Media docena de trucos para conseguir alargar la vida de tu ordenador

A todos nos ha pasado en alguna ocasión: nuestro ordenador empieza a ir tan mal que nos entran unas ganas irrefrenables de lanzarlo por la ventana y comprarnos uno nuevo. Sin embargo, y salvo que se estropee realmente y, literalmente, no funcione, existen varias maneras de hacer que su uso mejore significativamente y que cumpla su función correctamente.

A continuación, vamos a revisar media docena de trucos para conseguir alargar la vida de nuestro ordenador sin gastar mucho dinero en ello, y teniendo en cuenta también el coste de amortización de estas pequeñas inversiones. 

Formatear

Con el uso habitual, nuestros ordenadores se van llenando de programas de escasa o nula utilidad pero que, poco a poco, van mermando su rendimiento. Muchas de estas aplicaciones se abren al inicio, haciendo que tarde más tiempo en estar operativo desde que lo encendemos, o se ejecutan en segundo plano, utilizan recursos limitados (como el procesador o la memoria RAM) y haciendo que el ordenador vaya más lento.

Formateando el ordenador eliminamos todos estos programas indeseados de raíz y también cualquier problema de configuración que hayan ido causando. Lógicamente, tiene el inconveniente de que es un proceso que nos puede llevar cierto tiempo. Requiere guardar todos nuestros documentos en otro disco duro, volver a instalar el sistema operativo y también los programas que sí necesitamos.

Una alternativa menos drástica, aunque no tan efectiva, es desinstalar todos los programas prescindibles. Especialmente aquellos que se ejecuten en segundo plano, como pueda ser un cliente de mensajería o de alguna red social, o la aplicación de un servicio de almacenamiento en la nube que no usemos.

Por otro lado, si no queremos eliminar estos programas pero sí evitar que se abran por defecto al encender el ordenador, lo podemos hacer desde el administrador de tareas en Windows y desde el panel de control en Mac.

Aumentar la RAM

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Si, a pesar de formatear el ordenador, nos sigue dando problemas de rendimiento, una buena solución puede ser ampliar la memoria RAM. Explicado de forma somera, esta es la memoria que utiliza el ordenador para guardar toda la información que está manejando en un momento dado.

Saber si nos estamos quedando cortos de memoria RAM es bastante fácil. Los síntomas más habituales es que el ordenador empieza a ir lento cuando tenemos muchas pestañas del navegador abiertas, o varios programas funcionando a la vez (por ejemplo, Word, Photoshop, Excel… o sus alternativas gratuitas).

En Windows, la manera técnica de comprobarlo es abriendo el administrador de tareas  y observar la pestaña “rendimiento”. En Mac debemos abrir el monitor de actividad e ir a la pestaña “memoria”.  En ambos casos, si de forma continuada estamos usando casi toda la RAM disponible, es el momento de aumentarla.

Para ello, podemos acudir a un centro informático o, si tenemos ciertos conocimientos, hacerlo nosotros mismos, ya que no es un proceso demasiado complicado y se pueden encontrar tutoriales en internet para cada modelo de ordenador.

El precio varía en función de la cantidad, pero de forma orientativa, unos 25 euros por 4GB (ideal para ampliar de 4 a 8GB) y 50 euros por 8GB. Eso sí, antes de comprarla, debemos comprobar qué tipo de memoria es compatible con nuestro ordenador. En Mac podemos consultarlo en “acerca de este Mac”, mientras que en Windows lo mejor es ir a la página web del fabricante y leer las especificaciones.

Mejorar la ventilación

Los componentes electrónicos de un ordenador se calientan rápidamente incluso realizando tareas sencillas, lo cual afecta a su rendimiento y también a su durabilidad. Es por eso que todos cuentan con un sistema de disipación del calor y diversos ventiladores para refrigerar.

A veces, un ordenador no funciona todo lo bien que debería no porque no cuente con la potencia necesaria, sino porque el procesador se calienta más allá de lo recomendable y reduce su velocidad para bajar esa temperatura.

De manera orientativa, si vemos que el ventilador de nuestro ordenador está funcionando siempre y sale aire muy caliente, es posible que la ventilación no sea la adecuada. Sin embargo, la forma correcta de comprobarlo es con algún programa para medir la temperatura del procesador, que hay disponibles tanto para Windows como para Mac.

Las soluciones para mejorar la ventilación son diversas, pero todas bastante sencillas. En un ordenador de sobremesa, basta con cambiar el disipador del procesador y el ventilador por uno de mayor calidad, lo que nos puede costar unos 30 euros. No obstante, antes de comprar o cambiar nada, lo primero que debemos hacer es limpiar todo el polvo acumulado en las aspas del ventilador, que afecta mucho a su funcionamiento.

Para un portátil, la solución más práctica es una base refrigeradora, que gracias a sus ventiladores mejora la circulación de aire a su alrededor. Es fácil encontrarlas desde diez euros.

Cambiar el disco duro por uno SSD

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La velocidad a la que podemos trabajar con nuestro ordenador depende de muchos factores, como el procesador o la memoria RAM, y uno de ellos es la capacidad que tiene el disco duro para leer y escribir información.

