¿Qué tipo de seguro de salud me conviene elegir? Copago, reembolso, cuadro médico…

Hay personas que piensan que no necesitan ningún seguro más allá de los obligatorios, a pesar de que, gracias a ellos, podemos evitar tener que pagar importantes sumas de dinero ante ciertos imprevistos o mejorar nuestra calidad de vida. Pero con el seguro de salud se cumple aquello de que para ahorrar a veces hay que gastar, porque es un producto que abre un importante abanico de posibilidades para la atención médica, bien sea para tratar una simple gripe o para asuntos más graves.

A continuación, revisamos las diferentes opciones que existen a la hora de contratar un seguro de salud.

¿Necesito un seguro de salud privado?

Lo mejor de un seguro de salud es que aporta la tranquilidad de que se está cubierto en caso de enfermedad, aportando opciones adicionales a las que ya se tiene derecho a través del sistema público de salud. Esto significa:

  • Ahorro de tiempo: podemos ir al centro que nos encaje mejor, más cerca de casa o del trabajo, podemos pedir cita con el especialista sin tener que pasar antes por el médico de cabecera y, sobre todo, no hace falta esperar varias semanas o meses para que nos atienda.
  • Mejor atención: podemos escoger el horario que mejor nos convenga, con listas de espera reducidas y acceso gratuito o a un precio reducido (según el tipo de seguro) a un cuadro de profesionales y servicios médicos concertados que en muchas ocasiones no están disponibles en la sanidad pública.
  • Ahorro de dinero: corren por cuenta del seguro el coste de la consulta, las pruebas e incluso algunos tratamientos, en parte o en su totalidad (si incluye reembolso de gastos médicos).

Por tanto, vistas las ventajas del seguro de salud, podemos plantearnos contratar uno, en cuyo caso surge la duda sobre qué tipo de seguro de salud nos conviene.

¿Qué opciones tengo al contratar un seguro de salud?

Si nos planteamos la contratación de un seguro de salud, lo primero que hay que tener en cuenta son las diferentes modalidades existentes, cada una recomendada para un perfil de cliente:

  • Pago simple: cuando el asegurado y la compañía acuerdan que la prima es el único pago a realizar por disfrutar de los servicios médicos a los que da derecho el seguro. Recomendable para clientes que usan a menudo los servicios médicos, para familias de varios miembros y para aquellas personas que quieren pagar una cantidad fija por el seguro.
  • Copago: cuando, además de la prima, el asegurado debe pagar una pequeña cantidad de dinero cada vez que usa un servicio de los que incluye el seguro (por ejemplo, un euro cada vez que va a la consulta del médico). Es recomendable para las personas que usan pocos servicios médicos pero quieren una atención rápida y pagar una prima más baja sin perder coberturas.
  • Reembolso: cuando el asegurado, además de disponer de un cuadro médico general, puede acceder a cualquier profesional pagando por su cuenta la factura y posteriormente la compañía de seguros se la abona en su totalidad o en parte. Adecuado para aquellas personas que quieren disponer de un seguro amplio y con más opciones médicas, aunque esto signifique tener que pagar una prima más alta.

Además de las modalidades de contratación, en función del perfil del asegurado hay que analizar las coberturas que ofrece cada seguro (enfermedades cubiertas, embarazo…), así como las posibles limitaciones y períodos de carencia. En el seguro de salud, hay que tener en cuenta que “menor precio” casi siempre significa “menores coberturas” o “mayores limitaciones”, por lo que siempre hay que leer y comparar las pólizas de cada opción.

Por último, otro punto a tener en cuenta son las condiciones de renovación y cancelación, ya que en un seguro de salud, el período mínimo de contratación suele ser anual. Aunque la prima se pague de forma mensual, no se puede pedir la baja de un seguro de salud en cualquier momento, sino atendiendo a lo dispuesto en el contrato.

¿Cómo puedo ahorrar en el seguro de salud?

La primera opción para ahorrar al contratar un seguro de salud es hacerlo a través de algún colectivo (club deportivo, oferta de programa de fidelización, convenio con la empresa…) que disponga de una oferta de una compañía. Muchas veces, se tiene acceso a este tipo de ofertas y no se cae en la cuenta, por lo que conviene preguntar e informarse para optar así a un mejor precio o mejores coberturas que si lo contratamos por nuestra cuenta como un cliente más.

Si trabajas por cuenta ajena, otra opción es que la empresa pague el seguro por ti, bien como una parte de tu salario, o bien descontándotelo del salario bruto de la nómina, pagando el seguro de salud a través de un plan de compensación flexible.

Un seguro más barato suele implicar disponer de menos coberturas, pero eso no tiene por qué ser negativo. Por ejemplo, si eliminamos la cobertura en el extranjero porque no tenemos pensado salir del país en el próximo año. No obstante, es importante no descuidar las coberturas del seguro de salud, prestando atención a lo que se contrata, porque es uno de esos casos en los que lo barato puede salir muy caro.

Por último, una opción para ahorrar al contratar el seguro de salud es pagar la prima completa, sin pedir aplazamientos o fraccionamiento de pago a la compañía aseguradora. A veces no hay diferencia de precio, pero dependiendo de la cantidad y del contrato, es posible encontrar una importante diferencia entre lo que se paga por el seguro si se abona en una prima anual o en varias cuotas.

Eso sí, tampoco hay que olvidar que en España contamos con un servicio sanitario público, y que el seguro privado es algo opcional, a lo que puede interesarnos acogernos por cuestiones de agilidad o comodidad.

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