Marcas blancas y primeras marcas, ¿cuánto ahorro?

De unos años a esta parte, las cadenas de supermercados y los principales fabricantes de productos alimenticios parecen librar una intensa batalla por ganar cuota de mercado. Unos esgrimen su bajo precio y otros apelan a la confianza del consumidor y a una supuesta mayor calidad, pero, comprando marcas blancas en vez de primeras marcas ¿cuánto ahorro?

Como en las buenas novelas de misterio, voy a empezar desvelando el final: las marcas blancas suponen un ahorro en torno al 40% con respecto a las primeras marcas, aunque obviamente este porcentaje varía en función del producto, el supermercado o incluso la ciudad, pero con un margen de error del 5%, esa es la diferencia de precio entre llenar el carro con marcas de fabricante o marcas del supermercado.

Los números, según la OCU

Para analizar los precios de los supermercados, el estudio anual que realiza la Organización de Consumidores Unidos es probablemente la fuente más fiable, ya que se presenta un extenso índice de precios para establecimientos de todo el país, y en función de diferentes cestas de la compra, entre la que se encuentra la cesta tipo (primeras marcas) y la cesta económica (marcas blancas)

Así, por ejemplo, llenar el carro de marcas de fabricante cuesta al menos 6.221 euros al año en Madrid (acudiendo al establecimiento más económico), mientras que si optamos por la cesta económica, esa cifra se reduce a 3.831 euros, lo que arroja casi un 39% de ahorro entre una y otra cesta, es decir, la nada desdeñable cantidad de 2.400 euros anuales. En Barcelona, Valencia y otras grandes ciudades los números son muy parecidos.

Pero, ¿estoy sacrificando la calidad?

Ahora que hemos dejado claro el significante ahorro que supone optar por marcas blancas, lo que debemos preguntarnos es si al hacerlo estamos sacrificando la calidad de lo que adquirimos, es decir, si está justificado pagar más por las marcas de fabricante.

Remitiéndonos de nuevo a la OCU, sus análisis sobre las diferencias de calidad entre marcas blancas y marcas de fabricantes no son del todo concluyentes, aunque si observan una mayor tendencia de las primeras marcas a situarse entre los productos más valorados de sus análisis, ya que seis de cada diez alimentos situados en la parte superior de la clasificación de sus pruebas son de primeras marcas.

Sin embargo, según la propia OCU, no es una regla universal. Existen tipos de productos en los que las primeras marcas destacan sobre las marcas blancas, como los yogures, la repostería, los huevos, los embutidos o los precocinados, y otras en las que las marcas blancas se encuentran entre las más valoradas, como en las legumbres cocidas envasadas, verduras congeladas, galletas o cafés, y especialmente en helados y atún envasado, por ejemplo.

Entonces, ¿marca blanca o primera marca?

Nada en esta vida es blanco o negro, y en la variedad está el gusto, así que si hacemos caso a estos dos refranes populares, veremos que un equilibrio entre marcas blancas y primeras marcas es quizás lo más adecuado.

No conviene ni obsesionarse con comprar siempre lo más barato, porque si la calidad no es la esperada puede acabar olvidado en la despensa, y entonces lo barato sale caro, ni tampoco obcecarse con que las primeras marcas son sinónimo inequívoco de la mayor calidad, porque no siempre es así.

Lo mejor es estar predispuesto a probar, comparar marcas blancas y primeras marcas y quedarse con el producto con mejor relación calidad precio, así podremos ahorrar una buena cantidad anual en nuestro presupuesto para alimentación sin tener la sensación de estar sacrificando la calidad de lo que comemos.

Imagen | Camilo Rueda
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