Planificar los menús: tu restaurante en casa

Ahorrar en el supermercado

Quizás hayáis oído eso de dirige tu economía personal como si fuera la de una empresa. Como lema está bien, pero a la hora de la verdad la mayoría de las personas no tenemos conocimientos empresariales y, por desgracia, tampoco se nos ha enseñado economía básica, de manera que lo fiamos casi todo a la intuición y los impulsos.

De los impulsos ya hemos hablado por aquí, como nos pueden “engañar” a pesar de nacer de nosotros mismos. Con la intuición sucede algo parecido: es muy útil, pero tiene contras, como estar demasiado relacionada a la falta de planificación. Pensemos por ejemplo en nuestras compras de alimentación: la mayoría de la gente la hace con una lista en la mano, pero… ¿esa lista es sólo de cosas que se han acabado en casa o hay una intención más allá?

El único restaurante en el que puedes controlar quién come y quién cena

Volvamos a la primera frase de este post, pero cambiémosla un poco: “Dirige tus compras de alimentación como si fueran las de un restaurante”. Si tuvieras un negocio de restauración, ¿comprarías todo al azar? ¿Te guiarías por “la compra a ojo”, por lo que se te antoja? ¿Dejarías que cada comensal escogiese de cero? ¿O pensarías en cuánta gente puede venir a comer y a cenar y qué menús o platos les ibas a dar a elegir?

La intuición nos dice que lo último, planificar qué se va a comprar y hacer la proyección de la comida que se va a necesitar, es lo ideal. Ajustaremos los gastos, de manera que sacaremos también más beneficio de cada comida servida.

En casa no ganamos dinero sirviendo comidas, pero, por contra, tenemos mucho más claro quiénes van a ser “nuestros clientes” y hasta sus gustos… Entonces, ¿por qué no planificamos el menú? Porque da pereza, no siempre es sencillo y tampoco nos gusta pensar en el futuro: el descuento hiperbólico de nuevo en acción y de otra manera; el beneficio futuro es menor que la satisfacción inmediata… (por ejemplo, la de no tener que gastar tiempo y esfuerzo en la planificación).

¿Ya te has decidido? Aprovecha la planificación del menú

Planificar el menú es beneficioso: gastaremos menos y nos ceñiremos a una lista de la compra que sea realmente útil. Porque para serlo, tiene que estar completa: si no, no nos fiaremos de ella y nos la saltaremos con toda la tranquilidad del mundo.

¿Cómo planificar mejor el menú de tu casa? Ahí van unos cuantos consejos:

* Aprovecha que conoces a tus comensales: Ya sabes lo que os gusta, de manera que escribe en torno a 30 platos que os gusten.
* Primero compra en casa: Siempre hay muchas cosas en los armarios, en el congelador o en el frigorífico que parecen quedarse “huérfanas”. Revisalas y reutilizalas en tu planificación del menú.
* Pon los platos escogidos (los que os gustan y los que ya mismo podrías hacer con lo que hay en casa) sobre un calendario: Fija claramente qué día vas a comer X y cuándo vas a preferir Y. Evitarás, por ejemplo, comida que se pone mala y, también podrás plantear tus compras para hacerlas solo una vez por semana.
* Guarda un par de comidas (o dos cenas o comida y cena) cada semana para las sobras: pocas personas son capaces de calcular al milímetro lo que van a cocinar y, además
* Agrupa tus viajes para comprar el menú: Está comprobado que cuanto más vas al supermercado, más gastas en alimentos no planificados, por lo que comprar inteligentemente es también hacerlo agrupando las compras. Sin embargo, no agrupes demasiado: si intentas ir sólo una vez al mes a hacer la compra a un gran hipermercado, puede que tiendas a comprar de más… especialmente en establecimientos donde hay de todo y todo a mano.
* Déjate llevar por la época en la que vives, no en contra de ella: usa alimentos de temporada.
* Y abre siempre algún hueco a lo inesperado, a un menú diferente: no seas rígido para que la flexibilidad te ayude a no pensar que planificar tanto las cosas es aburrido.

Por supuesto, cualquier consejo que uséis habitualmente en vuestra planificación será de mucha ayuda.

Imagen | Astro 1991
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