¿Y si nos fabricásemos el jabón en casa?

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Fábrica de jabón

¿Qué hacer con el aceite usado de las comidas? Tras esa pregunta, una estudiante de la Universidad CEU-Cardenal Herrera de Valencia llamada Analía Blanco tuvo una idea clara: fabricar jabón como se había hecho tradicionalmente, pero con una máquina que ayudara a los interesados en ahorrar reciclando.

Y se puso manos a la obra, claro. Tras dos años de trabajo, pudo presentar un prototipo de pequeño electrodoméstico que facilita la fabricación del jabón. ¿El nombre del curioso aparato? Pues eso: Fábrica de jabón.

Considerando la responsabilidad medioambiental que nos corresponde como ciudadanos, tenemos que cada litro de aceite que se vierte por un sumidero contamina unos 1.000 litros de agua. En un primer momento, la grasa del aceite genera bolos que atascan las canalizaciones de las aguas residuales, generando a su vez un problema de salubridad. Y cuando esa grasa llega a las depuradoras precisa de caros y contaminantes procesos para su eliminación.

También en casa es necesario eliminar la suciedad que produce el aceite vertido. Según datos que aporta la misma inventora de la Fábrica de jabón, cada año se genera una actividad de limpieza valorada en 40 euros por cada hogar. Si multiplicamos esa cuantía por los 5.000.000 de hogares que hay en España, tenemos un sobrecoste en limpieza de 600.000.000 euros, más los 1.500 millones de litros de agua que conlleva el proceso de limpieza.

Por lo tanto, tanto desde un punto de vista medioambiental como económico, la opción de arrojar el aceite sobrante por el desagüe queda descartada de inmediato. Pero si además resulta que este aceite lo podemos reconvertir en un artículo de limpieza ahorrándonos un dinero…

Hablando de ahorros pensamos en costes. Para convertir el aceite en jabón es necesario añadir, por cada litro de aceite usado (y filtrado), un litro de agua y 160 g de sosa cáustica (cuyo precio no es precisamente prohibitivo). El resultado es un jabón biodegradable, que no contamina y que no es tóxico.

Fábrica de jabón

De una idea a un invento que aprovecha una vieja idea

En la máquina diseñada por Analía Blanco, se emplea la mitad de estas cantidades, y eso permite fabricar 10 pastillas de jabón sin necesidad de acumular el aceite usado por un tiempo demasiado largo. Se vierten los ingredientes (medio litro de aceite, medio litro de agua y 83 gramos de sosa cáustica), se pone la máquina en funcionamiento durante 75 minutos para que se remueva la masa y finalmente se deja reposar el jabón durante 48 horas.

Hasta aquí, la parte que nos interesa como ahorradores inteligentes. Pero la máquina de Analía Blanco nos habla también de la importancia de saber llevar a cabo una idea. Con su Fábrica de jabón, y pese a no haber pasado de prototipo, su inventora ganó el año pasado el Concurso Internacional de Diseño James Dyson. Sí, como el de las aspiradoras.

La iniciativa de James Dyson apoya a los estudiantes con un empujón monetario y con la promoción y el reconocimiento de los proyectos de calidad que anualmente se presentan. En el caso de la Fábrica de jabón, sin duda se trata de un espaldarazo considerable a la ejecución de una idea que, no lo olvidemos, se basa en un principio absolutamente artesanal.

Obviamente la máquina no es necesaria para reciclar el aceite en casa, pero puede facilitar la gestión de unos residuos que, de otra manera, con frecuencia acaban siendo desechados de la peor forma posible, por pura pereza. ¿Os imagináis a vosotros mismos fabricando vuestro propio jabón después de freír unas patatas y unos huevos en la sartén?

Más información | Fábrica de jabón

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