Buenos vecinos hacen buenos negocios

Todas las personas, como seres sociables que somos, tendemos a mantener relaciones personales con el resto de individuos que componen nuestro entorno y que nos ayudan a integrarnos dentro de la sociedad. A lo largo de toda nuestra vida, tenemos y vamos a tener contacto con grupos y colectivos diversos, experimentaremos cambios en nuestra familia, conoceremos nuevos amigos, adquiriremos nuevas aficiones o cambiaremos de trabajo.

Al igual que cualquier individuo, las empresas, a pesar de que no son en sí mismas seres sociales (en todo caso, lo son sus socios y administradores), también actúan en muchas ocasiones del mismo modo que lo haría un ser humano. Mantienen buenas relaciones entre ellas con el objetivo de lograr un objetivo común o, directamente, asociándose y fusionándose para ser más grandes y tener una mayor capacidad empresarial. Actúan como lo harían dos buenos vecinos que juntos hacen buenos negocios.

Nunca camines solo, o cómo la competencia aumenta nuestras ventas

Si al director de una empresa le preguntasen si quiere operar solo en su sector o, por el contrario, tener competencia, la mayoría de ellos harían referencia al famoso refrán de mejor solos que mal acompañados. Parece lógico pensar que si una empresa lograse eliminar toda su competencia, podría obtener una posición privilegiada y sus beneficios serían, de esta manera, mucho mayores. Sin embargo, en la vida real las cosas no son tan sencillas.

Pensemos en un centro comercial. Se trata de un gran espacio que alquila sus locales a empresas para que puedan vender sus productos y servicios llegando al mayor número de consumidores posible. En algunos casos, hablamos de los locales más caros de la ciudad y, sin embargo, la competencia entre empresas del mismo sector se encuentra a unos pocos pasos de distancia. ¿Quién quiere comercializar en estas circunstancias? Lo cierto es que son las mejores empresas las que se establecen en estos locales.

La explicación se encuentra en la demanda. Si una zona consigue concentrar muchos establecimientos comerciales juntos, conseguirá atraer un mayor número de consumidores y, por tanto, obtendrá mayores ventas que si se encuentra aislado, en una zona poco transitada y sin ningún negocio ni servicio en los alrededores.

Esta es la razón, por ejemplo, por la que los bares y clubs nocturnos se localizan en lugares en los que ya existe una cierta competencia: la mayor demanda compensa, con creces, un menor volumen de ventas como consecuencia de la elevada concentración de locales. Se puede decir que las empresas tienen, en este sentido, un comportamiento similar al de los humanos, ya que prefieren establecerse en lugares donde ya vivan vecinos que en zonas donde no haya ni una sola vivienda.

Las grandes empresas también hacen negocios juntos

La convivencia entre negocios no es coto exclusivo de las pequeñas y medianas empresas. En muchas ocasiones, las grandes empresas crean alianzas estratégicas para obtener un valor añadido de esta relación. Estos acuerdos empresariales han proliferado en el mundo occidental en las últimas décadas, sustituyendo el concepto de competencia por el concepto de cooperación para que todas las partes salgan ganando.

Se conocen con el término anglosajón de Joint Ventures, y sirven, por ejemplo, para superar las barreras comerciales propias de un nuevo mercado, para desarrollar nuevos productos o servicios de forma conjunta o bien para garantizar el suministro de pedidos a un proveedor logístico, reduciendo costes y aprovechando el conocimiento para lograr unos mejores resultados.

Starbucks es un ejemplo paradigmático de cómo las alianzas estratégicas han acabado beneficiando a todas las partes. Por ejemplo, llegando a un acuerdo con Barnes & Noble, una librería muy conocida en Estados Unidos, por la cual la primera podía colocar cafeterías dentro de los establecimientos de la segunda. O con United Airlines, que se tradujo en que el café se ofrecía en los vuelos con el logo de Starbucks en sus tazas. O también con Pepsico, para embotellar, distribuir y vender la popular bebida a base de café Frappuccino.

Pero si hablamos de alianzas entre empresas que compiten en el mismo sector, las tecnológicas son las que se llevan el gato al agua. Hace apenas un año, por ejemplo, Apple llegó a un acuerdo con IBM, que hace tres décadas parecían rivales irreconciliables, para trabajar juntas en el desarrollo de soluciones para empresas, como aplicaciones exclusivas para iPhones e iPads.

Aunque, sin duda, la alianza más curiosa es la que mantienen en la actualidad Samsung y Apple, ya que la empresa surcoreana es la que se encarga de fabricar los chips A9 con tecnología FinFET que se integran y hacen posible que el iPhone sea uno de los móviles más potentes del mercado. Resulta curioso que, al mismo tiempo que los Galaxy y los iPhones compiten por hacerse con el mercado de smartphones, Samsung sea la encargada de suministrar alguno de los componentes de los móviles de Apple.

Vecinos irreconciliables, pero buenos vecinos al fin y al cabo

A lo largo de nuestra vida, nos tocará convivir con buenos vecinos y otros que no lo son tanto y que, incluso, tratarán de hacernos la vida imposible. En cualquier caso, a todos nosotros nos interesa que la relación sea lo menos mala posible. Si nosotros actuamos así, ¿por qué no iban a hacerlo también las empresas?

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