Productos de segunda mano: ¿Ahorro garantizado?

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La compra de productos de segunda mano es una de las vías que muchas personas utilizan para adquirir bienes. Las ventajas son varias, como por ejemplo, poder comprar productos a mejor precio, acceder a bienes que no están disponibles en el mercado por algún motivo (agotados, restricciones geográficas, etc.) o incluso la cercanía entre cliente y producto.

La cuestión más común al comprar productos de segunda mano es la confianza en que el bien comprado cumpla su función, a pesar de la condición de usado. O lo que es lo mismo, ¿significa “segunda mano” que hay que asumir una menor calidad o que está el ahorro garantizado?

Comprar segunda mano: pagar un menor precio… ¿a cambio de peor calidad?

Cuando se compra un producto de segunda mano, se está adquiriendo algo que ya ha sido usado por otra persona. En función de la calidad de fabricación del producto y del trato al que haya sido sometido durante el uso que le ha dado la primera persona propietaria, merecerá la pena pagar hasta una cantidad de dinero máxima. La clave en segunda mano es determinar el valor real del bien, para fijar una cantidad de dinero que haga que merezca la pena comprar el producto.

La confianza en el vendedor es crucial para poder fijar el precio, dado que es él quien siempre tiene la mejor información sobre el producto y, por tanto, juega con ventaja en el proceso de compraventa. Para cubrir al comprador en estos casos, en las compraventas de productos de segunda mano hay un período de garantía previsto por la ley. Esto significa que el vendedor tendrá que responder de los defectos que puedan aparecer en el producto durante el período de garantía, que puede ser de hasta un año (o más, si así lo pactan las partes).

En los últimos tiempos han proliferado en Internet los sitios de venta de segunda mano, tanto generalistas como especializados en una temática concreta de productos (deportes, vivienda, etc.). Una de las características que todos los sistemas de los servicios de segunda mano suelen llevar implementada es la de la calidad del comprador y del vendedor. De esta manera, se ayuda a evitar el fraude en la venta online de segunda mano y se promueve la confianza en el sistema, evitando que se vendan artículos de segunda mano de baja o nula calidad, que sean robados o que no se correspondan con lo anunciado.

Ejemplos de sitios online de venta de segunda mano son SegundaMano.es, MiTrastero.es, MilAnuncios, Coches.net y ebay.es. Hay más servicios de venta disponibles, además de los ejemplos anteriores, teniendo todos una filosofía común que es la de promover que la basura de un hombre sea el tesoro de otro.

Al acceder a los servicios puestos como ejemplo, se pone de manifiesto que el mercado de segunda mano va a por todas y no tiene por qué tratarse de productos de peor calidad. Ojo, tampoco de bienes que garanticen un ahorro, ya que lo barato puede salir caro si no se toma el tiempo necesario para comparar la compra del producto usado con la del equivalente nuevo.

El mercado de segunda mano sirve para ahorrar comprando productos nuevos

El mercado de segunda mano, además de para comprar productos de calidad a buen precio, sirve también para reducir la factura a pagar por un producto nuevo. En determinados sectores, como el del automóvil, es bastante habitual que al comprar un coche nuevo el concesionario pregunte si se va a dejar uno viejo o no, descontando del precio de venta final una cantidad de dinero que está dispuesto a pagar por el coche a sustituir.

Resulta curioso ver cómo no siempre actuamos de esta manera en todas las compras que realizamos, vendiendo un producto usado que ya no tiene utilidad para nosotros cuando compramos uno nuevo. Por ejemplo, se puede ahorrar dinero al comprar un smartphone, incluso más de lo que se puede pensar, si se dispone de uno que se vaya a dejar de utilizar y se pueda vender en el mercado de segunda mano. Incluso los que están rotos pueden tener un valor importante y se puede encontrar gente dispuesta a pagar por ellos, para repararlos o venderlos por piezas.

A la hora de vender productos usados para ahorrar, hay que ser realista y poner un precio acorde con la realidad. No se puede pretender vender un producto usado al precio de uno nuevo o parecido. El precio del producto usado depende de muchos factores como el estado en el que se encuentre, la apariencia del producto, el esfuerzo necesario para la entrega al comprador, el momento en el que se venda, el canal utilizado para la venta, el precio que pongan otros vendedores y, sobre todo, la cantidad que otras personas quieran pagar por el producto a vender. Sí, aquello de “si a mí me costó un dineral en su día” hay que saber que no importa cuando toca vender y hay que ajustarse a la realidad del mercado.

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