Ocho claves para elegir el mejor televisor para ver la Eurocopa como si estuvieses en el campo

Se acerca la Eurocopa, y con ella las quedadas en casas de amigos para disfrutar los partidos. Es la alternativa económica al bar, pero siempre quedará la duda: ¿se verá bien en mi televisor? No se trata de cambiar por cambiar, sino de buscar un modelo que, entre otros, consuma menos luz que el horno o sea más saludable para nuestros ojos.

La decisión está tomada: vamos a comprar un televisor. Y ahora hay que definir qué es lo que buscamos en esa pantalla. ¿Ver el informativo, escuchar la radio, jugar a videojuegos? Con las opciones de mercado, decidirse no es fácil, así que os damos ocho claves para elegir vuestro nuevo televisor.

El tamaño de la pantalla

Tiene que tener un tamaño considerable porque vamos a ser unos cuantos en casa y necesitamos ver bien la Eurocopa. Además, será la televisión que usemos para ver películas una vez que haya pasado el torneo.

Aunque la mayoría de fabricantes suelen ser conservadores, todos optan por una distancia de visionado de entre 1,2 y 2,5 veces la diagonal de la pantalla. Medir bien el espacio y optar por un tamaño adecuado puede ayudarnos a no cambiar el sofá al pasillo para poder ver bien la pantalla.

La resolución de la pantalla

El 1080p, de moda el año pasado, ya parece obsoleto. Las series y películas se siguen emitiendo en 720p, pero parece necesario comprarse una televisión 4K o 5K.

Antes de comprar, hemos de saber qué uso vamos a darle. Si consumimos preferentemente informativos, series o películas, bastará con una televisión de 1080p (que es una resolución magnífica). Pero si lo que queremos es hacer una inversión en una televisión para el visionado de videoclips y vídeos HD de YouTube, quizá compense adquirir una 4K.

Televisión apaisada o cuadrada

La mayoría de los televisores tienden a ser apaisados (2.39:1 y 2.75:1), pero aún podemos encontrar en el mercado formatos 16:9 o incluso 4:3.

televisores

Si amamos el cine, vemos que tiende a formatos apaisados. Pero si consumimos telediarios o navegamos por Internet en la televisión, quizá nos interese mejor algo más cuadrado.

¿Necesito una Smart TV?

La diferencia en coste de una Smart TV con respecto a una pantalla es sustancial, y ya nadie parece pensar en solo una televisión.

Si no la queremos para navegar por Internet, reproducir contenido de la nube o ver vídeos de YouTube, quizá lo que necesitemos es un televisor normal. Además, hay dispositivos como el Chromecast de Google o el Apple TV que convierten una televisión con toma de HDMI en Smart a bajo coste.

Pantallas curvas

Las pantallas curvas están de moda. Convierten al espectador en el centro de la acción y crean la sensación de ser mucho más grandes emitiendo hacia un foco.

pantalla curva

Ahora bien, ¿cuántas personas pueden sentirse el centro de ese foco? Estas pantallas funcionan gracias a que crean un espacio de inmersión, pero desaparece si nos desplazamos fuera de ese espacio aunque sea unos centímetros. Desde luego, más de tres personas no podrán disfrutar de él.

El sistema de audio

El modo en que percibimos el sonido está cambiando, pero todavía dependemos de altavoces clásicos que emitan el sonido desde un punto cercano a la pantalla. Y si son buenos y vienen integrados en la televisión, mejor que mejor.

Sin embargo, no siempre consiguen la calidad que esperamos de ellos. De hecho, lo ideal en casi todos los casos es incluir en el pack un juego de altavoces externos o un home cinema.

¿Cuánto consume una pantalla?

Cuanto más tiempo vayamos a tener encendida la televisión, más relevante será su consumo en watios. Teniendo en cuenta, por supuesto, su consumo fantasma.

Factores a los que no hay que hacer demasiado caso

Como las frigorías en refrigeración y los megapíxeles en las cámaras, hay una serie de datos usados por los fabricantes que debemos coger con pinzas. Por un lado, porque no existen estándares, y por otro porque tampoco aportan demasiado.

  • Brillo. Un brillo potente tiene sentido en móviles a los que puede dar el Sol, y no tanto en pantallas de interior.
  • Contraste. Al no haber una normalización, la cifra no es muy fiable. Cualquier pantalla por encima de un contraste 1000:1 será suficiente.
  • Tiempo de respuesta. Que un pixel pase de un color a otro en 0,001 o 0,010 segundos no es relevante.
  • Tasa de refresco. Cualquier extra por encima de 120 Hz (240 Hz en televisores 3D) va a pasar desapercibido para nuestro ojo.
  • Espacio de color. Salvo si vamos a usar la televisión para conectar un ordenador y trabajar como diseñador gráfico/pintor, nos dará igual la paleta RGB, sRGB u otras.

Como conclusión, una televisión ha de comprarse en función de su fin, y para ahorrar hay que tener en cuenta que hemos de quitar prestaciones que no usemos.

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Imágenes | Pawel Kadysz, Wikipedia, B92.net

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