¿Eres una empresa y tienes pérdidas? Así puedes compensar tus deudas con Hacienda el próximo año

La correcta administración de una empresa puede ser una tarea bastante complicada. Son muchos los trámites administrativos que tenemos obligación de cumplir, especialmente en todo lo relacionado con la gestión de nuestras obligaciones tributarias con Hacienda, que no son pocas: IVA, cotizaciones sociales, IRPF, sociedades… por no hablar de las retenciones que debemos aplicar por nuestros empleados.

Por esta razón, aunque la mayoría de empresas delegan esta labor en gestorías y asesorías especializadas en este ámbito, es importante que sepamos cómo podemos obtener bonificaciones fiscales con el objetivo de mejorar nuestras cuentas financieras. Por ejemplo, si hemos registrado pérdidas, Hacienda nos abre una posibilidad para compensarlas en ejercicios futuros.

¿Cómo tributan los beneficios de una empresa?

El Impuesto sobre Sociedades grava los beneficios obtenidos por una empresa en un ejercicio fiscal. En España, en concreto, el tipo general que se aplica desde la entrada en vigor de la reforma fiscal en 2015 es del 28% (el 25% para pymes). En 2016, el tipo general se reduce al 25%.

Pero, ¿qué ocurre si una empresa no obtiene beneficios? Muy fácil, que no tiene que pagar nada a Hacienda en el Impuesto de Sociedades. Eso sí, nadie le librará de seguir pagando el resto de impuestos y cotizaciones sociales, como el IVA, el IRPF o las obligaciones con la Seguridad Social.

Dado que las pérdidas empresariales pueden provocar una situación bastante preocupante de por sí, Hacienda pone a disposición de todas las sociedades la posibilidad de poder compensar las pérdidas de este ejercicio fiscal con los beneficios de futuros ejercicios. Se trata de los conocidos como créditos fiscales, que pueden aliviar de forma notable la situación financiera de una empresa.

Los créditos fiscales, o cómo aplazar las pérdidas 

En cualquier crédito, una de las partes debe pagar a la otra una determinada cantidad de dinero a lo largo de un período de tiempo determinado y establecido de antemano. Es decir, un crédito no es más que una deuda, normalmente de un banco a una empresa o particular.

Pero no solo los bancos ofrecen crédito a sus clientes; en algunas ocasiones, son los contribuyentes los que tienen deudas pendientes con Hacienda o, mucho menos habitual, de Hacienda con los clientes, que generarán un crédito fiscal, también conocido como activo por impuesto diferido.

En el último de los casos, Hacienda permite que, en determinadas circunstancias, los contribuyentes puedan deducirse o descontar parte de sus obligaciones tributarias, reduciendo la carga impositiva y aliviando, de alguna manera, su situación financiera.

La situación más conocida es, posiblemente, la compensación de pérdidas empresariales. En el momento en el que una empresa registre resultados negativos en un ejercicio, se activará la posibilidad de contabilizar un activo por impuesto diferido, que le permitirá a la empresa reducir la base imponible en ejercicios futuros en los que se obtengan beneficios y, por tanto, pague menos a Hacienda en el Impuesto de Sociedades.

Por ejemplo, si una empresa registra unas pérdidas de 100.000 euros en 2015, contabilizará un crédito fiscal en ese ejercicio por ese valor y no tendrá que pagar nada a Hacienda. Si en 2016 obtuviese unos beneficios de 150.000 euros, podrá compensar las pérdidas del ejercicio anterior, reduciendo la base imponible en ese ejercicio en la cuantía del crédito fiscal, es decir, en 100.000 euros.

Así, si en condiciones normales la empresa habría tenido que pagar 37.500 euros por sus beneficios (el 25% de 150.000), pasará a pagar 12.500 euros (el 25% de 50.000, resultado de restar los beneficios del crédito fiscal).

Algunas limitaciones a la aplicación del crédito fiscal

Según la Ley de Impuesto de Sociedades, las pérdidas empresariales solo podrán ser compensadas en los 10 años siguientes a la activación de ese crédito fiscal, y siempre y cuando exista una cierta probabilidad de que la empresa va a poder obtener beneficios futuros en los ejercicios siguientes.

Es decir, si una empresa incurre en pérdidas continuadas en varios años consecutivos, se presupone que no es probable obtener beneficios que sirvan para compensar esas pérdidas, con lo que se perderá esta posibilidad.

La crisis económica ha llevado a muchas empresas a tener que registrar pérdidas y, por tanto, a aplicar estos créditos fiscales. En algunos casos, esta posibilidad ha sido la tabla de salvación de muchas empresas, fundamentalmente pymes. El año que viene cualquiera de nosotros también podremos acceder a esta posibilidad si este año no nos ha ido muy bien.

En Naranja | ¿Qué tiene que ver Hacienda con nuestras cenas y cestas de Navidad?

Conversación