¿Podemos ahorrar y divertirnos al mismo tiempo?

El ahorro es la capacidad que tenemos de no gastar aquello que ganamos. Esto, que queda muy bien impreso sobre un libro, resulta muy difícil de aplicar en el día a día, especialmente si todavía no tenemos esta habilidad adquirida.

Es aquí donde entra la gamificación, un proceso que ya se usa para motivar a trabajadores, deportistas y estudiantes. Al convertir su tarea pendiente en un juego, esta termina con mejores resultados. Sin embargo, ¿podemos aplicar la gamificación a nuestras finanzas también para ahorrar?

¿Qué es la gamificación?

La gamificación, o ludificación, es el empleo de mecanismos de juego en entornos no lúdicos para potenciar la motivación, la concentración, el esfuerzo y otros valores positivos asociados a los juegos.

Hasta mitad del siglo pasado, el entorno laboral y las mecánicas de los juegos no tenían nada en común. Se trataba de universos separados entre sí. El primero enfocado a los adultos y el segundo a los más jóvenes. Sin embargo, coger alguno de los valores de los juegos y aplicarlos a un entorno de esfuerzo trae como consecuencia una serie de ventajas: aumento de la motivación, refuerzo de habilidades y conocimientos, fomento de una competencia deportiva,aumento gradual de la dificultad.

Los primeros que lo probaron, y que siguen jugando con la misma mecánica, fueron las compañías de vuelo y estaciones de servicio. Si volabas una cantidad de kilómetros o repostabas un número de litros de combustible, recibías puntos. Al estilo de un juego, era posible canjear estos puntos por objetos o servicios. Se consiguió asociar la compra de un producto a una actividad desafiante y con cierta dificultad, además de crecer la voluntad de alcanzar determinada puntuación por parte del cliente.

Al quedar patente las ventajas, algunas marcas empezaron a asignar características de juego a sus productos. Es el caso de la marca Jimmy Choo, quien lanzó en mayo de 2010 una campaña por la ciudad de Londres: aquél cliente que localizase al empleado de la compañía que llevaba un cartel, conseguiría un premio. La marca creó un objetivo, localizar al trabajador; estableció un premio, una bolsa regalo; y fijó unas reglas de juego objetivas, ser el primer cliente en localizar al trabajador.

¿Cómo usar la gamificación el tu ahorro diario?

Para mejorar nuestra habilidad como ahorradores, podemos hacer uso de las técnicas de gamificación para irnos acostumbrarnos a ahorrar, y que este nos parezca un juego.

Consecución de objetivos o metas

Situar una meta factible ayuda a la motivación. Sin una meta es muy difícil tener presente el ahorro o considerarlo un objetivo. Una manera de determinar nuestro ahorro objetivo podría ser un porcentaje de nuestros ingresos, por ejemplo “Ahorraré un 10% de todo lo que ingrese este año”.

Un reto progresivo es otro modo de establecer la meta. Como el reto de las 52 semanas, en que cada semana aumentamos en un euro el objetivo hasta ahorrar 1.400 euros al año. Por ejemplo, “Esta semana ahorraré 1 euro. La que viene, dos. La siguiente, tres…”.

Refuerzos positivos como premio

A veces, no basta solo con saber lo que hemos ahorrado para motivarnos, y necesitamos un empujón extra. Este puede ser asignar a cada cierta cantidad ahorrada una inversión en nuestro tiempo de ocio, como “Cada 500 euros ahorrados, me voy de cena” o “Cuando alcance los 5.000 euros, me permito una escapada al campo”.

Sistema objetivo de comparación

Buscar alcanzar un reto común entre varios participantes puede ayudarnos a darnos el plus para conseguir que el ahorro se vuelva una habilidad. Para esto, es necesario pactar un sistema objetivo. Podría ser, como cualquier otro: “Un euro ahorrado equivale a un punto”.

Aplicaciones para ahorrar jugando

Es necesario algún sistema para apuntar o llevar la cuenta del reto. Y una app cumple a la perfección esta necesidad.

Aunque solo disponible para iOS, Spendometer es una aplicación muy básica en la que una interfaz sencilla nos dice cómo de crítico es nuestro gasto diario.
spendometer app

Una app más completa y compleja es Spendee, que analiza de manera automática gastos e ingresos. Tiene una interfaz intuitiva, y una mecánica de objetivos basada en notificaciones. Esta aplicación tiene la ventaja para el usuario de que los datos son muy fáciles de leer y no requiere mucho tiempo.

spendee

 

Imagen | Chuck Underwood

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