¿Es la realidad aumentada nuestro próximo entorno de trabajo?

Cuando en una película de ciencia ficción vemos algún elemento tecnológico novedoso,  ya no nos preguntamos si es algo que se hará realidad algún día, como ocurrió con las tablets de 2001: una odisea en el espacio (1968), sino cuándo saldrá a la venta, dando por hecho que lo hará en algún momento cercano.

En la película Minority Report (2002) se puede observar cómo el protagonista maneja con sus manos un panel que abarca toda una pared, moviendo y colocando fichas proyectadas en el aire. Desde entonces, muchos equipos de ingenieros y técnicos han trabajado en modelos que nos hacen pensar “¿Es la realidad aumentada nuestro próximo entorno de trabajo?”.

¿En qué consiste la realidad aumentada?

La realidad aumentada es un concepto que se refiere a cómo ampliamos nuestra visión (o cualquier otra sensación) sobre la base de la realidad. El ejemplo más evidente para la mayoría de las personas es la superposición directa de imágenes sobre la realidad, algo para lo que necesitamos una pantalla:

realidad aumentada sobre la ciudad

La realidad aumentada lleva mucho tiempo usándose en varios entornos diferentes. Por ejemplo, el audio que suena en los auriculares de un museo al acercarnos a una pieza es un modo de realidad aumentada, en este caso auditiva.

PlayStation lleva usando la realidad aumentada desde 2009, en que salió su producto “Invizimals”, unos animales virtuales que solo eran visibles usando una cámara y la PSP. Por su parte, IKEA la usó para que las personas pudiesen ver cómo quedaban los muebles en su casa, situando el catálogo de IKEA en el suelo y haciendo aparecer (a través de una aplicación) el mueble sobre él.

El hardware necesario para integrar la realidad con otras señales

Es bastante obvio que nuestros ojos son incapaces de percibir las señales que envía un ordenador a menos que miremos una pantalla. Es decir, necesitamos un medio físico donde proyectar o visualizar estas imágenes. Pero uno que no elimine nuestra capacidad actual para ver. Diferentes grupos de investigación, por lo general en el ámbito privado, han experimentado con esta tecnología. Aunque hay multitud de prototipos, tan solo dos modelos parecen dispuestos a saltar pronto al mercado europeo.

Google Glass o “GLΛSS” es la marca patentada de una montura (similar a las gafas) que contiene una modesta lente. Fue concebida como un apoyo al manejo de un teléfono móvil, aunque puede usarse de un modo independiente. No obstante, no ha alcanzado el título de “entorno de trabajo” todavía. Fue lanzada en 2013 y aún no ha llegado al mercado europeo. Tras este prototipo, Google pretende lanzar una versión mejorada en 2016.

HoloLens, la marca de Microsoft, parece que es la que va a revolucionar el mercado pronto. Quizá en menos de un año. No pretende ser tan solo unas gafas, sino todo un ordenador, teléfono y, ya puestos, la oficina.

Sin duda, los vídeos de presentación (en los cuales se ve cómo la tecnología ya está funcionando en un entorno de Windows 10) nos trae a la cabeza multitud de películas en las que los hologramas eran protagonistas.

El nuevo entorno de trabajo

La ventaja que presenta este tipo de iniciativas es el cambio del PC, la mesa, el ratón y el teclado por un espacio puramente virtual que se integra con la realidad sin problemas. Por ejemplo, se podría usar las HoloLens tanto en un parque como en el interior de un pequeño cuarto poco iluminado.

Se trata de una herramienta que no es intrusiva con el entorno en el que te encuentras (el salón de tu casa o una oficina) pero que, sin embargo, extiende esa misma realidad mediante sus lentes.

En el video superior,  un anuncio de Microsoft HoloLens, puede verse a una persona jugando al popular juego Minecraft, así como otros usos para las gafas. En este caso, su entorno cercano es usado por el juego para construir sobre él, uniendo la realidad y un mundo virtual.

Abajo, otra imagen del mismo spot muestra cómo la persona puede interactuar con recetas de cocina, una lista de tareas pendientes, ver el tiempo e incluso modificar el tamaño y configuración de una televisión virtual.

Este tipo de dispositivos, que pueden guardarse en un cajón, no solo revolucionarán nuestros entornos de trabajo, sino que harán nuestros hogares quizá más sobrios, dejando espacio a elementos virtuales como televisores y pantallas que ya no será necesarios comprar, y que podremos ampliar y colocar (e incluso pedir que nos acompañen) donde queramos.

Realidad virtual HoloLens

¿Para qué comprar una televisión o un ordenador si podemos colocar una pantalla virtual del tamaño adecuado para cada situación? Lo mismo podría ocurrir con los teléfonos, tablets e incluso los libros.

Las Hololens se muestran como un producto sustitutivo no de una aplicación o invento, sino de un modo de entender la realidad. Con dispositivos similares a este será aún más fácil asistir a clase a distancia, formar parte de equipos de trabajo desde casa y realizar llamadas.

Aunque muchos echaremos de menos un ratón y un teclado, pocos discuten que este será el futuro de las oficinas de trabajo a medio plazo, y el de los hogares en quizá un poco más de tiempo.

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Imágenes | Wikitude, anuncio Microsoft

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