La mayoría de los ordenadores cuentan con discos duros mecánicos, es decir que deben girar hasta encontrar la información que el sistema solicita. A pesar de que giran a grandes revoluciones (entre 5.400 y 7.200 rpm), este hecho limita su velocidad, además de incurrir en un desgaste que puede desencadenar una avería.

Un disco SSD, sin embargo, no tiene partes móviles, sino que es como una memoria USB gigante, y es capaz de leer y escribir datos muchísimo más rápido. Por ejemplo, un disco SSD normal puede leer y escribir por encima de los 450 MB/s, mientras que un disco duro convencional ronda los 150 MB/s.  Eso es algo que se nota especialmente cuando trabajamos con archivos grandes y al abrir y cerrar programas.

Cambiar un disco por el otro es relativamente sencillo, especialmente en ordenadores de sobremesa, pero hay que tener en cuenta que su precio es mayor. Un disco SSD de 250 GB, por ejemplo, cuesta unos 80 euros.

Cambiar la tarjeta gráfica

Otra alternativa para mejorar la velocidad de nuestro ordenador, especialmente en tareas que requieran mucho procesamiento gráfico, como videojuegos o edición de vídeo, es cambiar la tarjeta gráfica.

Esto es algo que solo se puede hacer en ordenadores de sobremesa, y aunque es algo sencillo desde el punto de vista técnico, no lo es tanto durante el proceso de elección. Hay un gran abanico de modelos en el mercado (con precios desde 30 euros y hasta el infinito) y debemos encontrar uno que sea compatible con el resto de componentes de nuestro ordenador y mejore sus prestaciones.

Cambiar el procesador

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Cambiar el procesador es probablemente la solución más complicada y engorrosa de todas, así que solo debemos recurrir a ella si el resto no son viables o si es precisamente en este apartado en el que cojea nuestro ordenador.

Para comprobar si es el procesador el que está limitando el rendimiento, debemos hacerlo a través de la pestaña” rendimiento” del administrador de tareas en Windows o la pestaña “CPU” en monitor de actividad en Mac. Si la carga del procesador está siempre al máximo, puede ser una opción cambiarlo.

Aquí, de nuevo, debemos ser cuidadosos a la hora de elegir nuestra compra, pues debe de ser compatible con la placa base que ya disponemos. El precio puede variar en función de la potencia que escojamos, pero suponiendo que queremos mejorar lo que ya tenemos, es fácil que no sea menos de 100 euros (por ejemplo, algunos AMD como el A10), o incluso que ronde los 200 euros (para un Intel i5).

¿Sale rentable alargar la vida del ordenador?

Tal vez este apartado debería haber estado al principio del todo, pero también está bien que nos hagamos esta pregunta ahora, que ya sabemos el gasto que puede suponer estirar su vida útil.

La respuesta, como casi siempre, nos la da un sencillo cálculo. Si, por ejemplo, el ordenador nos costó en su día 500 euros y ha durado 5 años, tiene sentido gastarse hasta 100 euros si con ese cambio posponemos la compra de uno nuevo al menos otro año más. O también 50 euros si con eso nos durará otros seis meses.

Basta con dividir el precio de compra por sus años de vida para saber cuánto nos podemos gastar por cada año extra estimado que consigamos. En ocasiones, descubriremos que merece la pena comprar uno nuevo porque las reparaciones a hacer son muchas, pero en otros casos por muy poco tendremos uno como nuevo y nos ahorraremos tener que hacer un desembolso mayor.

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Conversación

  • Peina

    menuda chorrada de noticia!!!!!!!! si te pones a cambiar esas cosas……..al final lo que consigues es poner un ordenador nuevo

    • Roberto Peláez

      De chorrada nada, se trata de cambiar una , ejemplo la memoria que es fundamental en los ordenadores y si te ateves formatear.
      Por 25€ o 50€ te puede durar 1 año mas.
      Asi que de chorrada nada.

      • oricha

        No intentes tratar de explicar algo al cuñadismo español, Con un DIM extra y un disco SSD que bien te puedes hacer con 100 euros es como tener otro ordenador.

        • Roberto Peláez

          Que razón llevas.
          La verdad que hice el comentario para que la gente que lo leyese no se echase atrás por ese comentario tan negativo.

          Como dices por menos de 100€ el ordenador nos puede durar 1 año o más y conforme bajan los precios y aumenta la tecnología y las características de los ordenadores es algo totalmente recomendable.

    • minue

      Efectivamente, como comenta el resto, se trata solo de cambiar alguna de las cosas, si acaso dos, pero nunca todas…

  • Casi van a hacer cuatro años que me compré un portátil, uno de esos con los que se podría controlar un aeropuerto, pensado para llevar tu centro de trabajo de un lado a otro y con un tamaño desproporcionado para un portátil. Hace un mes, dejó de funcionar, y tras acudir a un experto y por un 5% del valor original del ordenador, dispongo de -espero- otros cuatro años más de trabajo por delante.

    Al final, tan solo había que cambiar uno de los discos duros.