El Método Delphi para prever el futuro y ahorrar

A la hora de tomar decisiones, a muchas personas les gustaría poder conocer de antemano lo que va a suceder en el futuro y así evitar la incertidumbre y acertar. ¿A qué edad debo empezar a ahorrar? ¿Cuánto debo ahorrar cada mes para imprevistos? ¿Cuánto me costarán los estudios de mis hijos?

Adivinar el futuro para dar una respuesta exacta a estas preguntas no es posible, pero sí que se pueden usar técnicas de planificación que permiten aproximarse bastante. Por ejemplo, el Método Delphi. A continuación te contamos cómo funciona y cómo puede ayudar a ahorrar.

Cómo funciona el Método Delphi

El Método Delphi es una técnica de prospección en grupo cuyo objetivo es plantear con precisión soluciones para necesidades futuras. Surgió en 1950, cuando la empresa Rand Corporation recurrió a un grupo de expertos industriales para responder a la cuestión del número de bombas que necesitaría la fuerza aérea de Estados Unidos, con el objetivo de optimizar su producción.

El proceso del Método Delphi se inicia con un cuestionario inicial de preguntas que lanza un moderador al grupo de expertos, quienes deben responder individualmente y devolver sus respuestas. Estos expertos no tienen contacto entre ellos durante el proceso de decisión, sino que sólo se comunican con el moderador.

Las respuestas de los expertos se agrupan de forma anónima y se vuelven a enviar a cada uno de ellos para que elija las mejores respuestas a cada cuestión, con el objetivo de conseguir la mejor solución a cada pregunta por parte del grupo.

Repitiendo este proceso varias veces, realizando varias iteraciones sobre la misma cuestión o planteando preguntas diferentes, se puede plantear la solución a un problema futuro con la garantía de que el panel de expertos no ha estado influenciado por ninguna de las personas del grupo o por presiones externas.

El Método Delphi para anticiparse al futuro y organizar el ahorro personal

El Método Delphi puede ser un buen modelo para optimizar el ahorro personal. Puede que sea complicado montar un panel de expertos y seguir todo el sistema como lo hizo la Rand Corporation en 1950, pero sí que se puede llevar a cabo a menor escala. Por ejemplo, con gente del entorno personal y profesional, a la que se le pueda preguntar sobre sus inquietudes en el futuro y las fórmulas de ahorro que usan para estar preparados para lo que esperan que suceda, haciendo uno mismo de moderador.

Hay muchos productos de ahorro e inversión en el mercado, cada uno con unas características que lo convierten en una solución válida para un conjunto de casos. Se pueden plantear a los “expertos de nuestro entorno” varias cuestiones acerca de los productos y su utilidad, para obtener así la mejor solución para uno mismo.

La respuesta obtenida no tiene por qué ser única, sino que puede ser elegir varios productos y diversificar el ahorro en depósitos, productos de inversión o planes de pensiones, entre otros. Lo importante es que sea una solución con productos sencillos, fáciles de entender, sin comisiones, que permitan aportaciones factibles y sean compatibles con nuestras necesidades.

Además, esta metodología de prospección sirve para dimensionar el colchón necesario para imprevistos que permita sentirnos cómodos y ahorrar, fijando objetivos de ahorro y plazos y conformando una estrategia de inversión.

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