 euros.

En cualquier caso, no se trata solo del ahorro, porque también estaremos disfrutando de un mejor sabor, controlando los ingredientes que utilizamos y pudiendo ajustar las proporciones a nuestro gusto.

Ollas programables: la alternativa económica

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Los robots de cocina son una buena opción si estamos buscando un electrodoméstico que nos permita reducir al máximo los alimentos procesados que compramos. Pero si lo que queremos es un aparato electrónico que simplemente nos ayude a cocinar, evitando así que acabemos pidiendo comida a domicilio o yendo a un restaurante, una alternativa económica son las ollas programables.

Este tipo de ollas son exactamente eso, una olla eléctrica que se puede programar. Se inventaron originalmente en japón para preparar arroz blanco fácilmente, pero la realidad es que valen para todo: pasta, guisos, caldos, sopas, arroces…

Se puede cocinar cualquier receta que normalmente haríamos en una olla normal, con la ventaja de que podemos ponerla a funcionar, fijar el temporizador y dedicar nuestro tiempo a otra cosa. Incluso se pueden programar para que la comida esté lista a una hora en concreta (cuando volvamos del trabajo, por ejemplo).

Aunque no son tan versátiles como los robots de cocina (no tienen cuchillas ni son capaces de remover mientras calientan), juega a su favor el hecho de que son mucho más económicas. Los modelos más sencillos cuestan poco más de 50 euros, y los más avanzados no más de 150 euros. Eso permite que se amorticen a poco que las utilicemos.

En definitiva, si cocinar te da mucha pereza, pero quieres ahorrar cada vez que vas al supermercado o reducir las veces que acabas pidiendo comida a domicilio, tal vez te interesen los robots que han cambiado nuestra forma de ahorrar en la cocina.

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