Haciendo el agosto: ¿se puede vivir todo el año de las ventas de dos meses?

En sectores como la agricultura, la demanda de empleo y de mayores ingresos por ventas se limitan a una época muy determinada del año, la estival, cuando se recogen y se venden los frutos de la cosecha. Este es el origen de la expresión “hacer el agosto”, que en la actualidad se aplica a todas aquellas actividades que obtienen beneficios en un periodo de tiempo muy reducido.

Existen numerosos negocios que viven por las ventas que realizan en un periodo anual muy concreto, y no solo las empresas que desarrollan su actividad en el sector agrícola. Los hoteles en las islas, las estaciones de esquí, las empresas que comercializan turrones o las empresas jugueteras son ejemplos de negocios estacionales que se las tienen que arreglar para sobrevivir el resto del año con las ventas de dos meses (o menos). Pero, ¿cómo lo hacen?

Las empresas estacionales trabajan todo el año

Al igual que las hormigas, que recopilan suficiente cantidad de víveres en primavera y verano para pasar el invierno, las empresas estacionales también tienen que prever con antelación lo que ocurrirá en el futuro. Sus ventas tienen un pico muy importante en un momento muy concreto de un año, pero sus esfuerzos por obtenerlas siguen un patrón continuado a lo largo de los doce meses.

Por ejemplo, pensemos en una empresa de juguetes. El 80% de sus ventas se obtienen en Navidad, pero el resto del año tienen que pensar en nuevos modelos que atraigan la atención de los más pequeños, en su fabricación, en su distribución y, sobre todo, en su promoción. O un hotel para pasar las vacaciones, que tiene que ser cuidado y mantenido todo el año, por lo que es necesario que sus empleados trabajen los doce meses.

De este modo, las empresas con demanda estacional se encuentran en una situación complicada: tener que asumir los gastos propios de su actividad (sueldos, impuestos, electricidad…) con los ingresos que se producen en un momento muy concreto del año. Pese a ello, son muchas las empresas de este tipo que saben cómo obtener beneficios.

 ¿Se puede ganar dinero todo el año?

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Dos o tres meses. Ese es el tiempo máximo en el que algunas empresas obtienen sus beneficios de todo un año. ¿Es esto suficiente para sobrevivir el resto del año? La respuesta es: depende. Existen muchos factores que toda empresa estacional debe cuidar si quiere volver a abrir el año que viene.

Diversificar el negocio

Existen muchas empresas que, a pesar de haberse creado con la intención de ofrecer un determinado producto y servicio con demanda estacional, diversifican su producción con el objetivo de estar operativas todo el año. Por ejemplo, las empresas que venden turrones no se limitan a trabajar solo en Navidad; durante el resto del año, elaboran dulces, helados, caramelos y otros productos relacionados. O el caso de empresas de actividades al aire libre, que ofrecen un servicio en invierno (clases de esquí, por ejemplo), y otro muy diferente en verano (rafting o escalada, entre muchos otros).

Bajar los precios en temporadas bajas

Otras empresas, en cambio, reducen sus precios en temporadas bajas para tratar de atraer a otro tipo de clientela. Esto es lo que ocurre, precisamente, con algunas ofertas hoteleras en las islas españolas durante el invierno, con unos precios muy por debajo de la temporada alta.

Pensar en la próxima temporada

Hay ocasiones en las que no se puede salvar la estacionalidad. Una estación de esquí, por ejemplo, difícilmente podrá ofrecer un servicio diferente al del disfrute de sus pistas si no hay nieve; o una piscina al aire libre, que no podrá abrir si no se dan las condiciones para el baño. Este tipo de negocios, al depender de condiciones metereológicas que no pueden controlar, se ven obligados a echar el cierre durante varios meses.

Sin embargo, el resto del año siguen trabajando, preparando la siguiente temporada. Las estaciones requieren mantenimiento, al igual que las piscinas y sus instalaciones y, por esta razón, es necesario que todo esté en perfecto estado cuando llegue la temporada alta. No obstante, dado que los gastos son bastante menores, al reducirse la plantilla y eliminarse otros gastos relacionados con la actividad, la empresa puede echar el cierre sin preocuparse de sus gastos hasta el próximo año.

En definitiva, existen multitud de ejemplos de empresas y sectores completos que hacen el agosto en una época del año muy concreta y se las han arreglado para sobrevivir y seguir ofreciendo los mismos productos o servicios el año siguiente. Si se gestiona de forma correcta, una empresa podría vivir perfectamente de las ventas que tenga en dos meses… o incluso menos.

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Imagen | unsplashmargot pandone

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