En la era de internet toda industria puede acabar intentando vender hielo

Renovarse o morir es una máxima de obligado cumplimiento cuando hablamos de modelos y estrategias de negocios en la era de internet. Quien se queda anclado en el pasado corre el riesgo de que se congelen sus actividades por falta de adaptación a un escenario que es cambiante. Tomemos el ejemplo de aquellos que vendían bloques de hielo antes del tiempo de los frigoríficos motorizados. Cuando llegaron los compresores, se acabó la necesidad de llenar una nevera con nieve o una heladera con hielo. Y al acabar esa necesidad, muchos de aquellos negocios desaparecieron.

En un escenario como el que vivimos hoy, con la irrupción de internet en la vida económica, resulta difícil predecir cuál será la evolución de la industria, salvo por un aspecto esencial: quien mejor sepa adaptarse a los constantes cambios tendrá una mayor probabilidad de éxito. Sin embargo, hay una segunda lectura para esta situación, y es aquella que tiene que ver con la óptica de quienes permanezcan vendiendo hielo en un escenario plagado de frigoríficos, ajenos al cambio.

Lo más sencillo sería pensar que esos nuevos vendedores de hielo serían anacronismos sin remedio a los que cabría dejar por imposible. Esos modelos y estrategias de negocios en la era de internet no tendrían cabida alguna y podríamos caer en la tentación de pensar que el problema es de ellos. Sin embargo, una lectura más profunda del problema nos sugiere que si la economía es una cadena, no es positivo que los vendedores de hielo permanezcan ajenos al cambio. Si ellos fracasan, todos fracasamos. Si ellos se adaptan bien al cambio y consiguen salir airosos, todos ganamos.

modelos y estrategias de negocios en la era de internet

Ejemplos como este de los vendedores de hielo hay decenas: desde los videoclubs que no pudieron o no supieron hacer frente al cambio, pasando por el periodismo y sus modelos y estrategias de negocios en la era de internet, hasta desembocar en cualquiera de los sectores que hoy por hoy desconfían de las teóricas ventajas que supone internet, porque para quienes se ganan la vida con ese tipo de negocios donde la red se ha revelado como un fiero competidor, internet es cualquier cosa menos algo positivo.

“Qué ganas tengo de que pase la moda esta de internet”

… dijo un redactor jefe que vendía hielo en su periódico y no lo sabía.

Si adoptamos su perspectiva, no es tan sencillo encajar el cambio como a veces se puede tener la tentación de proponer. ¿Qué hace un medio escrito en papel y con tinta, con aquella rotativa que compró hace dos décadas con la perspectiva de amortizarla en unos 30 años? ¿Cómo puede competir el señor del videoclub, que invirtió sus ahorros en aquel local, los muebles, los monitores y hasta un kiosco de chuches, con las películas que se comparten por la red, el sofá de casa y las palomitas del microondas? Más, teniendo en cuenta que a estas alturas ni los grandes negocios de alquiler de vídeo online poseen la clave del éxito.

Adoptar la perspectiva ajena es positivo porque nos muestra las otras caras del problema con la misma intensidad que si lo viviéramos en nuestras carnes. Pensar que el vendedor de bloques de hielo es un tipo que no se ha reinventado porque no ha querido es, como mínimo, simplista. Comprender que hoy en día, con los modelos y estrategias de negocios en la era de internet hay que ser a la vez atrevido y cauto, de forma equilibrada, asumir que hoy en día cualquier industria puede acabar intentando vender hielo incluso sin saberlo, es la base para tener más claro el escenario en el que nos movemos.

Renovarse o morir, sí, pero sin dejar de observar el rumbo que tomamos con cada pequeña renovación. Con paciencia y con tesón. Sin poner nunca demasiados huevos en una misma cesta. Con la tranquilidad de saber que si algo falla, tendremos nuevos modelos y estrategias de negocios en la era de internet para salir adelante.

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