Obsolescencia programada: ¿Qué hacer con una tele estropeada?

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La obsolescencia programada es la planificación del fin de la vida útil de un producto por parte del fabricante, de forma que, tras un periodo de tiempo determinado, éste deje de funcionar o simplemente se vuelva inútil, obligando al consumidor a adquirir otro.

El otro día, mientras descansaba en el sofá viendo una película, la imagen de mi televisor, que no había cumplido los cinco años, empezó a mostrar los colores distorsionados, como si todo lo que emitiera tuviera un halo blanco propio de los flashbacks baratos de las teleseries del domingo: se había estropeado. Seguro que muchos os habéis encontrado en la misma tesitura en algún momento, qué hacer con una tele estropeada.

El diagnóstico

Mucha gente diría que lo primero que hay que hacer es llevar el televisor al servicio técnico para que identifiquen la avería, pero mi opinión es que el primer diagnóstico lo hagáis vosotros mismos, aprovechando la valiosa información que nos proporciona internet si buscamos adecuadamente.

En mi caso, tras investigar un poco, pude averiguar que lo que le ocurría a mi televisión se conocía como imagen solarizada, y que normalmente era debido a un fallo en una de las placas que se encargan de procesar la imagen (como un mini ordenador tras la tele) o en el cable que va de esta placa al panel de la pantalla, aunque es fácil encontrar los fallos más comunes de las televisiones LCD.

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Hecho el diagnóstico, pensé que no sería mala idea tratar de elaborar un presupuesto orientativo propio, para que el del servicio técnico no me pillara por sorpresa. Buscando por internet los recambios para mi televisión, ya me di cuenta de que la reparación no iba a ser barata, ya que solo las piezas ya rondaban los 100 euros. Aún así, decidí dar el siguiente paso y llevarla a reparar.

El servicio técnico

Aunque nunca he sido muy devoto de los servicios técnicos, teniendo en cuenta que una televisión no es una tostadora, y que hacía menos de cinco años había desembolsado una buena cantidad por ella, pensé que debía darle una oportunidad a la reparación. Si conseguía alargar su vida útil uno o dos años más por un precio razonable, la repararía.

No obstante, antes de llevarla al servicio técnico, me cercioré de los dos puntos básicos que debemos comprobar al llevar cualquier electrodoméstico al servicio técnico:

  • Que es realmente el Servicio Técnico Oficial, eso lo podemos comprobar en la página web del fabricante. Aunque son más caros, es la única manera de garantizarnos una reparación con componentes originales y nuevos. A tiempo de llevarlo a otros servicios técnicos ya estaremos.
  • Que no cobran por realizar presupuestos, o que podemos asumir esa cantidad por ser pequeña. En mi caso, acepté el compromiso de que si la reparación era inferior a 70 euros, no podía rechazar el presupuesto.

Tras una larga semana sin televisión, viendo películas y series en la pequeña pantalla de mi ordenador, llegó el presupuesto, y con él, el momento más delicado: tomar la decisión de repararla o no.

La decisión

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El presupuesto que me ofrecieron desde el servicio técnico era el que yo me imaginaba. Había que cambiar la placa y el cable que os he mencionado antes, y eso costaba unos 150 euros (100 de piezas y 50 de mano de obra), así que eché unos números rápidos y deduje que por esa cantidad sí que podía merecer la pena la reparación.

Mi televisión me había costado unos 800 euros haría casi cinco años (una LCD de 46”), lo cual significa que había estado “pagando” por ella un poco más de 150 euros al año, por lo que no era descabellado pagar esa cantidad por prolongar su vida al menos uno o dos años. También me pregunté si compraría esa televisión ahora mismo por esa cantidad, y la respuesta fue afirmativa.

Todos estos cálculos y decisiones mentales tuvieron lugar en mi mente mientras la chica del servicio técnico me contaba los pormenores del presupuesto por teléfono, pero se fueron al garete cuando acabó advirtiéndome de que era un presupuesto abierto, que no me garantizaban que la reparación resolviera el problema y que era posible que luego hubiera que realizar otras reparaciones.

Es mi consejo personal que no aceptéis nunca un presupuesto abierto, porque es como firmar un cheque en blanco al enemigo. No quiero decir que los servicios técnicos sean sistemáticamente deshonestos, pero es un riesgo que yo decidí no asumir, por lo que ahora me quedaba pensar qué hacer con una televisión estropeada.

¿Qué hacer con una televisión estropeada?

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Mucha gente diría que una vez rechazado el presupuesto, no me quedaba nada por hacer más que o bien dejarla en el servicio técnico para que ellos se deshicieran de ella o recogerla y llevarla a un punto limpio, pero de nuevo internet acudió a mi rescate para ofrecerme una tercera vía: venderla para ahorrar unos euros en la nueva.

Existen un buen número de servicios de reparaciones no oficiales que compran televisores estropeados, bien para reutilizar sus piezas o para repararlos y luego venderlos de segunda mano. En mi caso pude conseguir 50 euros por mi viejo televisor, aunque también podía haber esperado a alguna oferta de esas tipo Plan Renove, en las que las tiendas te descuentan cierta cantidad al comprar una televisión nueva si llevas la vieja.

Espero que os haya ayudado esta pequeña guía del proceso a seguir cuando se nos estropea la televisión. Se puede extender a otros electrodomésticos, como la nevera o la lavadora, con el detalle de que en estos algunos de los fallos comunes los podemos incluso arreglar nosotros mismo, como el fallo de la bomba de la lavadora, por mencionar alguno.

Imágenes | Thomas van der Weerd, Daniel Lobo y Mandy Goldberg
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