¿Qué es un plan de pensiones y por qué me puede interesar contratarlo?

Su esencia se define en unas pocas palabras: los planes de pensiones son productos pensados para ahorrar con vistas a la jubilación. El funcionamiento de los planes no es complicado y sus ventajas van mucho más allá del momento en que finalizamos nuestra etapa laboral. En las siguientes líneas vamos a sentar las bases para empezar a entender el funcionamiento de estos productos y sus características.

El primer punto es que estos productos son una vía (no la única) que nos permite aportar dinero periódicamente para cuando nos jubilemos. El ritmo de ahorro lo ponemos nosotros. Puede ser mensual, trimestral, anual… cuando queramos y lo que queramos. Eso sí, aquí siempre hay una máxima: cuanto más tiempo tengamos para ahorrar, menos costoso será alcanzar la meta que nos propongamos.

Uno de los aspectos más interesantes de los planes de pensiones es que ofrecen ventajas fiscales a quienes los contratan. Lo que aportemos al cabo del año se descuenta de la base imponible (el importe que percibes por tu trabajo y declaras a Hacienda). Sólo hay una condición: cómo máximo se pueden desgravar 8.000 euros al año. Así, si una persona gana al cabo del año 40.000 euros, pero aporta 5.000 a un plan de pensiones, a ojos de Hacienda computará como si ganara 35.000 euros con la consiguiente rebaja fiscal. Por lo tanto, los planes de pensiones pueden ser nuestro mejor recurso para ajustar nuestra posición con Hacienda (ya se sabe que no es lo mismo salir ‘a pagar’ que ‘a devolver’).

Eso sí, si estamos pensando en un plan de pensiones siempre tenemos que hablar en términos de largo plazo. Otra gran característica de los planes de pensiones es que son ilíquidos. ¿Esto qué quiere decir? Que no podemos disponer de nuestro dinero en el momento que queramos. Para rescatarlo (recuperarlo) tenemos que estar en una de las siguientes situaciones:

  • Una persona finalice su actividad laboral
  • Hayan transcurrido diez años desde la contratación
  • Se encuentre en situación de invalidez permanente, enfermedad grave o dependencia
  • Se produzca un fallecimiento del titular
  • Se encuentre en situación de desempleo de larga duración
  • Se le vaya a aplicar una situación de ejecución hipotecaria

Así, si lo que estamos buscando es un producto en el que disponer de nuestro dinero cuando queramos, un plan de pensiones no es lo que necesitamos.

¿Un producto de ahorro o de inversión?

La respuesta correcta es de los dos. Por un lado ahorramos poco a poco, mes a mes, año a año, con el ritmo que nos impongamos y las necesidades que nos hayamos marcado. Por otro, es un producto que no se limita a una mera hucha en la que cae el dinero que vayamos aportando en el tiempo. Los planes de pensiones invierten en activos del mercado (acciones, bonos, ambos… siempre según el riesgo que debas asumir) con el fin de obtener una rentabilidad por ese ahorro en el tiempo.

Es en este punto donde conviene hacer un análisis personalizado y realista de la situación. Si queremos disponer de un capital mensual similar a un 70% de nuestro sueldo cuando nos jubilemos, lo que está claro es que será mejor y menos costoso empezar a ahorrar con 30 años. Para ello, hay que adecuar nuestro plan de pensiones y su cartera al horizonte temporal de ahorro que tenemos por delante (más inversión en renta variable cuando se es más joven y más en renta fija con el paso de los años).

Pero… ¿esto de los planes de pensiones es para mí?

Es una de las preguntas más frecuentes. Según los últimos datos de Eurostat, España es el tercer país más envejecido de la Unión Europea sólo por detrás de Italia y Grecia. En 2080 España contará con casi un 11% de sus habitantes con edades por encima de 80 años. Estos datos evidencian que el actual sistema público de pensiones será difícilmente sostenible en el largo plazo, por lo que recurrir al ahorro privado con vistas a la jubilación cada día gana más peso.

Fuente: INE
Fuente: INE

Aunque los datos de la pirámide poblacional no son los más optimistas, no hay nada perdido. Sin prisa, pero sin pausa, todavía nos queda margen suficiente para planificar con tiempo nuestra jubilación.

Este es un primer acercamiento a los planes de pensiones pero entender sus características, clases, tratamiento fiscal, posibilidades… nos llevará algo más de tiempo. En las próximas semanas iremos contando más detalles sobre estos productos y su naturaleza.

Qué debemos recordar

  • Un plan de pensiones es un producto de ahorro con vistas a la jubilación. Sólo nos lo debemos plantear como una fórmula para acumular dinero a largo plazo.
  • Tiene ventajas fiscales. Todo lo que aportemos al cabo del año se descontará de nuestra base imponible y servirá para ajustar nuestra posición a la hora de hacer la declaración de la renta.
  • Sólo se puede recuperar el dinero en supuestos concretos: jubilación, invalidez, paro de larga duración, ejecución hipotecaria, fallecimiento… o pasados diez años.

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