Para ahorrar con el coche… plantéate si lo necesitas de verdad

Comprar un coche

Vaya, la del título parece una afirmación gratuita, pero no lo es en absoluto. Hace ya muchos años que tener un coche en propiedad dejó de ser percibido por el ciudadano como un lujo y hasta ha llegado a confundirse con un bien de primera necesidad cuando no un derecho inalienable de la persona. Pero no nos engañemos, un coche nos cuesta una fortuna cada año, realmente es un lujo, y por eso su compra debe ser analizada minuciosamente no cuando estamos en el concesionario, sino antes, cuando nos viene a la cabeza la idea: “¿y si me compro un coche?”

Lógicamente habrá quien no pueda prescindir de él, pero hay muchísimas personas que cuentan con alternativas que hacen innecesaria la adquisición de un coche y no siempre las tienen presentes: desde el car-sharing o el car-pooling, incluyendo el slugging, y hasta llegar… al coche de San Fernando, ni más ni menos.

¿Qué tipo de trayectos haces?

Esta es una pregunta básica para empezar. El 43 % de los trayectos que se realizan diariamente en las ciudades de España se consideran movilidad obligada, es decir, necesaria para llevar a cabo nuestras tareas y compromisos sociales. (generalmente ir al trabajo o a estudiar). Y en el caso de la movilidad relacionada con el trabajo, un 68.3 % de los desplazamientos se realiza en coche.

Eso podría hacernos pensar que realmente el coche es imprescindible para poder trabajar y situaría al automóvil dentro de una intuitiva consideración de bien de primera necesidad que comentábamos antes. Pero el siguiente dato quizá nos haga cambiar de impresión, y es que la tasa de ocupación del automóvil privado está en torno a 1,2 ocupantes por vehículo.

Es decir, el uso actual del coche es un derroche global. De ahí que algunas iniciativas para el uso racional del coche se estén publicitando, cada vez con más fuerza, para aumentar el ahorro no sólo en lo personal, que también, sino en lo global, en lo que gastamos todos y cada uno de nosotros para mantener el actual volumen de tráfico en las ciudades de nuestro país. Adaptándolas a cada caso, tenemos estas:

* No en todos los desplazamientos es posible recurrir al transporte colectivo, pero si nos proponemos utilizarlo como primera opción, nuestro uso del coche bajará en picado, ya que dejaremos el vehículo privado sólo para casos excepcionales. De hecho, en muchas zonas cercanas a las grandes ciudades el transporte público puede sustituir perfectamente al vehículo privado. En otras, desde luego, eso no es así. En cuanto a la forma de llevar a cabo el cambio, la fuerza de voluntad es básica, pero provechosa si tenemos en cuenta el ahorro global y personal que obtenemos.

* El car-sharing o coche multiusuario permite el uso del vehículo sin que seamos su propietario. Se calcula que un coche permanece aparcado un 97 % del tiempo, lo que supone una infrautilización flagrante de un vehículo que pagamos pero no aprovechamos. La idea del car-sharing es reservar con antelación un vehículo perteneciente a una flota que está destinada a ser empleada por el mayor número posible de usuarios. Nuevamente, tenemos ahorro global y ahorro personal.

* El car-pooling o coche compartido es seguramente la iniciativa más sencilla de poner en marcha en muchos casos. Se trata de compartir el coche entre personas que lleven a cabo un desplazamiento compatible con varios compañeros de viaje, ya sea en una misma empresa o universidad, o en varias de un mismo barrio. Y hoy en día, con las facilidades que nos da la red, es muy sencillo organizar el car-pooling entre usuarios.

* El slugging es un paso más allá en el car-pooling, y consiste en un viaje compartido improvisado… pero que está fuertemente organizado y que tiene por objetivo llenar el coche de personas para poder emplear los carriles VAO de acceso y salida de las ciudades, donde se exige un número mínimo de ocupantes. La improvisación viene porque los sluggers (o usuarios de esta modalidad de transporte) no se conocen entre ellos antes del viaje, y la organización está en que los usuarios forman colas en la calle dependiendo de la ruta que lleve cada coche que pasa. Como quien espera un autobús, pero como coche compartido.

* Caminar o ir en bici es el medio de transporte humano por excelencia, pero a menudo presenta el inconveniente del esfuerzo muscular. De un lado, no todo el mundo tiene la constitución física ideal para ir a trabajar en bici cada día, y del otro existen motivos básicos de higiene corporal que hacen que más de una persona muestre rechazo por esta alternativa. En casos como estos, el papel de las empresas puede ser básico, y de he hecho hay experiencias muy positivas en este sentido en varios países de nuestro entorno.

En definitiva, hay opciones para prescindir del coche cuando no es realmente necesario, y el ahorro que nos puede suponer es muy notable. ¿Te atreves a dar el paso?

En Naranja | Aspectos a tener en cuenta para ahorrar al comprar un coche

Conversación

  • paolucci_84

    Por supuesto que me atrevería si viviera en una ciudad con unos medios de transporte dignos. En mi caso, vivo en el sur de Tenerife y puedo asegurar que para desplazarte por el sur de la isla es imprescindible disponer de vehículo propio, ya que la frecuencia y puntualidad de los autobuses dan la risa floja. Luego si quiero desplazarme hacia la capital (Santa Cruz) que está a 72 kilometros de mi casa, me sale más a cuenta echar 10 euros de gasolina al coche y a base de conducción eficiente tengo para la ida y la vuelta. En el autobús, dicho viaje te saldría 12 euros si dispones de un bono, ya que en caso contrario son casi 10 euros solo por la ida! Y luego quieren fomentar la movilidad sostenible, pero con esos precio no ayudan para nada, si viviera en Madrid otro gallo cantaría, vendería mi coche o lo tendría solo para los fines de semana…

    Saludos.