Siete frases inspiradoras para ahorradores

Mentalidad de ahorrador

Hoy vamos a dejar que la inspiración nos llegue de la mano de un empresario que en su momento tuvo un gran éxito económico por saber ver oportunidades donde otros veían dificultades. Aunque es una persona del pasado y sus planteamientos industriales quedaron más que superados, sus palabras nos sirven en el presente y en el futuro, y ese es el valor que tiene su aportación para nosotros, que queremos mejorar día a día nuestra condición de ahorradores inteligentes.

Hablamos de Henry Ford, alguien que como empresario tiene sus claros y sus oscuros, pero al que no se le puede negar una actitud proactiva en busca de la mejora constante que es perfectamente extrapolable a cada uno de nosotros. Hoy nos centramos en esa proactividad y en cómo trasladar sus palabras a nuestra actitud como ahorradores.

Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto.

Así es. Yo soy mi más potente motor, y también mi más potente freno. Si me convenzo de que puedo hacer algo, lo haré. Con mayor o menor esfuerzo, de acuerdo, pero eso simplemente son condicionantes. Lo principal es que habré trazado un punto al que quiero llegar, un objetivo realista, y que contaré con la mejor de las motivaciones: la mía. Tanto da que otro me diga que puedo conseguir lo que me proponga. Sólo yo mismo tengo la llave para conseguirlo.

Cuando pensamos que el día de mañana nunca llegará, ya se ha convertido en el ayer.

Y muchos que podrían ser ahorradores pero todavía no se han lanzado a ahorrar se preguntan: ¿esto cuándo podría comenzar a hacerlo? Y la respuesta es muy clara: Ya. No hace un minuto, ni dos ni tres. Ahora mismo. La inmediatez con que vivimos hoy en día se traslada a mi escenario económico y me lleva a tener que adoptar un papel de determinación para poder liderar mi propio éxito como ahorrador inteligente. Tomar la iniciativa es una gran parte de mi actitud proactiva.

No encuentres la falta, encuentra el remedio.

Buscar la falta o el porqué de la situación actual puede ayudarme un poco para comprender dónde estoy, pero lo auténticamente importante y lo que más me ayudará es buscar la manera de cambiar la situación. Preguntar “por qué” es perseguir la justificación, dar un paso atrás, mientras que plantear “cómo” es trazar un sólido paso adelante en busca de soluciones que me permitan avanzar.

Los obstáculos son esas cosas espantosas que ves cuando apartas los ojos de tu meta.

Lo importante es trazar un objetivo realista, una meta, y seguirlo. Si desvío la atención para preocuparme por los obstáculos que podría encontrar en el camino, de un lado dejaré de concentrarme en lo verdaderamente importante, destinaré menos recursos a conseguir mis objetivos puesto que tendré parte de mis recursos, que son limitados, dedicados a mirar hacia todos los problemas que me pueden llegar a asaltar, una posibilidad que además es ilimitada. Por otra parte, al contemplar los obstáculos puedo caer en la trampa de perder parte de esa motivación que, como su propio nombre indica, me mueve a conseguir mi objetivo.

Nada es particularmente difícil si se lo divide en pequeñas tareas.

Hacer frente a un todo siempre es más complicado que hacer frente a las partes que componen ese todo. Mis recursos personales (y materiales) podrán ser más eficientes si divido el problema que debo gestionar en pequeñas metas volantes que deberé superar para lograr mi objetivo: el ahorro inteligente.

El éxito reside en la capacidad para apreciar el punto de vista del prójimo y ver las cosas desde ese punto de vista así como del propio.

Tengo un objetivo, y debo perseguir ese objetivo sin olvidar que me muevo en un entorno social. La empatía es una de las principales virtudes necesarias para el éxito, en este caso mi éxito personal en lo económico. Cuando hablo de “triunfar en la vida”, debo recordar que mi triunfo depende de mi capacidad para entender qué puedo aportar a los demás. Saber detectar la oportunidad económica es, precisamente, poner a trabajar la empatía.

Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá sea ésta la razón por la que haya tan pocas personas que lo practiquen.

Sí, la frase encierra una burla que no nos interesa demasiado, ya que lo principal que podemos aplicar de esta cita a nuestro carácter de ahorrador inteligente es que soy yo mismo quien tengo en la mano la capacidad de pensar por mí mismo. La responsabilidad, entendida como la habilidad para dar respuesta a los problemas que se me plantean, implica que yo como ahorrador soy quien con mi trabajo de pensar obtengo el fruto de mi labor: el éxito económico que persigo.

En resumidas cuentas, la proactividad aplicada al ahorro inteligente me exige un trabajo de asumir la responsabilidad de mis ahorros crezcan de la manera que yo mismo he marcado como objetivo, apartando aquellos estímulos que no suponen un avance y teniendo en cuenta qué puedo hacer yo por los demás para conseguir que todos ganemos con mi éxito.

Foto | “osito-pl”:http://www.sxc.hu/profile/osito-pl
En Naranja | Educar en el ahorro es invertir a largo plazo (I, II)

Conversación

  • probertoj

    ¿No valdría la que titula un grupo de Facebook: “Me sobra demasiado mes al final del sueldo”? 😛