¿Obsolescencia programada? Estas son algunas alternativas para aumentar la vida útil de nuestros dispositivos

obsolescencia programada

Tener la sensación de que los aparatos que cada vez se estropean antes y la necesidad de renovar continuamente los dispositivos electrónicos son las manifestaciones habituales de la obsolescencia programada. Los productos están diseñados para que se vuelvan inservibles después de un tiempo calculado y, antes que repararlos, es mejor sustituirlos. Sin embargo, existen alternativas para aumentar la vida útil de los productos.

La obsolescencia programada es la fijación del fin de la vida útil de un producto tras un periodo de tiempo que ha sido calculado previamente por el fabricante. La consecuencia de la obsolescencia es el aumento del consumo de nuevos productos para sustituir a aquellos que se estropean o quedan anticuados. El problema es que, paralelamente, aumenta la contaminación del medio ambiente por los residuos de los productos desechados.

Cómo surge la obsolescencia programada

El origen de la obsolescencia programada se sitúa en torno a 1930, como un medio de acabar con la Gran Depresión, planteado por Bernard London. Su propuesta era que las empresas fabricaran productos que se estropearan rápidamente para que generasen la necesidad de ser sustituidos y, de este modo, se reactivase la industria.

En la actualidad, con los productos tecnológicos se ha puesto en práctica la obsolescencia tecnológica. Los productos se vuelven inservibles, a pesar de estar en funcionamiento, porque las nuevas actualizaciones ya no son compatibles, lo que provoca la necesidad de comprar un nuevo dispositivo. Además, los continuos lanzamientos de nuevos gadgets tecnológicos dan lugar a la obsolescencia percibida, que se genera por el deseo de los consumidores de tener los nuevos productos por creer que son mejores.

Cómo se regula la obsolescencia programada

Con el fin de reducir los residuos eléctricos y electrónicos, surgen iniciativas legislativas y movimientos ciudadanos que intentan frenar la obsolescencia. Francia ha sido pionera en prohibir la obsolescencia programada. Esta ley penaliza a los fabricantes que, de forma consciente, reducen la vida útil de los productos, con penas de dos años de prisión y 300.000 euros de multa.

En España, el RD 110/2015, de 20 de febrero, sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, sólo ha establecido que “estos productos sean producidos de forma que se prolongue en lo posible su vida útil, facilitando su reutilización, desmontaje y reparación”.

Iniciativas para frenar la obsolescencia programada

Acudir al servicio técnico de la marca correspondiente o a talleres de reparación ha sido la solución que siempre hemos tenido para reparar los aparatos. Ahora lo que se ha puesto de moda son los Repair Café (Cafés de Reparación). El objetivo de estos espacios es recuperar los objetos que desechamos cuando se estropean, pero que solo necesitan una pequeña reparación. Fomentan el reciclaje y la reutilización de los productos para evitar el aumento constante de residuos.

Los Repair Café son lugares donde se pueden reparar toda clase de objetos: ropa, muebles, aparatos eléctricos, bicicletas, juguetes. Allí disponen de herramientas y  voluntarios que enseñan a arreglar los aparatos. Este movimiento surgió en 2009 en Amsterdam de una idea de Martine Postma, preocupada por la sostenibilidad de los recursos. Hoy en día es un movimiento mundial que se extiende en 22 países con más de 900 cafés. En Madrid, el Repair Café se ha hecho realidad a través de la Asociación para el desarrollo de los Bancos de Tiempo, en MediaLab Prado.

En Barcelona está el Maker Convent, un espacio en el que se imparten talleres para que los consumidores aprendan a crear sus propios productos con las nuevas herramientas digitales de creación. Se trata de que cada uno cree sus propios objetos y comparta el proceso de creación con el resto de la comunidad. La idea que plantea el movimiento maker es hacer las cosas uno mismo para que duren más, sean más eficientes y se ahorre dinero.

Alargascencia es un directorio de establecimientos creados para dar alternativas frente a la obsolescencia. La web recoge un listado de talleres de reparación, alquiler, trueque y compraventa de productos de segunda mano, creados para alargar la vida útil de los objetos. Vinculado con la asociación ecologista Amigos de la Tierra, su objetivo es reducir el consumo de productos naturales apostando por el reciclaje y la reutilización de los productos.

Este tipo de iniciativas no son competencia de los servicios de reparación profesionales; al contrario, su intención es apoyar la reparación de los productos en lugar de la sustitución: luchar contra la obsolescencia programada.

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