¿Se puede hacer una reforma en casa y ahorrar al mismo tiempo? Apunta estos consejos

Una reforma en nuestro hogar, se puede hacer con fines variados, siendo uno de los más importantes ahorrar en el presupuesto del hogar. Reformar nuestra casa nos obliga a gastar dinero, pero se puede convertir en un ahorro en el corto plazo, si se tienen en cuenta las diferentes vías de ahorro al acometer una reforma del hogar.

Ayudas para ahorrar en la reforma del hogar

Una manera de ahorrar en la reforma del hogar, es a través de las deducciones autonómicas, que permiten pagar una menor cantidad en concepto de IRPF en la Declaración de la Renta.

En las diferentes CCAA adheridas al Plan Estatal de Vivienda, en el período 2013-2016 se han puesto en marcha programas de incentivo a la reforma de viviendas, con el objetivo de mejorar las instalaciones fijas para que sean más eficientes, mejorar la accesibilidad universal, la gestión de residuos y su conservación, tanto a nivel individual, como para edificios y colectivos de propietarios.

Otra opción para ahorrar en la reforma del hogar, son los planes renove para elementos fijos de la vivienda, como es el caso de las calderas. Hay programas que financian o subvencionan la sustitución de calderas antiguas por otras más eficientes, cuyo rendimiento energético es mucho mejor de cara a la economía del hogar y al medioambiente. Ejemplos de este tipo de programas son el Plan Renove de Calderas de la Comunidad de Madrid y el Plan Renove de Calderas Domésticas de la Comunidad de Valencia.

Sea cual sea la obra a acometer, la mejor manera de estar al tanto de las ayudas disponibles,  es a través de los profesionales a los que se encarga el proyecto o la ejecución de la obra. Al ser parte interesada en llevar a cabo la reforma, hoy en día lo normal, es que ofrezcan a sus clientes el servicio de asesoramiento en materia de ayudas y subvenciones disponibles, para llevar a cabo las obras.

Financiar la reforma del hogar para ahorrar

Una reforma es un proyecto que requiere un desembolso económico importante y que, en la mayoría de los casos, supone un gran esfuerzo para cualquier propietario o inquilino de una vivienda.

Si, a pesar de contar con ayudas para llevar a cabo una reforma, no disponemos de ahorros suficientes para acometer los trabajos, podemos recurrir a la financiación bancaria y pagar el importe de la obra en cómodos plazos. Así devolveremos una pequeña cantidad cada mes, pero empezaremos a ahorrar desde el primer día tras la finalización de las obras. En este punto, resulta fundamental acceder a un préstamo que ofrezca buenas condiciones, y no solo en concepto de interés, sino también en lo que a vinculación y comisiones se refiere.

Esta financiación puede no suponer un gasto, sino una inversión, ya que, al finalizar la obra, nuestra vivienda se habrá revalorizado y con ella, también nuestro patrimonio.

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