Cómo ayuda una Línea de Crédito ante la falta de liquidez en la empresa

Cuando se habla de economía en los medios, en ocasiones se comenta que “las empresas necesitan el crédito para que los negocios funcionen”. Efectivamente, así es, hay empresas y autónomos que desarrollan actividades en las que la financiación es vital para poder sacar adelante el negocio y atender diversos pagos cuando no disponen de recursos propios.

Por qué las empresas necesitan crédito para desarrollar su actividad

Las empresas necesitan financiación para desarrollar su actividad para hacer frente a los pagos del día a día, lo que se conoce como dinero “circulante”, y para realizar inversiones a medio y largo plazo. El motivo principal es porque los pagos que tienen que atender y los cobros que reciben por sus ventas normalmente no coinciden en el tiempo, existiendo diferencias que pueden ir de unos pocos días a varios meses.

Por ejemplo, en el corto plazo las empresas necesitan dinero para atender los pagos a proveedores, a los que deben abonar las facturas por compra de material y servicios prestados; también para pagar las nóminas a los trabajadores y los impuestos, entre otros gastos corrientes. Pensando en el medio y largo plazo, cuando una empresa quiere invertir en una máquina nueva o en otro elemento de inmovilizado (una nave industrial, una oficina, un coche, etc) también puede necesitar financiación.

Las líneas de crédito, el pulmón financiero de las empresas

Como se ha visto, gracias a los productos de crédito las empresas pueden hacer frente a los pagos cuando no disponen de recursos propios. Las entidades financieras ofrecen un amplio abanico de productos para dar solución a esta necesidad de crédito las empresas, entre los que se encuentran las líneas de crédito.

Una línea de crédito se puede definir como un pulmón financiero para la empresa. Se trata de una cantidad de dinero que una entidad financiera permite disponer de forma inmediata a una empresa, a cambio del pago de unos intereses y comisiones. De esta manera, la empresa puede ir disponiendo de este capital e ir devolviendo lo que pueda, hasta alcanzar el tope máximo.

Por ejemplo, si una empresa tiene contratada una línea de crédito por importe de 100.000 euros, puede disponer de 20.000 euros para conseguir el efectivo que le falta para pagar las nóminas de febrero y marzo; en abril, cuando cobre 50.000 euros de un cliente por una venta, podrá devolver la cantidad dispuesta más las comisiones e intereses generados durante el tiempo que ha tardado en reintegrarla.

Para solicitar una línea de crédito, la empresa debe acudir a una entidad financiera, quien le requerirá información de sus estados financieros y actividad empresarial, así como de posibles garantías a aportar por los responsables del negocio. El banco estudia la operación y valora si se la concede o no; en caso afirmativo, decide el importe máximo y condiciones de la operación (intereses, comisiones y plazo de vigencia).

Las comisiones que se suelen aplicar en las líneas de crédito varían en función de la entidad con la que se contrate. Las más habituales son las siguientes:

  • Comisión de estudio: comisión que se cobra por el estudio de la operación de la línea de crédito.
  • Comisión por disposición de efectivo: comisión que se aplica cuando se dispone efectivo de la línea de crédito.
  • Comisión por cancelación anticipada: comisión que se aplica cuando se devuelve el dinero dispuesto antes del plazo pactado.
  • Comisión por apertura y renovación: comisión que cubre los gastos de apertura de la línea de crédito y los de renovación, cuando expira el plazo fijado en contrato.

Además de las comisiones anteriores, la disposición de efectivo de una línea de crédito genera intereses a lo largo del tiempo, que se deben pagar cuando se devuelve el dinero. Por tanto, es muy importante prestar atención a las condiciones antes de firmar la póliza de la línea de crédito, ya que pueden existir importantes diferencias en el mercado.

ING DIRECT ofrece una Línea de Crédito que siempre estará asociada a tu Cuenta NEGOCIOS, que sirve para dar soporte a la operativa de cobros y pagos del negocio, tanto para autónomos, como para empresas. Una de las ventajas que tiene es que en caso de que se realice un cargo en cuenta para el que no haya fondos suficientes, el pago se realizará automáticamente disponiendo del dinero de la Línea de Crédito. Así se evitan costes extra no previstos, por devolución de recibos o descubierto en cuenta.

¿Es lo mismo una línea de crédito que un préstamo?

La respuesta es no. Una línea de crédito es un producto mucho más flexible que un préstamo, ya que permite disponer del dinero exacto que se necesita, respetando la cantidad máxima concedida, y devolverlo a medida que va entrando dinero en la caja.

En un préstamo, la entidad entrega a la empresa la totalidad del capital en el primer momento y ésta lo devuelve en cuotas constantes, mientras que en una línea de crédito, la empresa va disponiendo del capital según sus necesidades y devolviendo según sus posibilidades. Esto supone una ventaja para la empresa porque incurre en un menor coste financiero al contratar una línea de crédito que un préstamo para financiar sus gastos a corto y medio plazo.

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