Estas cuatro palabras acabarán por persuadirte

Usar palabras para persuadir es el arte de la comunicación. De hecho, sin persuasión no hay comunicación posible: podemos emitir todos los mensajes que queramos, que si nuestro receptor nos hace oídos sordos ese esfuerzo que hayamos realizado se perderá como lágrimas —de desesperación— en la lluvia. Para evitar llegar a ese punto, hay varias consideraciones que deberíamos tener presentes si vamos a comunicar algo a los demás y deseamos que los demás nos presten esa atención que esperamos.

¿Cómo se pueden utilizar las palabras para persuadir a los demás? Resumir la respuesta a esta pregunta tan amplia con un simple artículo sería un insulto a los maestros del magno arte que consiste en embelesar al otro hablando, de manera que ni lo vamos a intentar. Eso sí, como alternativa podemos proponer una lista de conceptos y palabras que te pueden resultar muy útiles cuando te dispongas a captar la atención de tu público.

Tu público, como el nuestro —y como todos los públicos con los que usar palabras para persuadir— se compone de personas que, como tales personas, se mueven por emociones. Valga la redundancia, porque la emoción no es más que la suma de un movimiento externo (e-) que sigue a un movimiento interno: -moción, que viene del latín –motio, que significa movimiento y que da sentido a todo lo que tenga que ver con la motivación.

O sea, que emocionar consiste en conseguir una motivación interna que se exterioriza y se hace visible a los demás, de manera que podamos percibir que esa motivación se ha producido de forma sincera. Y eso se puede conseguir con cuatro palabras bien elegidas. ¿No es… emocionante?

Antes de pasar a las cuatro palabras que acabarán por persuadirte, centremos algo más lo que vamos a hacer. La persuasión puede llevarse a cabo de maneras muy diferentes, en función del público que nos acompaña y en función también del enfoque que le queramos dar a nuestro discurso. Así, la lista de palabras para persuadir puede ser en realidad tan variable como el mensaje que queramos transmitir, el medio que empleemos para transmitirlo y quién sea el público objetivo de nuestro mensaje.

Y ya que estamos en un entorno como En Naranja, donde abordamos temas de Economía de la forma más amplia posible, ¿qué mejor que emplear palabras para persuadir en ese área?

Si te consigue ahorro, es que cuida de ti

Comenzamos por la palabra que quizá parezca más obvia, pero que encierra una noción mucho más amplia de lo que parece. Cuando hablas de ahorro, ¿piensas sólo en términos de dinero? ¿Piensas, de forma más amplia, en términos de costes económicos? ¿Piensas en términos de tiempo? ¿Piensas, a lo grande, en términos de recursos? Bien, pues no sólo se trata de eso. Cuando hablas de ahorro, cuando te hablamos de ahorro y cuando tú hablas de ahorro a los demás, lo hacemos apelando a la satisfacción de saber que has conseguido más por menos. De lo que sea. Y esa promesa de una inyección de alegría es la que hace atractivo un mensaje que te habla de ahorro y que te pone a ti en el centro de la toma de decisiones que permite ese ahorro.

Si es exclusivo, es que está hecho para ti

Vamos ahora con la parte más divertida, y es que tu público se mueve, como el nuestro, por una de las principales virtudes del ser humano, que como toda virtud encierran un defecto: la autoestima, cuando se exacerba hasta llegar a la vanidad. En ese amplísimo espectro, lo exclusivo apela a los sentimientos de la autoestima de cada uno de tus interlocutores para hacerles ver que lo que les cuentas lo has pensado, diseñado y realizado pensando solamente en cada uno de ellos. Una cosa puede tener valor, puede ser conveniente para tu interlocutor, puede ser incluso brillante… pero ninguna de esas cualidades será tan emocional como hacer sentir a tu público que lo que has hecho lo has hecho pensando en él. Mejor dicho, en cada uno de ellos.

Si es esencial, es que vela por tu tiempo

Hay muchas formas de darte a entender que valoramos tu tiempo. Una de ellas pasa por decirte que lo que vamos a comunicar es importante. O que merece la pena que le prestes tu atención. O que se trata de toda una oportunidad que no puedes dejar pasar. Pero si te decimos que lo que te vamos a contar es esencial… ahí sí que estamos tocando tu fibra emocional. Porque te estamos ahorrando tiempo y porque hemos pensado en ti de manera exclusiva para buscarte la esencia, el núcleo, la clave que te hará ganar poniendo en juego la menor cantidad posible de recursos. ¡Al grano!

Si te invita a disfrutar, tus emociones hablarán por ti

En este mundo existen dos tipos de persona: los que huyen del dolor y los que buscan el placer. A unos y a otros les interesa disfrutar. Y a ti también. Y si a ti te interesa disfrutar, a tu público le encanta. Como tu público huye del dolor y busca el placer, la promesa de disfrutar captará su atención con la facilidad que a un niño le seduce la posibilidad de hacerse con un caramelo a la puerta del colegio. Y esa es la razón por la que duran tan poco, claro.

Visto lo visto, ¿quién podría resistirse a conseguir un ahorro exclusivo que es esencial para disfrutar?

Leyendo entre líneas todo lo que aquí hemos comentado, descubriremos un montón no ya sólo de palabras para persuadir sino también de fórmulas que incitan a mantener la atención. La principal es la función conativa del lenguaje, que apela directamente a ti, y no a cualquier otro. La segunda que podemos destacar es la necesidad de llegar a algo para ahorrar tiempo, que sabemos que es esencial para disfrutar ya que tu tiempo es tuyo y la gestión de tu tiempo, una exclusiva para ti. Esa necesidad se plasma en algo tan crucial como el uso de verbos de acción directa, a poder ser formados en imperativo, de manera que tu interlocutor se sienta interpelado. Atrévete a poner eso en tela de juicio…

Para todo lo demás —y para esto que hemos comentado, también—, mira esta lista de palabras para persuadir en el blog de uno de los actuales maestros de la comunicación más persuasiva: David Cantone.

 

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